Teología

Lección 1 - Importancia de la predicación

Curso para predicadoresIntroducción
'Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.' (Porque ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios por medio de su propia sabiduría, agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los que creen.[…]1 Corintios 1:21).

El medio divinamente instituido para comunicar la gracia salvadora es la predicación. Por lo tanto, la predicación ocupa un lugar central entre las responsabilidades ministeriales y no puede ser sustituida ni desplazada por otros deberes, por más importantes que estos sean. Pero no solamente por la predicación comunica Dios la gracia salvadora a los perdidos, sino que también la edificación de los que ya han creído viene por medio de ella. En toda la amplia gama de ministración que el corazón humano necesita, sea consolación, reprensión, iluminación, nutrición, restauración, dirección, etc., la predicación de la Palabra es esencial. El culto cristiano, por tanto, debe girar en torno al púlpito, desde el cual se expone el mensaje de Dios, por la predicación.

 

Importancia de la predicación en el Antiguo Testamento

La importancia de la predicación en el Antiguo Testamento viene dado por el hecho de que buena parte del material registrado fue pronunciado en su momento en forma oral. Basta echar un vistazo a los libros proféticos para darnos cuenta de que el ministerio de aquellos hombres, los profetas, era básicamente el de ser predicadores. De hecho es casi imposible, al leer algunos de sus mensajes, no imaginárnoslos siendo predicados.

La predicación en Isaías
Nada más abrir el libro de Isaías vemos que aparecen las palabras 'oíd' y 'escucha' (1:2), lo cual implica que hay alguien (el profeta) que está proclamando algo a un determinado auditorio. En 1:10 vemos cómo, con arrojo y denuedo, denuncia el pecado de los gobernantes y del pueblo de Israel.

En 6:9 encontramos que Isaías es comisionado para predicar al pueblo; el mismo hecho de que su boca haya sido purificada previamente, habla bien claro del tipo de ministerio que ha sido llamado a ejercer y cómo antes de anunciar a otros la palabra de Dios, él mismo ha sido facultado para transmitirla.

Nótense en 52:7, que es un pasaje profético sobre la importancia que la predicación tendrá en el Nuevo Testamento, cómo se emplean expresiones que tienen que ver claramente con la predicación: 'nuevas', 'anuncia', 'publica' y 'dice'. Y de forma rotunda Dios le manda al profeta que su proclamación sea de la siguiente forma: 'Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Israel su pecado.' (58:1).

Otro pasaje claramente profético acerca de la función primordial que la predicación tendrá en el ministerio de Cristo está en 61:1,2. Los verbos empleados allí: 'predicar', 'publicar' y 'proclamar' no dejan lugar a dudas.

Aunque hay pocas referencias biográficas a Isaías, salvo en los capítulos 6, 37, 38 y 39, la tradición afirma que murió por mano de Manasés, aserrado por la mitad, a lo cual puede haber una referencia en Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de ovejas y de cabras; destituidos, afligidos, maltratados[…]Hebreos 11:37, lo que indica el alto precio que tuvo que pagar por el ministerio que cumplió. Es decir, la predicación conlleva un riesgo personal, que puede ser muy elevado.

La predicación en Jeremías
En Jeremías tenemos el prototipo del profeta-predicador. De hecho su llamamiento básicamente es a esa tarea. Él pone la excusa de que no sabe hablar (1:6) y con ello no quiere decir que no sabe articular palabras, sino más bien que no conoce la oratoria ni la retórica; pero Dios le contesta que lo que tiene que hacer es limitarse a decir lo que él le mande (1:7). Con el gesto de tocarle la boca con su mano, Dios lo constituye profeta (1:8) y a continuación está el mandato: 'Háblales todo cuanto te mande' (1:17).

En el capítulo 2 comienza uno de los más singulares mensajes que encontramos en la Escritura. Y comienza con estas palabras: 'Clama a los oídos de Jerusalén.' (2:2). Ese capítulo es una predicación en toda regla.

En 7:2 el predicador ha de colocarse en un sitio determinado para la entrega de su mensaje: la puerta de la casa de Dios. También en 17:19 y en 26:2 se le manda a lugares concretos para, desde allí, proclamar el mensaje. Su predicación es para el pueblo y para los gobernantes (22:1).

También Jeremías sufrió por causa de la predicación. En primer lugar porque el mensaje era totalmente impopular, lo que acarreaba incomprensión y rechazo por la negativa a la conversión (8:21; 9:2), quedando amenazada su vida (11:21; 18:18; 26:11) y siendo castigado en represalia (20:2; 37:15; 38:6), siendo sin duda una de las causas más profundas de su sufrimiento constatar el deplorable estado de los dirigentes de la nación (23:9).

