Historia

POSICIONES ANTI-TRINITARIAS

La negación de la Trinidad no era sostenida de forma uniforme por sus oponentes, sino que dentro de los antitrinitarios había todo un arco de matices que iban desde las posturas más extremistas hasta otras más moderadas. Así había los que afirmaban que Cristo es de naturaleza distinta (anomeos) al Padre y los que sostenían que es de naturaleza similar (homoiusianos) al Padre, si bien sin llegar a afirmar que es de la misma (homousianos) naturaleza.

El término anomeísmo se aplica al ala de los arrianos intransigentes que se creó después del concilio de Nicea (325) alrededor del 355. Se llamaron así porque sostenían la "desemejanza" total entre el Padre y el Hijo (anómoios = desemejante).
Considerando la "ingeneración" como el elemento constitutivo de la esencia divina y refiriéndola sólo al Padre, los anomeos consideraban al Hijo engendrado directamente por el Padre, pero distinto por substancia y. por consiguiente, inferior a él.
Sin embargo, debido a su cercanía con el Padre y a su función cosmológica, gozaba de un rango casi divino. En esta concepción degradante el Espíritu era considerado como la más excelsa de las criaturas producidas por el Hijo por voluntad del Padre.
Los exponentes más destacados de esta orientación teológica fueron el sirio Aecio y su discípulo Eunomio, convertido en obispo de Cízico hasta que el pueblo lo expulsó de esta sede. El grupo de los anomeos tomó también de él el nombre de eunomianos.

POSICIONES ANTITRINITARIAS
POSTURADIRIGENTES NOTABLESPRESUPUESTOS TEOLÓGICOSTEXTOS NOTABLES

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ArrianosArrio (256-336)El Padre es la causa primera del ser, el único que no tiene principio y al que le compete una substancia independiente. Sólo él es sin comienzo, ingénito e increado; sólo él es eterno, inmutable e invariable y solamente de él es propia la naturaleza divina.

El Hijo es engendrado, luego es criatura. Los títulos Dios, Logos, Sofía (Sabiduría) y Dynamis (Poder), se le aplican en virtud de la gracia, no de su naturaleza.

'El Hijo salió del Padre fuera del tiempo, creado y constituido antes de los siglos, no existía antes de nacer, sino que, nacido fuera del tiempo antes de todas las cosas, recibe el ser él solo del Padre solo. Pero no es eterno, ni coeterno, ni increado juntamente con el Padre...'

'El que no tiene comienzo hizo al Hijo, comienzo de las cosas creadas, y se lo ofreció a sí mismo como Hijo y lo adoptó. Nada tiene propio de Dios según su propia subsistencia, ya que no es igual ni consubstancial con él...'

'Si el Padre engendró al Hijo, el que fue engendrado tuvo un comienzo de existencia; de ahí que es evidente que hubo un tiempo cuando el Hijo no era. De esto se concluye que tuvo su subsistencia de la nada.'
(Sócrates, Hist. Iglesia, 1,5)

'Los dogmas que ellos (los seguidores de Arrio) han inventado, contrarios a las Escrituras, son: que Dios no fue siempre Padre, sino que hubo un periodo en el que no era Padre; que el Verbo de Dios no es desde la eternidad sino que fue hecho de la nada, pues el Dios sempiterno (el Yo Soy - el Eterno) hizo al que no tenía existencia, de la nada; por lo tanto hubo un tiempo en el que no existía, así que el Hijo es una criatura y una obra. Que él no es como el Padre en lo referente a su esencia, ni por su naturaleza es el verdadero Verbo del Padre ni la verdadera Sabiduría, sino que en realidad es una de las obras de Dios; por lo cual Dios hizo todas las cosas y también a él. De ahí que en cuanto a su naturaleza sea mudable y susceptible de cambio, como las demás criaturas racionales; por eso el Verbo es ajeno y distinto a la esencia de Dios y el Padre es inexplicable por medio del Hijo e invisible para él, pues ni el Verbo conoce perfectamente y con seguridad al Padre ni puede verlo con claridad. El Hijo no conoce la esencia de su propia naturaleza, pues él fue hecho por nuestra causa, para que Dios nos creara por medio de él, como un instrumento; tampoco habría existido si Dios no hubiera decidido crearnos.

