Historia

EL MISTICISMO

El misticismo es la búsqueda de la unión de la criatura con Dios en una experiencia de éxtasis, que se convierte en la meta más alta del místico. La Edad Media es época en la que florece. Si bien es patrimonio de unos pocos, éstos, no obstante, ejercerán considerable influencia por medio de sus escritos y de su ejemplo sobre sus contemporáneos y las generaciones futuras.

Las clasificaciones de la mística son varias y proceden de diversas teorizaciones o experiencias; Teresa de Ávila, por ejemplo, propone cuatro grados de la vida mística: 1} quietud, en que el espíritu descansa, aunque no está libre de toda distracción; 2} estado unitivo, en el que es vivo el sentimiento de la continua presencia de Dios y desaparecen los fenómenos de distracción; 3} el éxtasis, como cese de la actividad de los sentidos; 4} mística esponsal, en la que el alma empieza a saborear la presencia de Dios, implicando también al cuerpo, en un acto entre conocimiento y visión beatífica inmediata de Dios, que se expresa como irrupción amorosa.

EL MISTICISMO
NOMBRE ORDEN ESCRITOS HECHOS NOTABLES TEXTOS NOTABLES
Bernardo de Clairvaux
(1090-1153)
Cisterciense Grados de humildad y orgullo.

Dios amante.

Sermones sobre el Cantar de los Cantares

Bernardo fue el fundador de la abadía de Clairvaux, de ahí que ese lugar haya quedado asociado con su nombre, siendo uno de los más influyentes eclesiásticos de su tiempo. Habiendo nacido en una familia noble, dejó su educación literaria, comenzando una vida de renuncia y soledad. Por el consejo del abad de Citeux, se decidió a entrar en 1112 en la nueva comunidad que quería restablecer el ideal benedictino a su norma más austera y primitiva.

En 1115 fue designado, junto con un pequeño grupo de monjes, para fundar un monasterio en Clairvaux, en la frontera de Borgoña y Champaña. Antes de que el monasterio fuera autosuficiente, Bernardo y sus compañeros hubieron de sufrir numerosas privaciones, lo que contribuyó al deterioro de su salud física aunque su percepción espiritual se profundizó. Bajo mandato de sus superiores se retiró a una cabaña cerca del monasterio, donde elaboró sus primeros escritos. Se caracterizan por las referencias a los Padres de la Iglesia y por el uso de analogías, etimologías, aliteraciones y símbolos bíblicos. También produjo un pequeño pero completo tratado sobre Mariología, convirtiéndose en un campeón del culto moderado a María, si bien se opuso a la noción de la inmaculada concepción.

La fase más madura y activa de su vida fue entre 1130 y 1145, cuando se convirtió en mediador y consejero de varios concilios y debates teológicos, durante los siete años de desunión papal. Fue el confidente de cinco papas, considerándose a sí mismo el ayudante para sanar las heridas de la iglesia infligidas por los antipapas y por el más grande dialéctico y racionalista de su tiempo, el escolástico Pedro Abelardo. Finalmente el conflicto entre estos dos hombres acabó con la victoria de Bernardo.

Su obra literaria más grande, Sermones sobre el Cantar de los Cantares, la escribió durante su etapa activa. Se trata de una canción de amor: 'El Padre nunca es conocido completamente si no es amado perfectamente.' siendo una de sus oraciones favoritas y clave de su doctrina: '¿De dónde surge el amor a Dios? De Dios. Y ¿cuál es la medida de ese amor? Amar sin medida.'

'La historia de Marta y María en el evangelio muestra que la vida contemplativa ha de preferirse. María escogió la mejor parte... pero la parte de Marta, si es la que nos ha tocado, ha de llevarse con paciencia.'