La predicación en Ezequiel
Al comienzo del ministerio de Ezequiel, Dios hace con él algo ilustrativo de lo que será la futura tarea del profeta (2:8-3:4). Hay un libro del que tiene que alimentarse y que ha de proclamar. En esa escena, Ezequiel es constituido profeta-predicador. Dios no le esconde la dificultad de la tarea (2:3), dado el estado de endurecimiento del pueblo (2:4), pero al mismo tiempo le faculta para poder llevarla a cabo (3:1).

La figura que Dios le propone como símil de su ministerio es la del atalaya (3:17; 33:1-9), es decir, el centinela que avisa y comunica a la población cualquier eventualidad importante. Desde su sitio elevado (en lo alto de la muralla), el atalaya está llamado a no callar nada que pueda ser vital para el pueblo. Así ocurre con el predicador, que tiene una panorámica profunda de la realidad, siendo su deber presentar el remedio a sus oyentes.

Otros profetas
En Jonás vemos de nuevo al profeta-predicador: 'Proclama en ella el mensaje que yo te diré.' (3:2). Ahí están todos los ingredientes: proclamación, mensaje, predicador, auditorio y el origen del mensaje: Dios. En 3:4 vemos a Jonás andando y predicando por la ciudad de Nínive. Él es el único predicador-profeta del Antiguo Testamento enviado a un pueblo gentil, lo cual es todo un signo de lo que sucederá en el Nuevo Testamento.

Uno de los más grandes predicadores entre los profetas del Antiguo Testamento fue Amós. Sus valientes denuncias de la corrupción entre los poderosos sacudieron a más de uno: 'La tierra no puede sufrir todas sus palabras' (7:10). Amós no tenía preparación académica (7:14), pero tenía lo que todo predicador verdadero debe tener, la Palabra de Dios.

Notemos cómo Miqueas denuncia la maldad (3:9) y lo hace con todos los ingredientes que un predicador ha de tener (3:8).

La predicación-enseñanza
Pero además de en los profetas, hay otros lugares del Antiguo Testamento en los que hallamos también la predicación. Mas a diferencia de la predicación profética, que es como un rayo fulgurante, se constata una predicación más pausada y sistemática, y por eso podemos referirnos a ella como una predicación-enseñanza. En Moisés tenemos un ejemplo de ello y concretamente el pasaje de 1 Oíd, oh cielos, y dejadme hablar; y escuche la tierra las palabras de mi boca. 2 Caiga como la lluvia mi enseñanza, y destile como el rocío mi discurso, como llovizna sobre el verde prado y como aguacero sobre la hierba. […]Deuteronomio 32:1,2 es una buena muestra de ello. De hecho todo el libro de Deuteronomio es un largo discurso instructivo que Moisés da a la generación que va a entrar en Canaán. En el mismo tenemos recapitulación, historia, consejos, mandatos, avisos, etc. Se trata de una enseñanza sistemática.

En Esdras hallamos otro maestro-predicador (7:10) que usa un púlpito de madera (El escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que habían hecho para esta ocasión. Junto a él, a su derecha, estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías; y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesul[…]Nehemías 8:4), que abre el libro (8:5) y lo interpreta (8:8) para que el pueblo lo entienda. Es importante considerar el orden de pautas que hay en 7:10 y que debe regir en todo predicador. Primero inquirir la Palabra, es decir, escudriñarla, estudiarla. No simplemente leerla. Segundo cumplirla, es decir, practicarla, obedecerla. Tercero enseñarla, transmitirla a otros. Ese orden no se puede cambiar. No es posible enseñar lo que no se vive y no se puede vivir lo que no se conoce.

Incluso en los Salmos tenemos algún ejemplo de predicación: 'He anunciado justicia en grande congregación... he publicado tu fidelidad y tu salvación... en grande asamblea.' (40:9,10). En ese pasaje tenemos otra vez todos los ingredientes: mensaje, mensajero y auditorio.

Conclusión
Para el pueblo de Israel fue vital, tanto en épocas de crisis como en épocas calmadas, la existencia de verdaderos predicadores, que llamaron al pueblo a reconsiderar sus caminos y volverse a Dios. También fue imprescindible la enseñanza sistemática para la nutrición cotidiana de su vida espiritual.

 

Importancia de la predicación en el Nuevo Testamento

Si importante es la predicación en el Antiguo Testamento, mucho más lo es en el Nuevo, porque salvo en el especial caso de Jonás, toda la predicación del Antiguo Testamento va dirigida al pueblo de Dios, mientras que en el Nuevo Testamento la predicación es tanto para los ya pertenecientes al pueblo de Dios como para los que todavía no lo son. Por lo tanto, el ámbito de la predicación es mucho más amplio.

Evangelios
Juan el Bautista es un profeta-predicador al estilo de los del Antiguo Testamento, si bien él es el heraldo que anuncia directamente al Rey (1 En aquellos días llegó* Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: 2 Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. […]Mateo 3:1,2). Véase el contenido radical de su predicación (3:7-12). El arrepentimiento es el núcleo de su contenido.

