Historia
LA CAUTIVIDAD BABILÓNICA DEL PAPADO (1309-1377)
Se denomina cautividad babilónica del papado al periodo que transcurre entre 1309 y 1377, cuando la residencia de los papas se estableció en Aviñón (Francia) en lugar de Roma. A causa de las constantes pendencias que agitaban Roma y ante la presión de su compatriota Felipe IV de Francia, el papa Clemente V se mudó a Aviñón que en ese tiempo pertenecía a los vasallos del papa, pasando a ser propiedad papal en 1348. En esta etapa los siete papas que vivieron en Aviñón fueron franceses así como 111 de los 134 cardenales.
| NOMBRE | NACIONALIDAD | SEDE | HECHOS NOTABLES | TEXTOS NOTABLES |
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Clemente V (1305-1314)![]() | Francés | Aviñón | Clemente V traslada la sede papal a la ciudad de Aviñón en 1309. Suspensión de las bulas Clericis laicos en la que Bonifacio VIII condenó la gravación de impuestos al clero y a las propiedades de la Iglesia en Francia, y "Unam sanctam", en territorio francés. Anulación de todas las sentencias dadas por Bonifacio VIII desde 1300. Absolución de Felipe el Hermoso, rey de Francia, en su contencioso con Bonifacio VIII; este último declarado culpable de obstinación. Proceso inquisitorial contra la orden de los Templarios. Concilio de Vienne (1311-1312) en el que queda abolida dicha Orden. Nombramiento por Clemente V de seis parientes suyos como cardenales. Nombramiento por Clemente V de 26 cardenales, 24 de los cuales eran franceses. | |
Juan XXII (1316-1334)![]() | Francés | Aviñón | Al comienzo de su pontificado, se enfrentó con un grupo de franciscanos radicales (llamados espirituales) que habían adoptado una doctrina demasiado austera, y cuyas manifestaciones tachó de heréticas. Duros enfrentamientos bélicos entre el poder espiritual (Juan XXII) y el secular (Luis de Baviera, rey de Alemania). Aparición de la obra Defensor Pacis, de Marsilio de Padua y Juan de Jandún, en la que se aboga por la autoridad suprema del Concilio y se describe al papado en términos estrictamente honoríficos y sin competencias temporales. | 'Los predichos hijos de la temeridad y de la impiedad, según cuenta una relación fidedigna, han llegado a tal mezquindad de inteligencia que sienten impíamente contra la preclarísima y salubérrima verdad de la fe cristiana, desprecian los venerandos sacramentos de la Iglesia y con el ímpetu de su ciego furor chocan contra el glorioso primado de la Iglesia Romana, que ha de ser reverenciado por todas las naciones, para ser más pronto aplastados por él mismo. (1) Así, pues, el primer error que sale de la tenebrosa oficina de esos hombres, fantasea dos Iglesias, una carnal, repleta de riquezas, que nada en placeres, manchada de crímenes, sobre la que afirman dominar el Romano Pontífice y los otros prelados inferiores; otra espiritual, limpia por su sobriedad, hermosa por la virtud, ceñida de pobreza, en la que se hallan ellos solos y sus cómplices, y sobre la que ellos también mandan por merecimiento de la vida espiritual, si es que hay que dar alguna fe a sus mentiras... (2) El segundo error con que se mancha la conciencia de esos insolentes, vocifera que los venerables sacerdotes de la Iglesia y demás ministros carecen hasta punto tal de jurisdicción y de orden, que no pueden ni dar sentencia, ni consagrar los sacramentos, ni instruir y enseñar al pueblo que les está sujeto, fingiendo que están privados de toda potestad eclesiástica cuantos ven ajenos a su perfidia: porque sólo entre ellos (según ellos sueñan), como la santidad de la vida espiritual, así persevera la autoridad, en lo que siguen el error de los donatistas... (3) El tercer error de éstos se conjura con el de los valdenses, pues unos y otros afirman que no ha de jurarse en ningún caso, dogmatizando que se manchan con contagio de pecado mortal y merecen castigo quienes se hubieren obligado por la religión del juramento... (4) La cuarta blasfemia de estos impíos, manando de la fuente envenenada de los