Historia
CAROLINAS

La población se centró alrededor de Charlestown, donde estaba el centro de comercio de pieles y esclavos. Inmigrantes procedentes de Francia, Alemania, Irlanda, así como del Caribe e Inglaterra afluían a la ciudad. Incluso desde Nueva Inglaterra llegaron colonos.
En 1685 el Edicto de Nantes fue revocado en Francia, lo que hizo que unos quinientos hugonotes vieran en Carolina una oportunidad para comenzar una nueva vida. Llegaron en 1700, siendo muchos de ellos artesanos que continuaron ejerciendo sus habilidades en el Nuevo Mundo al igual que las habían ejercido en Europa: herreros, relojeros, toneleros, etc. Sin embargo, los recién llegados encontraron que la convivencia con el anglicanismo oficial no era fácil, especialmente los que se aferraron a su lengua, liturgia y teología. Un pastor John La Pierre, encontró tan agudas las presiones anglicanas que en 1726 se atrevió a escribir una carta de queja al obispo de Londres por el maltrato del principal clérigo anglicano en la colonia, el comisario Alexander Garden, quien acusaba a La Pierre de haber bautizado a un niño de su parroquia sin su consentimiento.
La Iglesia anglicana también tenía sus propias luchas, pues como informaban los misioneros enviados por la Sociedad para la Propagación del Evangelio el desinterés de los colonos ingleses, la resistencia de los indios y los negros a su predicación y el crecimiento inusitado de, en sus propias palabras, libertinos, sectarios y entusiastas, obstaculizaban el crecimiento de dicha iglesia.
Sorprendentemente sería un anglicano, George Whitefield, quien llegaría a la colonia en 1740 predicando y animando a los disidentes y calificando a la iglesia anglicana como lugar donde no se predicaba el evangelio y a sus ministros como beatos. El rechazo de los clérigos anglicanos a las actividades de Whitefield no hizo sino ayudar a que éste fuera bien recibido por los bautistas, presbiterianos y congregacionales de Charlestown. Aunque el comisario Garden intentó suspender a Whitefield de ejercer el ministerio de predicación, el resultado fue el opuesto al esperado por él, ya que lo que hizo fue echar a Whitefield en los brazos de los disidentes.
Los cuáqueros habían emigrado desde la inhóspita Virginia, descubriendo que en Carolina no había un gobierno lo suficientemente fuerte como para perseguirlos o echarlos. En los primeros años del siglo XVIII ya eran un significativo número en Carolina del Norte. Hacia 1750 los bautistas ya tenían más iglesias que los anglicanos, haciendo de la colonia un mosaico de disidencia religiosa, junto con los cuáqueros, presbiterianos, moravos y reformados alemanes.
En Salem, Carolina del Norte, los moravos se habían establecido dejando su huella. Este grupo pacifista había tenido que huir en Europa refugiándose en Sajonia en las propiedades del conde Nicolás von Zinzendorf (1700-1760). Pero América prometía un refugio más seguro y duradero, estableciéndose en Pensilvania y Carolina del Norte. El último asentamiento fue el resultado de la compra de un territorio en la parte noroccidental de la colonia, al que ellos llamaron Wachovia, siendo Salem su capital.
Entre los fenómenos más sorprendentes en la colonia está la conversión al cristianismo de muchos esclavos. Más sorprendente es el hecho si tenemos en cuenta que muchos amos blancos, que eran miembros de las iglesias, trataban a sus esclavos sin piedad alguna. Algunos los encadenaban, otros los azotaban y hasta había quienes los encerraban en ataúdes durante varios días y noches. Algunos esclavos se suicidaron. Muchos amos eran contrarios al hecho de que sus esclavos se convirtieran al cristianismo. Un misionero anglicano, Francis Le Jau (1665-1717), bautizó a algunos y habría bautizado más de no haber sido por la oposición de los amos. Este misionero también intentó acercarse a los indios con el mensaje cristiano, pero en sus propias palabras la conducta de los colonos con los indios y los negros 'me aflige y desanima más allá de lo que puedo expresar.'