Historia

JANSENISMO

Toma su nombre de Cornelio Jansenio, el teólogo holandés que haría suyas las enseñanzas de Agustín de Hipona sobre el libre albedrío y la gracia. No obstante, es posible hablar de un jansenismo anterior y posterior a Jansenio mismo. El anterior se situaría en las enseñanzas de Miguel Bayo y el posterior en las de Blaise Pascal. Pero el hilo conductor que une a todos estos personajes y sus enseñanzas radica en las consecuencias irreparables que el pecado original tuvo sobre todo el género humano y en la necesidad absoluta de la gracia para ser rescatados de tal estado. Esa gracia ha de ser irresistible, si es que la salvación va a ser eficaz. Aunque los jansenistas eran todos católicos romanos y nunca en su fuero interno pretendieron dejar de serlo, fueron contemplados y tratados por la jerarquía católica, por la Inquisición y por diversas órdenes religiosas como peligrosos herejes cuyas proposiciones estaban más cerca del protestantismo que del catolicismo.

EL JANSENISMO
NOMBREFECHACIUDADESCRITOSHECHOS NOTABLESIDEAS NOTABLESTEXTOS NOTABLES
Miguel Bayo
Miguel Bayo
1513-1589Melin (Bélgica)Educado en la universidad de Lovaina, ejerció en ella de profesor.

Su obra tuvo profunda influencia en Jansenio.

En 1567 Pío V condenó 79 declaraciones de sus obras, siendo de nuevo condenado por en 1580.

Antes del pecado original, el hombre se encontraba en una condición de integridad, de rectitud, de conocimiento pleno de la ley divina, de obediencia al Creador, de sumisión de las fuerzas inferiores del alma a las superiores; esta integridad es patrimonio ordinario de la naturaleza humana.
Con el pecado original el hombre pierde esta integridad, quedando entonces sometido a la concupiscencia e inclinado irresistiblemente hacia el mal.
Para el hombre, después del pecado original, es imposible cumplir el bien moral o superar la tentación; es esclavo del pecado.
Incluso las acciones que parecen justas son pecado y merecen la reprobación de Dios.
Es necesaria la obra redentora de Cristo para que el hombre pueda cumplir buenas acciones y merecer la vida eterna; efectivamente, el bien moral sólo puede cumplirlo el que obra por amor de Dios; pues bien, esto es posible solamente si Dios es conocido en la fe y amado con amor de caridad.
De aquí se sigue que los que ignoran a Dios o no lo aman con amor de caridad pecan en todos sus actos.
Cornelio Jansenio
Cornelio Jansenio
1585-1638Acquoi (Holanda)AugustinusEstudió en la universidad de Lovaina, donde entró en contacto con las enseñanzas de Miguel Bayo.

Allí conoció a Jean Duvergier, con quien compartía inquietudes teológicas.

Tras ser rector de esa universidad fue nombrado obispo de Ypres.

Tras su muerte algunas de sus enseñanzas fueron condenadas como heréticas.

Dios no imparte la gracia salvadora de acuerdo a las acciones de los seres humanos sino según su libre voluntad.
Jean Duvergier
Jean Duvergier
1581-1643Bayona (Francia)Estudió en la universidad de Lovaina, convirtiéndose en opositor a las enseñanzas de los jesuitas.

Amigo de Jansenio.

Fue abad del monasterio de Saint-Cyran, nombre por el que él mismo ha llegado a ser conocido.

Fundó una comunidad en el antiguo convento de Port-Royal.

Su oposición a la política del cardenal Richelieu causó su encarcelamiento.

Blaise Pascal
Blas Pascal
1623-1662Claremont (Francia)Epístolas provinciales

Pensamientos

El campo de su pensamiento se extendió a las matemáticas, física, teología y literatura.

A temprana edad tuvo en su propio padre al maestro que le inició en la historia, las ciencias y la Biblia.

Fue un niño prodigio, desarrollando a los once años de edad algunos principios de geometría.