'Yo no temo para ti ningún veneno, ninguna espada, tanto como tu deseo de dominación. Yo no te escatimo reprensiones para evitarte castigos. Pedro, cuyo representante eres tú, no supo nunca nada de ser llevado en procesión en un caballo blanco cargado de adornos de alhajas de seda y oro, rodeado de ayudantes que cantan tus alabanzas. En esto te muestras más sucesor de Constantino que de Pedro. Debías concentrarte a tu misión de evangelista y pastor. Tú tienes a la verdad plenitud de poder, pero parece que no tanta justicia. ¿Eres tú por ventura más grande que tu Maestro quien dijo: "No he venido a hacer mi voluntad sino la del que me envió?'
(Al papa Eugenio III)

'Oh tú, quienquiera que seas, que sabes que estás expuesto a los peligros del tempestuoso mar de este mundo más que lo que gozas de la seguridad de la tierra firme, no alejes tus ojos del esplendor de esta Estrella, de María Estrella del Mar, a menos que desees ser devorado por la tempestad. Si los vientos de las tentaciones surgen, si eres arrojado a las rocas de las tribulaciones, mira esta Estrella, llama a María. Si eres arrojado aquí y allá en las oleadas del orgullo, de la ambición, de las calumnias, de la envidia, levanta la mirada hacia esta Estrella, llama a María. Si tú, aterrorizado por la magnitud de tus crímenes, perplejo ante el impuro estado de tu conciencia, y sacudido por el temor de tu Juez, empiezas a ser engullido por el abismo de la tristeza o el hoyo de la desesperanza, piensa en María; en todos tus peligros, en todas tus dificultades, en todas tus dudas piensa en María, llama a María. No serás confundido si la sigues, no desesperarás si le rezas, no te equivocarás si piensas en ella'.
(Sermón)

'Si teméis al Padre, ahí está el Hijo de mediador. Si lo teméis a él, ahí está su madre. Ella os escuchará, el Hijo la escuchará a ella y el Padre a él.'

Johannes Eckhart (1260-1327)
Dominico Sermones

Tractatus

Sententiae

Johannes Eckhart ingresó en la orden dominica cuando tenía 15 años, estudiando en Colonia, probablemente bajo Alberto Magno. Cuando tenía unos 30 años fue nombrado vicario de Turingia, enseñando teología en París.

En su enseñanza describe cuatro etapas de la unión entre el alma y Dios: disimilitud, similitud, identidad y penetración. Al principio Dios lo es todo y la criatura nada; en la última etapa 'el alma está sobre Dios.'

  • Disimilitud. 'Todas las criaturas son pura nada. No digo que son pequeñas o insignificantes; son pura nada.' Mientras que Dios posee el ser inherentemente, las criaturas no lo poseen sino que lo reciben por derivación.
  • Similitud. El hombre desprendido de lo singular, se descubre a sí mismo como imagen de Dios. La semejanza divina emerge: el Hijo, imagen del Padre, se engendra a sí mismo dentro del alma desprendida..
  • Identidad. Las declaraciones de Eckhart sobre la identidad de Dios y el alma pueden ser fácilmente malinterpretadas. Nunca tiene una identidad sustancial en mente sino que la operación de Dios y la del hombre se convierten en una sola, porque Dios ya no está fuera del hombre sino dentro de él.
  • Abandonamiento. La identidad con Dios no es suficiente, porque aunque se abandonen todas las cosas si no se abandona a Dios no se abandona nada. El hombre debe vivir sin porqué. No debe buscar nada, ni siquiera a Dios. Para Eckhart Dios existe como 'Dios' sólo cuando la criatura le invoca, denominando al origen de todas las cosas 'Deidad', que está más allá de Dios. 'Dios y la Deidad son tan distintos como el cielo y la tierra'. El alma ya no es el Hijo. El alma es ahora el Padre, que engendra a Dios como persona divina. 'Si yo no existiera, Dios no sería Dios'.

En 1326 se inició un proceso inquisitorial contra él, condenándose dieciocho proposiciones como heréticas y diez como sospechosas de herejía. En su defensa afirmó: 'Puedo errar, pero no soy un hereje, porque lo primero tiene que ver con el intelecto y lo segundo con la voluntad.'

'En esa verdadera esencia de la divinidad, que se encuentra más allá de todo ser y de toda distinción, allí yo ya existía; allí me deseé; allí me conocí; allí quise crear al hombre que soy. Por ello yo soy mi propia causa según mi ser, que es terno, aunque no según mi devenir, que es temporal.'

