Historia

JUDAÍSMO

Con la palabra "judaísmo" se suele indicar, en diversas lenguas europeas, el conjunto de tradiciones religiosas y culturales que distinguen a los judíos del resto de la humanidad. El término se deriva del nombre "Judá" (hebreo, Yehudah), el cuarto hijo del patriarca Jacob y de Lea, que se convirtió también en el nombre de "la tierra de Judá" y de la tribu que allí se estableció.

Estudiante jasideo, en The Book of Jerusalem, 1918
Estudiante jasideo, en The Book of Jerusalem, 1918
El nombre Yehudí indicaba inicialmente a un habitante de aquella región, especialmente en la época en que el pueblo hebreo se dividió en dos regiones: la de Judá y la de Israel (930-721). Después de la destrucción del reino de Israel, el nombre Yehudí pasó a ser común a todo el pueblo, especialmente después del retorno del destierro de Babilonia en el 538 a.C. En algunas lenguas europeas modernas se prefiere no usar este nombre, debido al recuerdo de Judas Iscariote. Por ejemplo, en Italia se prefiere usar el término "hebraísmo", mientras que la comunidad de los judíos se autodefine como "comunidad israelita".

La fe judía se refiere de buen grado a la llamada divina percibida por Abraham, a la fe con que él acogió esta llamada y a las promesas de descendencia y de tierra dadas al patriarca. En medio de las diversas religiones politeístas del Asia occidental, los que se tenían por descendientes suyos supieron conservar una fe monoteísta. Esta fe se convirtió en el signo distintivo del pueblo liberado de la esclavitud de Egipto, que precisamente en esa liberación fue constituido como pueblo. La revelación de la Ley dada a Moisés definió ulteriormente la estructura socio-religiosa de este pueblo, basado en la fe/obediencia como respuesta a la iniciativa divina de establecer una alianza con el pueblo.

Aunque algunos de los elementos de la estructura socio-religiosa del judaísmo, como prescripciones cultuales, creencias sobre el origen y el fin del mundo, normas éticas, etc., se encuentran en otras religiones del Asia occidental antigua, el judaísmo ha sido la única que ha continuado su observancia hasta la era presente, y esto con una combinación típica de tres principios fundamentales. El primer principio es la fe en el Dios único. Un Dios trascendente, pero al mismo tiempo irrevocablemente comprometido con la historia de su pueblo mediante sus alianzas. La declaración de fe más importante: "Escucha, Israel... " (Escucha, oh Israel, el SEÑOR es nuestro Dios, el SEÑOR uno es.[…]Deuteronomio 6:4 ss) afirma la unidad y la unicidad de Dios. Por eso el pecado más grave consiste en la idolatría. En segundo lugar, es esencial para el judaísmo ser pueblo. Este pueblo no encuentra su identidad únicamente en una pertenencia étnica, ni expresa su existencia necesariamente en estructuras jurídicas y políticas, sino que consiste ante todo en la conciencia participada de una historia común. Es una historia particular, pero con un significado universal para todos los pueblos de la tierra. El tercer principio fundamental del judaísmo es la Torá (literalmente, "doctrina"), refiriéndose a la revelación recibida de Moisés y en particular al Pentateuco (la palabra "Ley" indica solamente un aspecto parcial de esta doctrina). Aunque en las generaciones sucesivas y por parte de algunos judíos particulares se han interpretado de manera distinta estos tres elementos, desde el punto de vista histórico parece difícil que pueda hablarse de "judaísmo" sin estas características principales.

Para la historia de las religiones, el judaísmo ha tenido también el papel importante de ser el ambiente en donde nació el cristianismo y quizás de forma menos determinante, el islam.

Para comprender de algún modo el complejo fenómeno del judaísmo contemporáneo hay tres hechos históricos importantes: el primero es el hecho de la diáspora, que comenzó ya con las deportaciones a Mesopotamia en el 722 a.C. y continuó con el "destierro de Babilonia" (a partir del 586 a.C.). El segundo hecho va íntimamente unido al anterior: la transposición del centro de culto del templo a la sinagoga, y del papel de los rabinos como dirigentes religiosos en lugar de los sacerdotes. En adelante, será en torno al estudio de la Torá donde se expresará la identidad judía, y no en el culto en el templo. El tercer hecho consiste en la concatenación de los movimientos sionistas, la Shoah "destrucción", (palabra hebrea para recordar el holocausto) y la fundación del Estado de Israel (1948).

