Historia

EN CRISIS

La crítica del escolasticismo aristotélico llegó de la mano de los franciscanos Duns Escoto y Guillermo de Occam. Frente al intelectualismo propio de los dominicos, representados por Tomás de Aquino y Alberto Magno, opusieron el voluntarismo, propio de los franciscanos, de manera que Dios no puede ser conocido racionalmente sino por medio de la Revelación y la fe.

Escoto desarrolla su profundo y breve trabajo intelectual en un momento crítico para la teología. Se estaba revelando en toda su vivacidad el contraste entre el aristotelismo y la verdad cristiana. A pesar del ajuste equilibrado que realizó el genio de santo Tomás de Aquino no todo era claro en la aceptación de un pensamiento radicalmente pagano que se exponía de diversas formas, a veces contrarias a la fe cristiana. En las universidades de París y de Oxford pesaban mucho las condenaciones episcopales de ciertas proposiciones que tenían que ver con algunas doctrinas aristotélicas. Por otra parte, la línea tradicional del agustinismo platonizante atravesaba una crisis evolutiva que exigía unas profundas adaptaciones a la luz de las nuevas ideas. Es aquí donde el genio de Duns Escoto, en un esfuerzo de crítica y de síntesis, abre nuevos caminos a la reflexión teológica. Expongamos algunos de los puntos clave de su pensamiento:

a) Como teólogo, Duns Escoto parte de la fe e intenta verificar las posibles razones de los datos de la revelación sin discutir su realidad. Es posible descubrir dos puntos básicos de fe que presiden los razonamientos escotistas: el destino final del hombre, que consiste en la visión intuitiva de Dios, y la absoluta trascendencia del mismo Dios. Del destino del hombre se sigue que el entendimiento humano es capaz de ver a Dios intuitivamente. Por consiguiente, su objeto no puede reducirse a la abstracción de lo sensible, sino que tiene que ser algo que incluya a Dios y lo sensible, esto es, "el ser en cuanto ser", previo a sus determinaciones de infinito (Dios) y de finito, en una etapa metafísica necesariamente unívoca. Por otra parte, la unión inmediata con Dios significa la máxima perfección de la criatura espiritual. Esto implica una tensión ontológica hacia Dios claramente visto, la cual se identifica con la misma naturaleza espiritual. Es lo que se llama "deseo natural de lo sobrenatural", que siempre defendieron Escoto y sus seguidores.

De todas formas, la absoluta trascendencia de Dios, en cuanto ser infinito, hace que no se vea condicionado por nada fuera de él mismo. Todo lo que no sea Dios es intrínsecamente contingente y, en su existencia, depende totalmente de la libre voluntad de Dios. Por eso la visión inmediata de Dios, a pesar de que es la perfección más alta posible del ser espiritual, sigue estando fuera de toda exigencia o actividad natural de sus facultades. Sólo puede recibirse como un don libre y gratuito (sobrenatural) por parte dé Dios. La salvación del hombre en Dios es, por tanto, fruto exclusivo del amor divino, que en su libertad supera la distancia infinita que el hombre no puede recorrer por sí mismo. La afirmación evangélica: "Dios es amor" (El le dijo*: Ve, llama a tu marido y ven acá.[…]Juan 4:16) expresa la raíz de toda intervención divina.

b) En este amor de Dios fundamenta Escoto su visión de Cristo, Verbo encarnado. Cristo, en su humanidad, es el sumamente amado entre todas las criaturas y por tanto no puede ser condicionado en su existencia por ninguna eventualidad histórica, por ejemplo, el pecado de Adán. Más aún, él es la causa ejemplar y final de la creación, al tener la primacía sobre todas las cosas. Dentro de esta predestinación absoluta de Cristo respecto a las demás criaturas, Escoto ve también a María que, como madre del Redentor, recibe la gracia de Cristo de la forma más perfecta posible, quedando libre del pecado original. Con la idea de "redención preservadora", como el modo de redención más perfecto por parte del Redentor perfectísimo, Escoto logró superar las dificultades de los teólogos anteriores, que no se atrevían a afirmar la concepción inmaculada de María para no excluirla del ámbito de la redención de Cristo.

c) La filosofía que subyace al pensamiento de Escoto, como condición de posibilidad de su teología, es sumamente circunspecta, al no conceder a la razón separada de la fe una beligerancia incondicionada. Pero su concepto de la libertad como autonomía radical abre perspectivas liberadoras a un pensamiento que hasta entonces había estado sometido excesivamente al naturalismo determinista de la filosofía griega. La valoración de lo singular y la idea de la persona como "última soledad" abierta a la revelación son las aportaciones más válidas de Escoto a la historia del pensamiento. De todas formas, sigue en pie el hecho de que el "voluntarismo" de Escoto no tiene nada que ver con el "voluntarismo" moderno, que sitúa en la voluntad, y no en el entendimiento, la última razón de la verdad y la certeza.