'Si quieres encontrar consuelo y alegría completo, procura vaciarte de todas las criaturas, de todo consuelo de las criaturas, pues, en verdad, no encontrarás jamás un auténtico consuelo mientras lo busques en las criaturas. Nadie más que Dios puede consolarte y sólo él y con él encontrarás la plena felicidad. Si buscas el consuelo en lo que no es Dios, no lo hallarás en ninguna parte; en cambio, si no buscas el consuelo en la criatura, ni te deleitas en ella, encontrarás el consuelo por doquier.'
(El libro del consuelo divino)

Johann Tauler
(c.1300-1361)
Dominico Sermones Tauler fue uno de los principales místicos del Rhin, junto con Eckhart y Suso. De hecho fue grandemente influenciado por Eckhart, si bien la enseñanza de Tauler, basada en Tomás de Aquino, recalca más los aspectos prácticos que los especulativos de la teología mística. En sus sermones aparecen referencias a los Amigos de Dios, aludiendo a un círculo de devotos compatriotas suyos.

Los sermones de Tauler, escritos en alto alemán medio, fueron grandemente valorados por Martín Lutero.

'¡Oh precioso Jesús, mi amor, salvación y consuelo! ¡Oh el más fiel amante de los hombres, mi hacedor y redentor! ¡Luz de mi corazón, solaz de mi espíritu y medicina de mi alma, cuánto te debo, oh mi Dios! ¿De qué valor me has estimado, oh mi creador, que me formaste de la nada a tu propia imagen y semejanza? Por un precio que está más allá de todo lo entendible me has comprado; con creces de grandes trabajos me has redimido; durante muchos años en benevolencia me has soportado; mientras yo todavía preservaba en mis iniquidades me has tolerado. Muchos son los dones buenos, y grande es la bondad con la que tú me has atraído y has seguido tras mí. E incontables son las veces cuando, en tu misericordia y por tu divina gracia, has venido a ayudarme, aunque tantas veces te di la espalda y no obedecí tus santas inspiraciones, despreciando tu santa voluntad. Cuando incluso me entregué a mi propia corrupta y perversa voluntad.'
(Meditaciones sobre la vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo)
Catalina de Siena
(1347-1380)
Dominica El libro de la divina doctrina

Cartas

Diálogo de la divina providencia

Catalina ingresó en la rama femenina de la orden dominica como terciaria en 1363. Los terciarios hacen votos pero permanecen fuera del convento o monasterio. Cuando Florencia fue puesta bajo entredicho por el papa Gregorio XI en 1376, Catalina destacó por su acción pública en favor de la paz dentro de la Iglesia católica y por defender una cruzada contra los musulmanes. Como mediadora no oficial acudió a Aviñón con su confesor Raimundo de Capua; aunque fracasó en su misión y fue ignorada por el papa, siguió defendiendo sus planes de una cruzada.

Cada vez más convencida de que la única manera de devolver la paz a Italia era el regreso de Gregorio XI a Roma y así de paso facilitar la cruzada, logró persuadir al susodicho quien se mudó a Roma en 1377, donde murió al año siguiente. A invitación de su sucesor, Urbano VI, Catalina fue a Roma para reorganizar la Iglesia allí. Desde Roma mandó a cartas y exhortaciones para conseguir apoyos para Urbano VI en su lucha contra el antipapa Clemente VII.

Catalina es una de las pocas mujeres que ha alcanzado el título de doctora de la Iglesia católica.

'¡Oh qué mentecatos sois, que nos disteis la verdad y queréis saborear la mentira! Ahora queréis sobornar la verdad y hacernos creer lo contrario diciendo que por miedo elegisteis papa a Urbano, lo cual no es así.'

'El alma, que es elevada por un muy grande y anhelante deseo del honor de Dios y la salvación de las almas, comienza por ejercitarse a sí misma durante un cierto espacio de tiempo en las virtudes ordinarias, permaneciendo en la celda del auto-conocimiento, para conocer mejor la bondad de Dios hacia ella. Esto lo hace porque el conocimiento debe preceder al amor y solo cuando ha obtenido amor puede luchar para continuar y vestirse con la verdad. Pero en ninguna manera la criatura recibe tal gusto de la verdad o tal brillo de luz sino por medio de una humilde y continuada oración, fundada en el conocimiento de ella misma y de Dios; porque la oración, ejercitándose en el camino superior, une con Dios al alma que sigue las huellas de Cristo crucificado y así por deseo y afecto y unión de amor la hace otro Él mismo. Cristo habría querido decir esto cuando dijo: 'El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.'
(Diálogo)

