Historia

ANGLICANOS

La comunión anglicana consiste de un cuerpo de iglesias nacionales, autónomas e independientes esparcidas por todo el mundo que se desenvolvió a partir de la Iglesia anglicana. Todas las iglesias pertenecientes están unidas por la lealtad al arzobispo de Canterbury como su obispo superior y por acuerdo con las doctrinas y prácticas definidas en el Libro de Oración Común. La diócesis, bajo la administración de un obispo, es la unidad administrativa básica en toda la comunión anglicana. La diócesis se compone de parroquias o iglesias locales bajo el cuidado de un pastor. En muchas iglesias nacionales las diócesis se agrupan en provincias.

Teológicamente, el anglicanismo debe distinguirse de la Reforma que comenzaron Lutero y Calvino. Enrique VIII era fuertemente antiprotestante y mantuvo la mayor parte de los elementos de la tradición, de manera que -prescindiendo del reconocimiento del papa como cabeza de la Iglesia- el primer anglicanismo no era muy distinto del catolicismo romano. Sin embargo, un número cada vez mayor de dirigentes de la Iglesia de Inglaterra mostraron muchas simpatías por el pensamiento de los reformadores del continente, especialmente por Calvino. En consecuencia, el anglicanismo fue evolucionando poco a poco hacia una mezcla en la que se conservaban algunos elementos de la tradición católica junto con un aprecio por algunos aspectos de la reforma protestante. Como tal, el anglicanismo ha sido definido como una vía media. La comunión anglicana ha sido caracterizada también por la "comprensión" con que se toleraba una diversidad bastante amplia de doctrinas y disciplinas, una vez asentada la aceptación de los elementos fundamentales del cristianismo. Estos elementos fundamentales alcanzaron su expresión clásica en el llamado Cuadrilátero de Lambeth (1888), elaborado por la conferencia de Lambeth, la reunión de delegados de toda la comunión anglicana, que comenzó en 1867 y convocada luego cada diez años. Según el Cuadrilátero, hay cuatro elementos necesarios al cristianismo: fe en las Escrituras como Palabra de Dios, profesión de los credos antiguos; celebración del bautismo y de la eucaristía como los dos sacramentos instituidos por Jesucristo; y el episcopado histórico, tal como se describe a continuación:
'Una comunión dentro de la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia, de aquellas diócesis, provincias o iglesias regionales debidamente constituidas en comunión con la sede de Canterbury, que sostiene y propaga... la fe y el orden tal como son expuestos en el Libro de Oración Común... promueve dentro de sus territorios una expresión nacional de la fe, vida y adoración cristianas y están unidas no por una autoridad central legislativa y ejecutiva sino por una mutua lealtad sostenida por el común consejo de los obispos en conferencia.'.

Entre los documentos más importantes de la historia anglicana están el Libro de Oración Común (1549) y los Treinta y Nueve Artículos (1571). El Libro de Oración Común subraya la importancia que los anglicanos dan a la liturgia y a la tradición. Los Treinta y Nueve Artículos ilustran la manera en que algunas doctrinas protestantes, como la justificación a través de la fe, llegaron a integrarse en la presentación tradicional de la fe cristiana sobre la Trinidad, Jesucristo, la Iglesia y los sacramentos.

Desde el punto de vista ecuménico los anglicanos han prestado su ayuda a la fundación del Movimiento Fe y Constitución (1927) y del Consejo ecuménico de las Iglesias (1948). Las Conversaciones internacionales anglicanas católico romanas (A.R.C.I.C.) han presentado importantes documentos sobre la eucaristía, el ministerio, la autoridad, la salvación y la Iglesia. La ordenación de mujeres ha complicado las relaciones anglicanas con los católicos y los ortodoxos.

Árbol de la Reforma