Historia
CONGREGACIONALES
El movimiento congregacional comenzó entre las iglesias protestantes de Inglaterra a finales del siglo XVI, siendo su peculiaridad más notoria el derecho y el deber de cada congregación de tomar sus propias decisiones en sus asuntos internos, independientemente de obispos o presbiterios y de cualquier autoridad humana. Aunque este principio es sostenido por varias denominaciones modernas, (como los bautistas o los Discípulos de Cristo), la designación congregacional se reserva usualmente para aquellas iglesias que sostienen la idea congregacional como su característica esencial.
El congregacionalismo surgió de una corriente entre los puritanos. El principal y primer promotor del congregacionalismo fue Robert Browne, motivo por el cual al principio se les denominó brownistas a los congregacionales. Para ellos era fundamental poner en práctica el principio de la Reforma del sacerdocio de todos los creyentes. Con Oliver Cromwell los congregacionales ganaron prestigio al aliarse con su causa, pero su influencia decayó a la muerte de Cromwell en 1658. El Acta de Tolerancia de 1689 marcó el inicio de un proceso que finalmente otorgaría plena tolerancia religiosa a los congregacionales y a otros disidentes.
Con el avivamiento evangélico en Inglaterra (1750-1815), el congregacionalismo obtuvo un nuevo vigor que no hizo sino crecer durante todo el siglo XIX. Fuertemente asociado con el Partido Liberal, alcanzó su cima de influencia sobre la sociedad británica en 1906, con la victoria política de ese partido.