Jan van Ruysbroeck
(1293-1381)
Agustino El adorno del matrimonio espiritual Desde 1317 a 1343 fue vicario en Santa Gudule, en Bruselas, pero tras esa etapa fundó la abadía agustina de Groenendaal, donde escribió todas sus obras salvo la primera. Ruysbroeck se va a convertir en un místico de ascendencia sobre otros contemporáneos suyos, como Tauler y Groote, y otros que vendrán después. Su noción de la relación entre el alma y Dios como la del amante y el amado, tendrá gran influencia en místicos posteriores como Teresa de Ávila y Juan de la Cruz. Su obra maestra, escrita en 1350, se titula Esponsales espirituales, donde desarrolla su concepto de la Trinidad y la guía para el alma en su búsqueda de Dios. 'La contemplación es un conocimiento superior a las diversas maneras de conocer... Es una ignorancia iluminada, un bello espejo donde luce la luz eterna de Dios.'

'He aquí el esposo ha llegado, salid a recibirle. Estas palabras fueron escritas por el evangelista San Mateo y Cristo las dijo a sus discípulos y a todos los hombres en la parábola de las vírgenes. Este esposo es Cristo y la naturaleza humana es la esposa, la cual Dios ha hecho a su propia imagen y según su semejanza. Y en el principio él la puso en el lugar más alto y bello, más rico y fértil en toda la tierra, esto es, en el paraíso. Y él le dio dominio sobre todas las criaturas y la adornó con gracias y le dio un mandato para que por la obediencia pudiera merecer ser confirmada y establecida con su marido en una promesa eterna y nunca caer en dolor ni en pecado.'
(El adorno del matrimonio espiritual)

Brígida de Suecia
(c.1303-1391)
Desde temprana edad Brígida, experimentó notorias visiones religiosas que hicieron de ella un factor de considerable influencia durante la Edad Media.

En 1316 se casó, teniendo ocho hijos, entre los que se encontraba Catalina de Suecia. A la muerte de su marido en 1344 se retiró al monasterio cisterciense de Alvastra, en el lago Vetter. Allí comenzó a dictar las revelaciones que recibía al prior del mismo,

Peter Olafsson. En una de ellas se le ordenaba fundar una nueva orden religiosa, para lo cual recibió permiso papal en 1370. Trabajó entre ricos y pobres, preocupándose por los desamparados y pecadores. También trabajó para que el papa regresara de Aviñón a Roma, durante la etapa de la cautividad babilónica del papado.

'En una finca del rey de Noruega, en la región del extremo septentrional de sus reinos, más al norte de la cual no hay lugar habitable alguno, sucedió que mientras la señora Brígida estaba en oración, sintió que la desfallecían las fuerzas del cuerpo, pero entonces empezó a ver y sentir cosas espirituales, de manera que se sintió perfectamente fuerte en las potencias del alma. Así fue como Dios le dio milagrosamente esta Regla, y de no recurrir a símbolos nadie podrá entender ni contar cómo en tan brevísimas horas fueron dichas tantas palabras.'

'Mis pies son como sapos, ya que viví en el pecado; una serpiente se desliza desde la parte inferior de mi estómago hasta la superior, porque mi lujuria era desordenada; por eso ahora la serpiente se mueve a sus anchas dentro de mis entrañas y roe y muerde sin piedad. Mi pecho está abierto y es pasto de los gusanos, porque amé más las cosas impuras y podridas que a Dios. Mis labios están cercenados, mi nariz cortada y mis ojos cuelgan fuera de sus órbitas sobre mis mejillas.'
(La descripción de un alma atormentada en Revelaciones)

Jean Gerson
(1363-1429)
Del poder eclesiástico

Sobre la teología mística

Gerson estudió en la universidad de París bajo el teólogo Pedro d'Ailly, quien posteriormente sería su compañero en el concilio de Constanza y a quien sucedería como canciller de la universidad en 1395.

La gran controversia de aquel tiempo era el papel del papado en la Iglesia, como consecuencia del Cisma de Occidente que comenzó en 1378. En el mismo dos candidatos rivales se disputaban el trono papal. Al principio la actitud de Gerson fue moderada, favoreciendo reformas limitadas y oponiéndose a la convocatoria de un Concilio para deponer a los papas en conflicto, desaprobando en 1398 la retirada de obediencia a Benedicto XIII, el papa Luna. Pero gradualmente se percató de la necesidad de acción, defendiendo y participando en el concilio de Pisa (1409), en el que ambos papas reinantes, Benedicto XIII y Gregorio XII, fueron desposeídos, siendo elegido Alejandro V. Pero como ni Benedicto XIII ni Gregorio XII reconocieron la autoridad de ese Concilio, el resultado fue que tres papas simultáneamente pretendían gobernar la Iglesia.