Algunos les preguntaron si el Verbo de Dios podía cambiar como cambió el diablo, y no tuvieron temor en afirmar: “Sí puede, pues siendo engendrado es susceptible de cambio.”.'
(Sócrates, Hist. Iglesia 1,6)

'Cayó (Arrio) en discursos absurdos y tuvo la audacia de predicar en la iglesia lo que nadie antes había enseñado, esto es, que el Hijo de Dios fue hecho de lo que no tenía existencia anterior, que hubo un tiempo cuando no era; que poseyendo libre albedrío era capaz de vicio y virtud y que fue creado y hecho.'
(Sozomoneo, Hist. Iglesia 1,15)

NeoarrianosAecio de Antioquía

Eunomio de Cícico

'Eunomio, obispo de Cícico y miembro del partido arriano, cayó tan abiertamente en la blasfemia en su herejía, que proclamó públicamente lo que otros callaron. Se dice que vive todavía en Capadocia y que escribe mucho contra la iglesia. Le han replicado Apolinar, Dídimo, Basilio de Cesarea, Gregorio de Nacianzo y Gregorio de Nisa.'
(Jerónimo, De Viris 120)

El Hijo es diferente al Padre porque las distinciones personales, engendrado e ingénito, respectivamente, implican distinciones en cuanto a la naturaleza.

El Hijo es diferente al Padre por las diferencias cualitativas en las obras que realizan.

'(Aecio) comenzó a sorprender a los que conversaban con él por la singularidad de sus discursos. Y esto lo hizo por su dependencia de las enseñanzas de Aristóteles en su obra Categorías... Por esta razón fue incapaz de comprender cómo puede haber generación sin que haya principio y cómo lo que fue engendrado puede ser co-eterno con lo que engendra.'
(Sócrates, Hist. Iglesia 2,35)

'El registro de nuestra doctrina (de Eunomio) se puede resumir en esto: hay un ser supremo y absoluto y otro ser que existe por razón del primero pero después del mismo, aunque anterior a todos los demás; y hay un tercer ser de distinto rango que éstos, siendo inferior al primero como su causa y al segundo como la energía que lo produjo. En esta relación han de incluirse las energías que cada ser produce y los nombres asociados a las mismas. Como cada ser es totalmente simple y es de hecho y en pensamiento uno y sus energías están delimitadas por sus obras y sus obras son proporcionales a sus energías, necesariamente las energías que producen esos seres son mayores y menores en graduación; en otras palabras, la diferencia entre las mismas es proporcional a sus obras, pues no sería correcto decir que la misma energía produjo los ángeles o las estrellas y los cielos o el hombre, sino que una mente piadosa concluirá que así como hay obras superiores y más honorables que otras, así una energía trasciende a otra, porque la similitud de energía produce similitud de obra y la diferencia de energía, diferencia de obra.'
(Gregorio de Nisa, Contra Eunomio, 1,13)

'(Dios) engendró e hizo, antes de todas las cosas, al Unigénito Dios, nuestro Señor Jesucristo, por medio del cual todas las cosas vinieron a la existencia...; en cuanto a la existencia. no puede compararse con el que lo engendró, ni puede compararse con el Espíritu Santo, que vino a la existencia por medio de él. En efecto, es inferior al primero, en cuanto que es criatura; y es superior al segundo, en cuanto que es creador.'
(Eunomio, Apología 26).