La diáspora por diversas partes del mundo ha producido dos corrientes en el judaísmo: el judaísmo sefardita (de tradición española y difundido en el mundo árabe) y el judaísmo ashkenazi (que se desarrolló en la Europa central y en la oriental). En el judaísmo ashkenazi se desarrolló también el hasidismo, que comprende varios movimientos de piedad popular de diversos tipos, vinculados a las dinastías de los rabinos. Los grupos citados constituyen el judaísmo ortodoxo, que se distingue del judaísmo reformado por la fidelidad a la observancia de la ley (halakha), especialmente codificada en el Sulhan Arukh de Joseph Caro (1488-1575). El judaísmo reformado comenzó en el siglo XIX con movimientos en varios países, especialmente en Alemania y luego en Estados Unidos.

Es importante para el Reform Movement en Estados Unidos el llamado "Pittsburgh Platform" de 1855, y modificado en 1937. El judaísmo histórico, nacido también en el siglo XIX del europeo, constituye una corriente más tradicional y ha tomado el nombre de Conservative Judaism en los Estados Unidos, donde cuenta con casi el 40 % de los judíos que se declaran afiliados a una sinagoga. De esta última corriente se ha desarrollado una pequeña rama en los Estados Unidos, el Reconstructionism.

La fundación del Estado de Israel constituye un nuevo hecho para la identidad judía. Para casi todos los judíos del mundo, el Estado de Israel es el centro espiritual del mundo judío.

Entre los judíos de Israel, casi la mitad se consideran "seculares". Su identidad judía coincide por tanto con la ciudadanía israelita. Entre los "religiosos", la mayor parte está formada por los ortodoxos, que ven en el establecimiento del Estado un acontecimiento religioso que requiere una síntesis de nación, sinagoga y vida según la Torá. Pero para un grupo importante, los Haredim, el nuevo Estado no constituye un hecho religioso; esto sólo podrá tener lugar después de la llegada del Mesías. Para el grupo mesiánico de los Gush Emonim, el Estado de Israel es ya el comienzo de un proceso salvífico que culminará en la llegada del Mesías.

Mapa de las religiones en el mundo

JUDAÍSMO
ANTECEDENTESLa pequeña nación de Israel no ha sido nunca grande según determinados criterios, pero su influencia ha sido única a escala mundial. Los judíos son únicos en el sentido de que han mantenido su identidad en el tiempo y en medio de un gran número de culturas. Aunque su religión está estrechamente vinculada a un grupo étnico, el judaísmo ha tenido un profundo efecto en las creencias y prácticas de Occidente y del Medio Oriente.

Dentro del judaísmo encontramos una amplia variedad de grupos y nacionalidades, muchos de los cuales son extraños entre sí. Se puede clasificar a grandes rasgos al judaísmo en cuatro grandes grupos:

  • Ortodoxos, que mantienen una estricta adherencia a las costumbres tradicionales.
  • Reformados o liberales, que procuran aplicar las nociones judías a la cultura contemporánea de forma humanista.
  • Conservadores, que intentan encontrar un camino medio entre los dos anteriores, manteniendo una fuerte identidad judía.
  • Hasídicos, que siguen un camino místico, aunque muchos hasideos pueden considerarse el ala derecha de los ortodoxos.

Además del Antiguo Testamento, los judíos tienen un gran número de escritos a los que otorgan autoridad.

El Holocausto, en el que más de seis millones de judíos fueron asesinados bajo el nazismo, se ha convertido en un importante tema en las últimas décadas.

DIOSLa absoluta unidad de Dios es central para el judaísmo. Dios es poderoso, justo, misericordioso y redentor. El problema del sufrimiento no es evadido por el judaísmo, aunque se reconoce su carácter misterioso. Pero incluso en tal circunstancia, Dios sigue siendo Soberano.