En 1414 Gerson y d'Ailly promovieron un segundo Concilio en Constanza, siendo destituido en el mismo Juan XXIII que había sucedido a Alejandro V. Bajo presión, Gregorio XII también dimitió y en 1417 fue depuesto Benedicto XIII, eligiéndose un nuevo papa que fue Martín V. El Concilio de Constanza también condenó al reformador Jan Hus por herejía.

En sus escritos Gerson defiende la superioridad del Concilio, proponiendo que Cristo había instituido el primado de la Iglesia como el conjunto de fieles, siendo el papa su representante. Como tal, el papa podía ser destituido sin su consentimiento por el Concilio de fieles. Esta postura de la superioridad del Concilio sobre el papado ha sido denominada teoría conciliarista. Su tratado Del poder eclesiástico escrito entre 1391 y 1415 describe al papa como a un monarca constitucional y defiende que el Concilio había restaurado el papado a su lugar propio.

Como educador estableció un currículo basado en teologías místicas antiguas, usando las enseñanzas de Buenaventura como modelo. Para Gerson el alma no alcanza solamente una unión con Dios mediante la oración sino que Dios y el alma llegan a ser idénticos. En su estudio Sobre la teología Mística contrasta el acercamiento místico a Dios con el del escolasticismo, que recalcaba el estudio de la Biblia y la historia de la Iglesia, descansando en la razón para llegar a la fe. El místico cristiano debe encontrar la evidencia de Dios en su corazón, según Gerson, ya que el amor va más allá de la razón.

Algunos han considerado la Imitación de Cristo, atribuida a Tomás de Kempis, como obra de Gerson, aunque no hay evidencia concluyente al respecto.

«Hay algunos a los cuales es cosa agradable ser regidos por su parecer propio, y andan en sus invenciones guiados, o por mejor decir, arrojados por su propia opinión, que es peligrosísima guía. Macéranse con ayunos demasiadamente, velan mucho, turban y desvanecen el cerebro con demasiadas lágrimas. Y entre estas cosas no creen amonestación ni consejo de nadie. No curan de pedir consejo a los sabios de la Ley de Dios, ni se curan de oírlos; y cuando los oyen o piden consejo, desprecian sus dichos. Y es la causa, porque han hecho entender a sí mismos que son ya alguna cosa, y que saben mejor que todos qué es lo que les conviene hacer. De estos tales yo pronuncio que presto caerán en ilusión de demonios, presto caerán en la piedra del tropiezo; porque son llevados con ciega precipitación y ligereza demasiada. Por tanto, cualquiera cosa que dijeren de revelaciones no acostumbradas; tenedlo por sospechoso.»

'Pero cuando finalmente se ha llegado tan lejos que se ha alcanzado un grado suficiente de pureza, es decir, que se tiene clara conciencia de que no se mira ya... a Dios como juez que impone castigo, sino como aquel al que se desea y se ama absolutamente. ... es entonces cuando uno se arroja seguro a los brazos de Cristo, abrazándolo y besándolo.'
(Gerson, De la Teología Mística, 1407)

Tomás de Kempis
(1379-1471)
Agustino Imitación de Cristo Su nombre original era Thomas Hemerken y hacia 1392 se puso en contacto con los Hermanos de la Vida Común en Deventer, una comunidad dedicada a la educación y el cuidado de los pobres, estudiando bajo el teólogo Florentius Radewyns, fundador de la congregación de Windesheim.

En esta congregación pasaría Tomás el resto de sus días, tomando los votos en 1408 y siendo ordenado en 1413. Allí se dedicó a copiar manuscritos y a dirigir a los novicios.

Aunque se discute su autoría, probablemente escribió la Imitación de Cristo, uno de los libros cristianos más influyentes durante siglos. Escrito en un lenguaje simple, recalca la vida espiritual, afirma las retribuciones de una vida centrada en Cristo y promueve la Comunión como medio de fortalecer la fe. Sus escritos representan una expresión de la devotio moderna, movimiento religioso que hizo la religión inteligible y practicable para la actitud 'moderna', comenzando en los Países Bajos a finales del siglo XIV.

Más que el misticismo, Tomás recalca el ascetismo en una moderada austeridad.