En 1642 inventa la máquina de calcular, la primera jamás inventada.

Su descubrimiento en física sobre la presión sobre los líquidos se conoce como la ley de Pascal.

El primer momento de la conversión se produce en 1646.

Mientras su hermana Jacqueline ingresa en el convento de Port-Royal, Pascal inicia un periodo de vida mundana.

En 1654 se produce su segunda fase de conversión.

Opuesto al racionalismo de Descartes y al escepticismo de Montaigne.

Es imposible conocer a Dios por medio de nuestra razón, porque lo infinito supera lo finito.

Al renunciar a nuestra lógica nos elevamos a una razón superior, que es el reconocimiento de los límites de la propia razón.

La fe por la cual conocemos a Jesucristo es un don de Dios.

La fe cristiana muestra su verdad y superioridad por las profecías, los milagros, el testimonio de la historia y la veracidad de la Escritura.

Elaboró la famosa apuesta para defender la sabiduría de creer en Dios, según la cual es necesario apostar en pro o en contra de la existencia de Dios. Si lo hacemos a favor de la misma podemos ganar un bien infinito y si perdemos no perdemos nada sino una serie de bienes finitos, como placer, gloria, vanidad, aunque habiendo ganado otra serie de bienes finitos, tales como fidelidad, honradez, humildad, sinceridad, etc.

'El conocimiento de Dios sin el de la miseria del hombre engendra el orgullo. El conocimiento de esta miseria sin el de Dios engendra la desesperanza. El conocimiento de Jesucristo es el medio, porque en él hallamos a Dios y a nuestra miseria.'
(Pensamientos)

'Ateos - ¿Qué razón tienen para decir que no se puede resucitar? ¿Qué es más difícil, nacer o resucitar? ¿Que lo que no ha existido exista, o que lo que ha sido sea todavía? ¿Es más difícil venir a ser que volver a ser? La costumbre nos hace ver lo uno fácil; la falta de costumbre hace lo otro imposible; ¡llana manera de juzgar!'
(Op. cit.)

'No hay más que tres clases de personas: unas que sirven a Dios, habiéndole hallado; otras que se ocupan en buscarle, no habiéndole hallado; otras que viven sin buscarle ni haberle hallado. Las primeras son razonables y dichosas; las últimas locas y desgraciadas; las del medio son desgraciadas y razonables.'
Op. cit:)

'Todo se convierte en bien para los elegidos, hasta las oscuridades de la Escritura; porque ellos las honran a causa de las claridades divinas. Y todo torna en mal para los otros, hasta las claridades; porque blasfeman de ellas, a causa de las oscuridades que no entienden.'
(Op. cit.)

'Hay bastante luz para los que quieren ver y hay bastante oscuridad para los que tienen una disposición contraria. Hay bastante claridad para iluminar a los elegidos, y bastante oscuridad para humillarlos. Hay bastante oscuridad para cegar a los réprobos, y bastante claridad para condenarlos y hacerles inexcusables.'
(Op. cit.)

'¿Qué partido tomaremos? Veamos. Puesto que es preciso elegir, veamos lo que os interesa menos. Tenéis dos cosas que perder: la verdad y el bien, y dos cosas que empeñar: vuestra razón y vuestra voluntad; vuestro conocimiento y vuestra beatitud; y vuestra naturaleza tiene dos cosas de que huir: el error y la miseria. Vuestra razón no se perjudica más eligiendo lo uno que lo otro, puesto que es preciso elegir necesariamente. He ahí un punto vacío. Pero ¿y vuestra beatitud? Pesemos la ganancia y la pérdida, apostando a cruz a que Dios existe. Tengamos en cuenta estos dos casos: si ganáis, ganáis todo; si perdéis, no perdéis nada. Apostad, pues, porque Dios existe, sin vacilar.'
(Op. cit.)

'Las cosas humanas deben ser conocidas para ser amadas, pero las cosas divinas deben ser amadas para ser conocidas.'