Historia

EL CULTO A MARÍA

La devoción popular y la enseñanza oficial dieron un impulso espectacular al culto a la Virgen María y a los santos. Ella se convirtió en la Madre de todos, la gran intercesora para que cualquiera se allegara a su Hijo.

Veneración de la Virgen María en la Edad Media
Veneración de la Virgen María en la Edad Media
Como en la Edad Media se presentaba a Dios como esencialmente airado era preciso que alguien intercediera a favor del pecador. Aunque esa tarea es llevada a cabo por el Hijo, también el Hijo era representado como un Juez airado reacio a perdonar, de ahí que fuera necesaria la introducción de la Virgen María, a quien el Hijo nada podía negar. Por eso la manera más segura de recibir perdón y aceptación era venir a María. Bajo su manto protector todas las almas podían cobijarse, desde el caballero al campesino, desde el siervo y la criada hasta el señor feudal, todos sin distinción alguna encontraban consuelo y refugio en ella. No había pecado demasiado vil ni acción tan abominable que no pudiera encontrar en María la mejor intercesora, ya que como madre compasiva era el nexo de unión entre el pecador y Cristo.

Bernardo fue instrumento para diseminar el culto a María en Europa: 'Si teméis al Padre, ahí está el Hijo de mediador. Si lo teméis a él, ahí está su madre. Ella os escuchará, el Hijo la escuchará a ella y el Padre a él.'

Lo que en principio comenzó siendo un impulso nacido más de las emociones y del corazón necesitaba una sanción teológica y doctrinal que le diera carta de fundamentación. Paulatinamente, el culto a María se verá confirmado por la enseñanza de que ella ha quedado asociada a la obra redentora de su Hijo, con quien tiene una clase de unión especial, de manera que ella es Mediadora de todas las gracias.

El siguiente es un texto de Alfonso X el Sabio (1221-1284) en su obra Cantigas de Santa María:

'Milagros hermosos y maravillosos hace por nosotros santa María.
Hace milagros hermosos y maravillosos, para que creamos en Dios y lo temamos más; por ello, es bien que digamos de los más piadosos. [...] Este sucedió en la tierra que llaman Berrie [Viviers], de un hombre afligido a quien ardía un pie y yacía en su iglesia, ante el altar, entre otros desgraciados. [...] Aquel mal de la lepra tanto lo atormentaba, que con dolor suyo, mandó que le cortasen el pie, y después se contaba entre los lisiados y de los más astrosos [...] pero, con todo, siempre confiaba en santa María, clamando por su merced y pidiendo que fuese mostrado en él un milagro, y no de los que tardan, [...] diciendo:
-Ay Virgen, tú que eres escudo de los afligidos querrás que sea socorrido por ti; si no, seré hoy tenido por uno de los más castigados.
Luego, santa María, cuando él estaba durmiendo, le pasó la mano muchas veces, yendo y viniendo, por el pie, llenándole de carne y con nervio en los dedos. [...] Y, cuando despertó, se sintió muy bien curado, miró el pie, y después, cuando se cercioró, ya no parecía, andando por aquel llano, de los más perezosos. [...] Cuantos éstos oyeron luego vinieron allí y dieron gracias a la Virgen santa y sus milagros, entre los otros, tuvieron por los más gloriosos.'