'Es mejor evitar los pecados, que huir de la muerte. Si hoy no estás listo, ¿cómo has de estarlo mañana? El mañana es incierto, ¿cómo sabes que has de vivir hasta entonces? ¿De qué sirve vivir largos días, si nuestra vida no mejora?.'
'Todos tienen un deseo natural de conocer. Pero ¿de qué sirve el conocimiento sin el temor de Dios? Ciertamente, un labrador humilde que sirve a Dios es mejor que un filósofo orgulloso que... trata de entender el curso de los cielos.'
'¿De qué te sirve poder disputar profundamente acerca de la Trinidad, si te falta la humildad, y con ello ofendes a la Trinidad? De cierto, las palabras altisonantes no hacen que uno sea santo y justo. Pero la vida virtuosa sí hace que sea agradable a Dios.
'Es mejor sentir arrepentimiento, que saber definirlo. Si te supieras de memoria toda la Biblia y todo lo que han dicho los filósofos, ¿de qué te serviría sin el amor de Dios y sin la gracia? Vanidad de vanidades. Todo es vanidad, excepto amar a Dios y servirle sólo a él.'
'Toda la gloria y belleza de Cristo se manifiestan en el interior y allí él se deleita en morar. Sus visitas son frecuentes, su condescendencia asombrosa, su conversación deleitosa, sus consuelos refrescantes y la paz que el trae sobrepasa todo entendimiento.'

'Jesucristo tiene ahora muchos amadores de su reino celestial, mas muy pocos que lleven su cruz. Tiene muchos que desean la consolación, y muy pocos que quieran la tribulación. Muchos compañeros halla para la mesa, y pocos para la abstinencia. Todos quieren gozar con Él, mas pocos quieren sufrir algo por Él. Muchos siguen a Jesús hasta el partir del pan, mas pocos hasta beber el cáliz de la pasión. Muchos honran sus milagros, mas pocos siguen el vituperio de la cruz. Muchos aman a Jesús cuando no hay adversidades. Muchos le alaban y bendicen en el tiempo que reciben de Él algunas consolaciones: mas si Jesús se escondiese y los dejase un poco, luego se quejarían o desesperarían mucho. Mas los que aman a Jesús por el mismo Jesús, y no por alguna propia consolación suya, le bendicen en toda la tribulación y angustia del corazón, tan bien como en consolación.'
(Imitación de Cristo)

'Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea. Si contra tu voluntad la llevas, cárgaste, y te la haces más pesada: y sin embargo conviene que sufras. Si sacudes una cruz, sin duda hallarás otra, y puede ser que más grave. ¿Piensas tú escapar de lo que ninguno de los mortales pudo? ¿Quién de los santos fue en el mundo sin cruz y tribulación? Nuestro Señor Jesucristo, por cierto, en cuanto vivió en este mundo, no estuvo una hora sin dolor de pasión. Porque convenía, dice, que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos, y así entrase en su gloria. Pues ¿cómo buscas tú otro camino sino este camino real, que es la vida de la santa cruz? Toda la vida de Cristo fue cruz y martirio, y tú ¿buscas para ti holganza y gozo? Ya verás, te engañas si buscas otra cosa sino sufrir tribulaciones; porque toda esta vida mortal está llena de miserias, y por todas partes señalada de cruces. Y cuanto más altamente alguno aprovechare en espíritu, tanto más graves cruces hallará muchas veces, porque la pena de su destierro crece más por el amor.'
(Op. cit.)

'Ningún hombre puede hablar confiadamente sino el que cuidadosamente vigila su lengua; ningún hombre puede gobernar confiadamente si alegremente no se sujeta; ningún hombre puede mandar confiadamente si no ha aprendido verdaderamente a obedecer; y ningún hombre puede confiadamente regocijarse sino el que tiene el testimonio de una buena conciencia.'

Juana de Arco
(1412-1431)
Conocida como la Dama de Orleáns es la heroína nacional de Francia. Dirigió al ejército francés, bajo supuesta inspiración divina, que se enfrentó al inglés en Orleáns durante la Guerra de los Cien Años, alcanzando una victoria que impidió que Inglaterra conquistara Francia. Su logro fue un factor decisivo en el despertar de la conciencia nacional francesa.

Un año después de la batalla de Orleáns fue capturada y quemada como hereje por los ingleses y sus colaboradores franceses.