Al igual que ocurrió con otros predicadores antes que él, Juan sufrió por el mensaje que anunció (y mandó decapitar a Juan en la cárcel.[…]Mateo 14:10), al ser fiel al mismo, sin hacer acepción de personas y denunciando públicamente el pecado, en este caso de quien podía hacerle mucho daño. La integridad de Juan el Bautista es toda una lección permanente para todos los predicadores, al enseñar que la fidelidad al mensaje está por encima de los cálculos humanos.

Cristo mismo es el predicador por excelencia (Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.[…]Mateo 4:17), tanto en la línea profética como en la línea didáctica. Por ejemplo, el Sermón del Monte es una pieza única de predicación-enseñanza. Sus parábolas ilustran sus predicaciones (1 Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. 2 Y se congregaron junto a El grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa. 3 Y les habló muchas cosas en parábolas, d[…]Mateo 13). Y en 1 Entonces Jesús habló a la muchedumbre y a sus discípulos, 2 diciendo: Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. 3 De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y[…]Mateo 23 tenemos un ejemplo de predicación-denuncia en la línea de los profetas-predicadores. Lo mismo usa como estrado la ladera de un monte que una barca para dirigirse a su auditorio, la ocasión solemne en una sinagoga como la festiva en un banquete. Incluso en su muerte predica a los espíritus encarcelados (en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,[…]1 Pedro 3:19).

Si la trayectoria de otros predicadores estuvo marcada por el sufrimiento a causa del mensaje, con Cristo no podía ser de otra manera. El evangelio de Juan se encarga de testificar de que su predicación supondrá que muchos le abandonen (6:66), que sus hermanos no crean en él (7:5) y que los dirigentes le quieran matar (7:30; 10:39).

Hechos de los apóstoles
En el libro de los Hechos la importancia de la predicación es central. Por ejemplo está el sermón de Pedro en Pentecostés (2:14-36). O los que pronuncia en el pórtico del templo (3:12-26) o frente al Sanedrín en dos ocasiones (4:8-12; 5:29-32). De nuevo lo vemos en casa de Cornelio predicando a Cristo (10:34-43).

También han quedado recogidas algunas de las predicaciones de Pablo (13:16-41; 17:22-31). Tras su conversión muy pronto se inicia en la tarea de predicar (9:20) y ahí ya aparece el contenido de su mensaje: 'Predicaba a Cristo'. Naturalmente su actividad misionera giraba en torno a la predicación de la Palabra. En Corinto lo hallan Silas y Timoteo 'entregado por entero a la predicación de la palabra.' (18:5).

En Apolos tenemos un ejemplo de predicador en toda regla: Elocuente, entendido, fervoroso, diligente y humilde (18:24-28).

Por supuesto, además de estos nombres conocidos, la extensión del evangelio se debió también al testimonio y a la predicación de muchos cristianos anónimos, como se aprecia en la fundación de la iglesia de Antioquía (12:19-20), pues Cristo mismo encomendó esa tarea a su iglesia: 'Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.' (Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.[…]Marcos 16:15).

La predicación en Hechos desata, vez tra vez, la persecución (4:3; 5:18; 7:58; 9:23; 12:2-3; 13:50; 14:5,19; 16:23; 17:5; 19:29; 20:3; 21:30; 23:12; 24:5) y en ese sentido sigue la misma dirección que la predicación ejercida anteriormente.

Del lugar central de la predicación en el ministerio cristiano da testimonio el mismo Pedro, cuando supedita todas las demás responsabilidades a estas dos: 'La oración y el ministerio de la palabra.' (Y nosotros nos entregaremos a la oración y al ministerio de la palabra.[…]Hechos 6:4).

Otros lugares del Nuevo Testamento
Una de las últimas exhortaciones de Pablo a Timoteo, hablando de ministro a ministro, fue: 'Que prediques la palabra.' (Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.[…]2 Timoteo 4:2) y el honor debido a los ancianos se dobla en el caso de aquellos que se dedican a la predicación y la enseñanza (Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.[…]1 Timoteo 5:17); ese honor va acompañado incluso de reconocimiento económico (Porque la Escritura dice: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.[…]1 Timoteo 5:18).

Conclusión
Vemos en el Nuevo Testamento que la Iglesia nace, se nutre y se extiende como resultado de la predicación de la Palabra. Estamos pues ante algo de lo cual pendió, pende y penderá la fuerza de la Iglesia.

En unos tiempos como los actuales, en los que el púlpito está seriamente amenazado por ciertos sucedáneos y desplazamientos, es urgente recuperar las prioridades verdaderas. En los propósitos de Dios la predicación tuvo, tiene y tendrá un puesto primordial.

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Fotografía: David Niblack