Educación

Instrumentos de la pedagogía

Instrumentos de la pedagogía Los instrumentos en la pedagogía: Los padres
Los instrumentos que Dios utiliza son varios, pero hay un instrumento primordial a diferencia de los griegos, que habían instituido la figura del pedagogo. Ese instrumento en el Antiguo y en el Nuevo Testamento son los padres; es decir, la Biblia no conoce la figura del pedagogo profesional. Los padres son los directamente responsables y los grandes medios que Dios va a utilizar para la crianza y formación de los hijos; no son los únicos medios, pero sí los más importantes. No vamos a despreciar la labor que hace un maestro en la escuela o el instituto. Es evidente que en él hay un educador que está sembrando, es decir, que está formando personalidades. No vamos a tener en poco el trabajo que desarrollan algunas personas en la iglesia: responsables de la escuela dominical, monitores, profesores, etc., que se ocupan de la formación de las nuevas generaciones. Pero con todo, sigue constando que la responsabilidad de todos esos años de preparación recae en los padres y en caso de no hacerlo ellos, otros lo harán en su lugar. Si nosotros no escribimos esas líneas en blanco, con toda seguridad otros lo harán. Debemos, pues, ser celosos en esta tarea, no siendo negligentes al entregarla totalmente a extraños.

Ejemplos de pedagogía paterna
Vamos a considerar algunos ejemplos para ver la importancia que tienen el padre y la madre, en cuanto a la formación de los hijos. En Y será que cuando tu hijo te pregunte el día de mañana, diciendo: "¿Qué es esto?", le dirás: "Con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto, de la casa de servidumbre.[…]Éxodo 13:14 hay una frase, que se repite varias veces en ese libro y el de Deuteronomio, y es la siguiente: 'Mañana cuando te preguntare tu hijo.' Aquí tenemos una verdad a tener en cuenta: Los niños hacen preguntas. La Biblia da por sentado que eso va a producirse y la experiencia en cada generación y en cada hogar lo corrobora. Preguntar es algo innato en los niños. Frecuentemente el problema que tenemos los cristianos es que cuando vamos a los adultos con el evangelio, hallamos que no hay muchos con deseo de saber, pues piensan que lo saben todo, y mucho menos con deseo de saber sobre las cosas de Dios. Pues bien, aquí tenemos en nuestra propia casa a una criatura que nos está demandando respuestas a preguntas que tiene; por lo tanto, sin necesidad de salir a la calle y abordar a algún extraño que nos suelte alguna grosería, aquí, bajo nuestro propio techo, tenemos ante nosotros un corazón deseoso de entender. Es decir, alguien que durante unos años va a ser algo parecido a una esponja que absorbe todo lo relacionado acerca de la vida, de la muerte, del más allá y de los porqués de las cosas, de todo lo trascendental e importante. Y lo magnífico es que intuitivamente, espontáneamente, sin que nadie se lo ordene, le va a hacer esas preguntas con toda confianza a sus padres.

La pregunta a la que se refiere Y será que cuando tu hijo te pregunte el día de mañana, diciendo: "¿Qué es esto?", le dirás: "Con mano fuerte nos sacó el SEÑOR de Egipto, de la casa de servidumbre.[…]Éxodo 13:14 tiene que ver con el sentido de la celebración anual de la Pascua y la ceremonia de rescate del primogénito de la familia. Esto procedía de lo que sucedió en Egipto, cuando en cada hogar egipcio murió el primogénito, sin que aconteciera lo mismo en cada hogar hebreo. La diferencia de trato por parte de Dios entre egipcios e israelitas no procedía de que los primeros eran más pecadores que los segundos, ni de que Dios haga acepción de personas; la sentencia de juicio que cayó sobre los egipcios también cayó sobre los israelitas, pues en cada hogar hebreo se produjo aquella noche una muerte, lo mismo que en las casas de los egipcios. Por lo tanto, Dios fue justo al aplicar la misma sentencia sobre unos y otros, pero, al mismo tiempo, con los segundos ejerció su gracia soberana al proveerles un sustituto (el cordero) que muriera en lugar del primogénito. Y a partir de ahí, se establece esta normativa de que todo primogénito de Israel debe ser rescatado con el pago de un rescate, cinco siclos de plata. Pero con el paso de las generaciones y de los tiempos se puede perder el sentido de esa lección y convertirse esa cena en un acontecimiento mecánico, del que ya no se conoce el significado o se ha desvirtuado el mismo. Pero ahí es donde interviene el padre de familia, que debe estar instruido y conoce el sentido de lo que se está celebrando, para ser el maestro y explicarle al hijo el propósito de esa cena. Aquí el padre es maestro, es teólogo, y cuando digo teólogo no quiero decir que un padre de familia tiene que conocer los entresijos más enrevesados de los aspectos doctrinales más especulativos. No, cuando digo teólogo quiero decir que debe conocer las doctrinas esenciales de la fe cristiana y tratar de profundizar todo lo posible en ellas, para que cuando su hijo le haga preguntas acerca de Dios, de la vida, de la muerte, acerca del sentido de la existencia, sobre por qué nosotros hacemos cosas que otros no hacen y nosotros no hacemos cosas que otros sí hacen, pueda darle una respuesta razonada, una respuesta que está sustentada por la Palabra de Dios.