El occamismo introduce en el pensamiento humano una lógica nueva, basada en el valor único del conocimiento intuitivo de la realidad, el nominalismo, es decir, la negación de los universales y su reducción a signos naturales. En este sentido es una forma acentuada de escepticismo teológico. Las universidades de Europa, particularmente París, condenaron el occamismo. El magisterio papal, desde Aviñón, hizo lo mismo. Pero la nueva doctrina se difundió rápidamente. Los nominales, como se llamaba a los seguidores del occamismo, para distinguirlos de los reales, que seguían las enseñanzas tradicionales, difundieron durante un siglo el occamismo por todo el mundo filosófico europeo. La adhesión al occamismo fue común en aquellos pensadores que se sentían ya inclinados a una visión naturalista y matemática del saber. El occamismo fue la base filosófica en la que pudieron apoyar sus investigaciones científicas. Filosofar se convirtió en sinónimo de análisis de lo real, mientras que los problemas de índole gnoseológica pura y la misma condición espiritual del hombre quedaron marginados como pertenecientes a la esfera de la fe.

Todo esto llevó a rechazar la filosofía y la teología precedentes. Para los nuevos filósofos (Telesio, Bruno, Campanella, etc.) el criterio de conocimiento es el sujeto, mientras que el objeto es la naturaleza física en su complejidad mecanicista. No existe un conocimiento universal: ese conocimiento es sólo probable (no cierto) y esto hasta sus últimas consecuencias, incluida por tanto la trascendencia divina. La existencia de Dios no es ya una tesis, sino sólo un postulado hipotético, del que no pueden darse pruebas. Esto significa que sólo es posible conocer lo sensible y lo particular. El occamismo, como subjetivismo cognoscitivo, está en la base del empirismo y del racionalismo; también éstos están privados voluntariamente de conceptos universales. Pero el significado histórico más relevante del occamismo es sin duda la influencia que tuvo en el joven Lutero. Las tesis relativistas del occamismo abonaron ciertamente el terreno para que naciera la perspectiva antropológica pesimista de Lutero, tanto en sentido cognoscitivo como en sentido moral-religioso: y las influencias nominalistas acabaron provocando también las dudas y las determinaciones teológicas de la Reforma sobre el sacramento de la eucaristía, dada la concepción filosófica de la substancia presente en el occamismo. Por consiguiente, el occamismo se presenta como una forma de escepticismo cognoscitivo y teológico de alcance verdaderamente histórico, cuya influencia todavía se deja sentir en el pensamiento filosófico actual: no hay nada plenamente demostrable, ninguna verdad de fe puede racionalizarse de alguna manera, es decir, exponerse secundum rationem, sino que todo vive solamente en la más alta de las probabilidades.

EL ESCOLASTICISMO EN CRISIS
NOMBREORDENESCRITOSRELACIÓN FE-RAZÓNTEXTOS NOTABLESHECHOS NOTABLES
Duns Escoto
(1266-1308)
Doctor Subtilis
FranciscanoOpus Oxoniense.

Questiones Quodlibetales.

El conocimiento de Dios no puede venir de la razón, sino ha de ser aceptado sobre la base de la autoridad de la Iglesia.'Digo en primer lugar que no sólo se puede tener naturalmente un concepto en el que se conciba a Dios como accidentalmente, por ejemplo, en algún atributo, sino que se puede tener algún concepto en el que sea Dios concebido por sí y quidditativamente. Lo pruebo porque, al concebir "sabio", se concibe una propiedad o una cuasi propiedad, perfeccionando en acto segundo una naturaleza; luego al entender "sabio" necesariamente hay que entender previamente algún "qué" en el que entiendo esta propiedad como inherente; y así, antes que el concepto de cualquier propiedad o cuasi propiedad, es necesario hallar un concepto quidditativo del que se entiendan aquellos atributos: y este otro concepto quidditativo lo será respecto de Dios, puesto que en ningún otro podría apoyarse. Digo, en segundo lugar, que no sólo es concebido Dios en un concepto análogo al concepto de criatura, es decir, tal que sea totalmente otro que el que se dice de la criatura, sino también en algún concepto unívoco a él y a la criatura. Y para que no se dispute sobre el nombre de univocación, digo que llamo concepto unívoco al que de tal modo es uno que su unidad es suficiente para la contradicción, afirmando y negando lo mismo respecto de lo mismo; es suficiente también para ser medio silogístico, de modo que los extremos por él unidos de tal manera lo sean por un medio único que se concluya, sin falacia de equivocación, que se unen entre sí.
Y entendiendo así la univocación la pruebo con cinco argumentos:
En primer lugar: todo entendimiento que tiene certeza sobre un concepto, y está dudoso respecto de otros diversos, tiene el concepto sobre el que está cierto como otro que los conceptos acerca de los que está dudoso; el sujeto incluye el predicado. Pero el entendimiento del viador puede tener certeza de que Dios es ente, dudando de si es ente finito o infinito, creado o increado; luego el concepto de ente aplicado a Dios es otro concepto que éste o aquél, y así es de suyo ni uno ni otro, y se incluye en uno y otro; es, pues, unívoco...
En segundo lugar, se arguye principalmente así: ningún concepto real es causado naturalmente en el entendimiento del viador sino por lo que es naturalmente motivo de nuestro entendimiento; pero tales son las imágenes, o bien el objeto que reluce en las imágenes, y el entendimiento agente; luego ningún concepto simple se forma naturalmente en el entendimiento según nuestro modo, sino el que puede ser formado por virtud de estas causas motivas. Pero un concepto que no fuese unívoco al objeto que reluce en la imagen, sino totalmente otro, anterior, y al cual tuviese aquél analogía, no podría formarse por la virtud del entendimiento agente y de la imagen; luego tal concepto otro que el formado por entendimiento agente sobre las imágenes, y que se afirma que es análogo con éste, nunca se daría naturalmente en el entendimiento del viador, y así no podría nadie tener naturalmente concepto alguno sobre Dios, lo cual es falso...'