Homoianos

Acacio de Cesarea († 366)

'Acacio, quien al ser ciego de un ojo fue apodado “el tuerto”, obispo de la iglesia de Cesarea en Tierra Santa, escribió diecisiete volúmenes Sobre Eclesiastés y seis cuestiones Misceláneas y muchos tratados sobre diversos temas. Fue tan influyente en el reinado del emperador Constancio que mintiendo hizo a Félix obispo de Roma en lugar de Liberio.'
(Jerónimo, De viris 98)

La palabra homoiano hace referencia a la posición de los que sostenían que el Hijo es 'semejante (homoios) según las Escrituras' al Padre. Fue una fórmula de compromiso para tratar de aunar a la mayoría. Su autor fue Acacio de Cesarea, sucesor de Eusebio. Aunque el emperador Constancio la aceptó, no llegó a triunfar más que con la ayuda del poder imperial, pero cuando éste dejó de imponerla perdió fuerza.'En vista de que los términos homoousion y homoiousion han perturbado las mentes de muchos y todavía las perturban y que un nuevo término ha sido recientemente acuñado por algunos para afirmar la anomoion del Hijo y el Padre, nosotros rechazamos las dos primeras expresiones por no hallarse en las Escrituras y anatematizamos absolutamente la última, viendo su uso como extraña a la iglesia. Nosotros reconocemos distintamente el homoion del Hijo y el Padre, según lo que el apóstol ha declarado sobre él: “El es la imagen del Dios invisible”.
Confesamos, pues, y creemos en un Dios Padre Todopoderoso, Hacedor de cielos y tierra, de las cosas visibles y las invisibles. Creemos también su Hijo nuestro Señor Jesucristo, quien fue engendrado de él sin pasión antes de todos los siglos, Dios el Verbo, el Unigénito de Dios, la Luz, la Vida, la Verdad, la Sabiduría; por medio del cual fueron hechas todas las cosas en los cielos y en la tierra, sean visibles o invisibles. Creemos que tomó carne de la santa Virgen María, en el cumplimiento de los tiempos, para abolir el pecado; que fue hecho hombre, sufrió por nuestro pecado y se levantó de nuevo y fue llevado al cielo para sentarse a la diestra del Padre, de donde ha de venir en gloria para juzgar a vivios y muertos. Creemos también en el Espíritu Santo, a quien nuestro Señor y Salvador ha denominado el Consolador, y quien él envió a sus discípulos tras su partida según su promesa, por medio del cual él santifica a todos los creyentes en la iglesia, quienes son bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Aquellos que prediquen algo contrario a este credo los conceptuamos como ajenos a la iglesia católica.'
(Sócrates, Historia Eclesiástica 2,40)

'Creemos en un Dios Padre Todopoderoso, del cual proceden todas las cosas. Y en un Hijo unigénito de Dios, engendrado de Dios antes de todos los siglos y antes de todo comienzo; por medio del cual todas las cosas visibles e invisibles fueron hechas; quien es el unigénito nacido del Padre, el único del único, Dios de Dios, semejante al Padre que le engendró, según las Escrituras, y cuya generación nadie conoce sino el Pare que le engendró... Creemos también en el Espíritu Santo, a quien el mismo unigénito de Dios, Cristo nuestro Señor y Dios, prometió enviar a la humanidad como Consolador, según está escrito, “el Espíritu de verdad”... Pero como el término ousia (subsatancia o esencia), que fue usado por los padres en una forma simple e inteligible, no ha sido entendido por la gente y ha sido causa de tropiezo, consideramos apropiado rechazarlo, al no estar contenido en los escritos sagrados, y que no se mencione en el futuro, en vista de que las santas Escrituras en ninguna parte hablan de la substancia del Padre y del Hijo. Tampoco debe ser nombrada la “substancia” del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Pero afirmamos que el Hijo es semejante al Padre, en la forma que las Santas Escrituras declaran y enseñan.'
(Sócrates, Historia Eclesiástica 2,41)

Homoiusianos (Semiarrianos)

Eusebio de Cesarea (263-339)

Eusebio de Emesa (300-359)

Eusebio de Nicomedia

Eustacio de Sebaste

Eleusio de Cícico

Basilio de Ancira

Se denomina con el nombre de homoiusianosa los que buscaban una vía media entre el arrianismo y el nicenismo. El nombre homoiusiano procede de homoiousios, es decir, semejante. La palabra aparece en el sínodo de Sirmio (351), donde se prohíbe el uso de homoousios. Dicha palabra es la expresión de la facción de Basilio de Ancira, que impuso en el sínodo de Ancira la expresión 'semejante según la esencia'.