No es la única ocasión en la que esto acontece, sino que tenemos otros pasajes similares. En Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;[…]Deuteronomio 6:6 se lee: 'Y estas palabras que yo te mando estarán en tu corazón y las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en tu casa, etc.' Es decir, el padre y la madre son los transmisores de la revelación de Dios. Los padres son el medio, de generación en generación, que transmite estas verdades. Otra vez en ese mismo capítulo 6 y versículos 20 y 21 dice: 'Mañana cuando te preguntare tu hijo diciendo: ¿Qué significan los testimonios, estatutos y decretos que el Señor vuestro Dios os mandó?, entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos siervos...'

De hecho, cuando los judíos celebran ahora la Pascua, se especifica en el Seder, la liturgia de esa cena donde el procedimiento a seguir está muy elaborado y hay un orden en el desarrollo de la misma, que en un momento dado el hijo más pequeño de la familia haga esta pregunta al padre: "¿Por qué esta noche es diferente a las demás noches?", siendo la ocasión en la que el padre va a instruir a ese niño, pero también a todos los demás miembros de la familia presentes, y explique el significado de lo que están haciendo, volviendo a rememorar y relatar la gran verdad de la liberación por rescate, que es en definitiva el fundamento y la base de la fe.

Una vez pasado el río Jordán, hay un acto que Josué realiza. En 1 Y sucedió que cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, el SEÑOR habló a Josué, diciendo: 2 Escoged doce hombres del pueblo, uno de cada tribu, 3 y ordenadles, diciendo: "Tomad doce piedras de aquí, de en medio del Jordán, del lugar donde los[…]Josué 4 se lleva a cabo una acción que tiene un gran valor pedagógico; se trata de una acción tangible y pública, para que el sobrenatural cruce del río no se quede simplemente en un hecho aislado, que ocurrió en un determinado momento y que el tiempo se encarga de borrar de la memoria. Lo que ha ocurrido con el paso del Jordán es tan extraordinario, tan milagroso, único y significativo, que es necesario señalarlo con un hito. Leemos en 4:5: 'Dijo Josué: Pasad delante del arca del Señor vuestro Dios a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro conforme al número de las tribus de Israel para que esto sea señal entre vosotros y cuando sus hijos preguntaren a sus padres mañana diciendo: ¿Qué significan estas piedras?, les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto del Señor.' De nuevo estamos otra vez ante una oportunidad excelente, para decir: "Mira hijo, estas piedras no están puestas ahí por casualidad, sino que están en memoria de lo que pasó con nosotros al entrar en la Tierra Prometida." Es otra ocasión de proveer enseñanza.

Maestro que practica
Pero el padre, quien en el Antiguo Testamento juntamente con la madre es el maestro del muchacho, doctrinalmente hablando, tiene que ser el ejemplo que va a corroborar que su enseñanza no es una contradicción con su vida. Los niños tienen discernimiento para captar la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, de modo que la autoridad de la enseñanza de los padres recaerá en última instancia en su ejemplo. La ejemplaridad es la base de la autoridad y la influencia. Sin ejemplo, la enseñanza no tiene poder. Es más, el mal ejemplo se constituye en una piedra de tropiezo que puede tener consecuencias desastrosas en la vida del niño.

El verdadero legado
Los padres son, por lo tanto, según la Biblia, los verdaderos pedagogos en la crianza de los hijos. Ellos son los más idóneos, porque conocen la vida, conocen a sus hijos, los han engendrado, los han visto crecer y desarrollarse y quieren lo mejor para ellos, por lo tanto ¿quién está mejor capacitado que los padres?. Por consiguiente, este es el gran patrimonio y el gran legado que podemos dejarle a nuestros hijos. Hay muchos padres cuyo único afán y deseo consiste en que cuando se vayan sus hijos de casa o ellos se mueran, no les falte de nada. Que tengan cada uno una vivienda, una buena cuenta en el banco, etc., siendo eso lo más importante. Bien, si puedes hacer eso hazlo, pero ese no es el gran patrimonio o el gran legado que nosotros podemos dejarle a nuestros hijos, eso es una añadidura. El gran patrimonio es hacer de ellos personas equilibradas, responsables y maduras, capaces de afrontar los problemas de la vida y de tomar decisiones en un determinado momento por sí mismos. Porque puede ocurrir que se le deje al hijo un gran legado material, pero si es una persona desequilibrada o inmadura, lo que al padre le costó años de esfuerzo y trabajo conseguir, él, que no sabe apreciarlo, y que además no tiene la suficiente sensatez para administrarlo, va a dilapidarlo en un abrir y cerrar de ojos. Es mucho más importante decir: "Hijo, no te voy a dar el pescado, pero te voy a enseñar a pescar", como dice el proverbio. Es mucho más importante eso, que no proveerle livianamente de un montón de cosas que en definitiva puede que no sepa apreciar y termine tirándolas por la borda. Si no tiene abundancia no pasa nada, pero que sea una persona centrada y que sabe adónde va, que da en la diana, eso es lo que verdaderamente importa y ahí radica el trabajo de los padres.