(Comentario a las Sentencias)
Nacido en las islas Británicas.

Ingresó en la orden franciscana.

Estudió y enseñó en Oxford.

Fue adversario de Tomás de Aquino.

Influyó en la doctrina de la inmaculada concepción.

Los protestantes acuñaron la palabra 'zopenco' para referirse a él.

Guillermo de Occam
(1280-1349)
Doctor Invincibilis
FranciscanoSumma Logicae.

Diálogo entre el maestro y el discípulo.

Separación entre fe y razón.'... que ningún universal es una sustancia que existe fuera del alma se puede probar evidentemente. Primero, así: ningún universal es una sustancia singular y numéricamente una, pues si afirmásemos que lo es, se seguiría que Sócrates sería un universal, porque no existe mayor razón para que sea universal una sustancia singular más que otra cualquiera. Por consiguiente, ninguna sustancia singular es universal, pues toda sustancia es numéricamente una y singular, porque toda cosa es una cosa y no muchas, y pues es una cosa y no muchas, es numéricamente, pues esto es lo que todos dicen uno numéricamente.
Pero si una sustancia es muchas cosas, o es muchas cosas singulares, o muchas cosas universales. Si lo primero, se sigue que una sustancia sería muchos hombres, y entonces, aunque el universal se distinguiera de un particular, no se distinguiría, sin embargo, de los particulares; y si alguna sustancia fuera muchas cosas universales, tomo una de aquellas cosas universales y pregunto: o es muchas cosas, o una y no muchas. Si lo segundo, se sigue que es singular; si lo primero, pregunto si es muchas cosas singulares, o muchas cosas universales; y así se tendría un proceso infinito, o se concedería que ninguna sustancia es universal de modo que no sea algo singular.
Igualmente, si lo universal fuera algo existente en las sustancias singulares, distinto de ellas, se seguiría que podría existir sin ellas, porque toda cosa anterior a otra naturalmente puede existir sin ella según la potencia divina. Mas el consiguiente es un absurdo [...]
Igualmente, si esa opinión fuese verdadera, ningún individuo podría ser creado, si algo del individuo preexistiera, porque no recibiría todo su ser de la nada, si el universal que existe en él existió ante en otro...'

(Suma de la lógica)

'...la verdadera jurisdicción temporal puede darse fuera de la Iglesia. Y la razón es que es más espiritual y más propio de la Iglesia el poder de bautizar, de celebrar el Cuerpo de Cristo y de conferir las órdenes que la misma jurisdicción temporal. Y, a pesar de ella, permanece en los sacerdotes y obispos herejes, fuera de la Iglesia, aunque no la ejerzan. Luego puede existir una verdadera jurisdicción temporal fuera de la Iglesia. Ni se alegue por tanto que, no estando ahora el Imperio romano fuera de la Iglesia, aunque en otro tiempo lo estuvo, fuera de la Iglesia no existe de hecho ninguna jurisdicción temporal ni ningún verdadero dominio o propiedad de los bienes temporales. Porque en un tiempo el Imperio romano no estuvo fuera de la Iglesia y, sin embargo, fuera de ésta, es decir, en tiempos de Constantino, existió la verdadera jurisdicción temporal y, de modo semejante, el dominio de los bienes temporales. Convertido Constantino al cristianismo, los que permanecieron infieles retuvieron su jurisdicción y dominio temporales, ya que no fueron privados de ellos ni por derecho divino ni por derecho humano. Nadie, ni Constantino ni ningún otro, dictó sentencia de privación contra ellos.
Del mismo modo, todavía hoy muchos infieles tienen jurisdicción temporal no sólo sobre las mujeres y los hijos, sino también potestad judicial sobre otros, ya sean criados, ya hijos.'

(Sobre el gobierno tiránico del papa)

Nacido en Surrey.

Ingresó en la orden franciscana.

Alumno de Duns Escoto.

El papado no es una forma necesaria de gobierno para la iglesia.

Opuesto a la infalibilidad papal, solamente las Escrituras son infalibles pues los concilios también pueden errar.

Negó que la Iglesia tuviera potestad civil.

Excomulgado por sus ideas.