Dios es personal, teniendo emociones como ira, tristeza y gozo. Su deseo es entrar en relaciones con los seres humanos. Al mismo tiempo que hay esta cercanía, también se da una lejanía por la que está por encima de todas las cosas.

Su actividad en el mundo es constante, ofreciendo al ser humano la oportunidad de cumplir los deberes que tiene hacia él y hacia sus semejantes.

HOMBRE Y UNIVERSOEl mundo material es considerado 'muy bueno' (Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día.[…]Génesis 1:31) y el hombre como único responsable de ordenarlo según el propósito de Dios. Algunos judíos van más lejos al decir que todos, animales y plantas contienen una 'chispa divina' que el hombre ha sido llamado a traer a plenitud por medio de su acción bondadosa.

La Historia es el escenario de la planificada actividad de Dios y los judíos a veces ven señales de su aprobación o reprobación en los sucesos históricos.

La responsabilidad del hombre así como su fragilidad y maldad se recalcan. La marca que distingue a los humanos es su capacidad de tomar decisiones éticas. A esas decisiones apela el judaísmo con gran frecuencia.

SALVACIÓNLa existencia eterna en el más allá queda determinada por la conducta moral aquí. Aunque no existe la noción cristiana de gracia salvadora en el judaísmo, se enseña que Dios siempre ofrece incluso al hombre más vil la posibilidad de arrepentirse. Tras el arrepentimiento, se pueden expiar las rebeliones contra Dios mediante acciones buenas.

La noción de salvación individual y la existencia celestial no son prominentes en el judaísmo. De hecho, muchos judíos critican a los cristianos porque su religión es 'egoísta', demasiado centrada en recompensas eternas.

La noción de una vida futura no está plenamente desarrollada en el Antiguo Testamento. Los escritores posteriores especularon sobre un día final de juicio.

Los judíos esperan la venida del Mesías, quien ejecutará juicio eterno y retribuirá a cada uno. Esta esperanza es comunitaria; el pueblo judío y la creación entera se contemplan en la misma más que el individuo aislado.

En última instancia, la vida moral de la persona en la Tierra es considerado el asunto más importante del hombre. Los juicios finales es mejor dejarlos a Dios.

MORALLa Torah, traducida como 'ley' es el modelo total de conducta, aplicable a todos los aspectos de la vida individual y comunitaria. Se encuentra no sólo en el Antiguo Testamento sino también en diversas tradiciones orales, rituales, ceremoniales, historias comentarios sobre la Escritura.

Los judíos han intentado desarrollar normas que cubran cada aspecto de la vida en las diversas culturas en las que han vivido. Por eso existe una voluminosa literatura que cubre los códigos de conducta. De tiempo en tiempo surgen movimientos que intentan recortar esas reglas y volver al significado original de la torah, pero el legalismo es un problema persistente en el judaísmo.

Como puede verse en los Diez Mandamientos, la moralidad judía está dirigida primordialmente al bien de la comunidad. Los profetas judíos fueron, con toda probabilidad, los primeros impulsores de la justicia social en el mundo antiguo, un interés que sigue siendo parte integral del judaísmo.

El matrimonio y los hijos se consideran un preciado bien en el judaísmo. La soltería es menospreciada, incluso para los dirigentes religiosos. La enseñanza de los preceptos de la fe a los niños es algo de vital importancia.

ADORACIÓNEl ritual y la ceremonia son vitales todavía en el judaísmo. El propósito es santificar toda la vida. Los escritos judíos dicen, por ejemplo, que comer y beber sin oración es como robarle a Dios su propiedad. El calendario judío tiene muchas celebraciones, de las cuales una buena parte son conmemoraciones históricas. Los acontecimientos bíblicos y no bíblicos que rememoran la libración de Israel por Dios, se relatan una y otra vez.

Hay una osadía mezclada de piedad, en ocasiones, en la adoración judía, como cuando unos judíos en un campo de exterminio nazi sometieron a juicio a Dios por permitir el Holocausto, encontrándole culpable, para a continuación reanudar sus oraciones y adoración en alabanza.