predichos valdenses, finge que los sacerdotes, debida y legítimamente ordenados según la forma de la Iglesia, pero oprimidos por cualesquiera culpas, no pueden consagrar o conferir los sacramentos de la Iglesia... (5) El quinto error de tal manera ciega las mentes de estos hombres que afirman que sólo en ellos se ha cumplido en este tiempo el Evangelio de Cristo que hasta ahora (según ellos enseñan) había estado escondido y hasta totalmente extinguido... Muchas otras cosas hay que se dice charlatanean estos hombres presuntuosos contra el venerable sacramento del matrimonio; muchas las que sueñan del curso de los tiempos y del fin del mundo, muchas las que con deplorable vanidad propalan sobre la venida del Anticristo, de quien afirman que está ya llegando. Todo ello, pues vemos que parte son cosas heréticas, parte locas, parte fantásticas, más bien creemos ha de ser condenado con sus autores, que no perseguido o refutado con la pluma...' (Constitución Gloriosam Ecclesiam) '(1) Lo que se lee de Cristo en el Evangelio de San Mateo, que Él pagó el tributo al César cuando mandó dar a los que pedían la didracma el estater tomado de la boca del pez [comp. 1 Seis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó* aparte a un monte alto; 2 y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. 3 Y he […]Mateo 17, 26], no lo hace por condescendencia de su liberalidad o piedad, sino forzado por la necesidad. 'A la manera de Cristo y de los apóstoles vivieron, pues, los obispos romanos y los de las demás provincias, los sacerdotes, y todo el colegio de los clérigos, bajo el régimen coactivo de los gobernantes con la autoridad del legislador humano. Pero por persuasión y estímulo del príncipe de este mundo, primer engendro de la soberbia y de la ambición e incitador a todos los demás vicios, el diablo, algunos obispos de los romanos se desviaron, mejor se dejaron seducir hacia otro camino distinto del de Cristo y los apóstoles. Porque, apoderándose de sus almas la codicia y la avaricia, echó fuera la suma y meritoria pobreza que Cristo había plantado y establecido en su iglesia ...y también, invadiéndolos la soberbia y la ambición de gobernar secularmente, puso fuera a la suma humildad que Cristo había indicado y mandado observar a la universal iglesia, o a todo el conjunto de los sacerdotes. |
| Benedicto XII (1334-1342) ![]() | Francés | Aviñón | Comienzo de la construcción del gran palacio pontificio de Aviñón. Maquinaciones políticas de Benedicto XII a favor del rey de Francia y en contra del de Alemania. | 'Por esta constitución que ha de valer para siempre, por autoridad apostólica definimos que, según la común ordenación de Dios, las almas de todos los santos que salieron de este mundo antes de la pasión de nuestro Señor Jesucristo, así como las de los santos Apóstoles, mártires, confesores, vírgenes, y de los otros fieles muertos después de recibir el bautismo de Cristo, en los que no había nada que purgar al salir de este mundo, ni habrá cuando salgan igualmente en lo futuro, o si entonces lo hubo o habrá luego algo purgable en ellos, cuando después de su muerte se hubieren purgado; y que las almas de los niños renacidos por el mismo bautismo de Cristo o de los que han de ser bautizados, cuando hubieren sido bautizados, que mueren antes del uso del libre albedrío, inmediatamente después de su muerte o de la dicha purgación los que necesitaren de ella, aun antes de la reasunción de sus cuerpos y del juicio universal, después de la ascensión del Salvador Señor nuestro Jesucristo al cielo, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el reino de los cielos y paraíso celeste con Cristo, agregadas a la compañía de los santos ángeles, y después de la muerte y pasión de nuestro Señor Jesucristo vieron y ven la divina esencia con visión intuitiva y también cara a cara, sin mediación de criatura alguna que tenga razón de objeto visto, sino por mostrárseles la divina esencia de modo inmediato y desnudo, clara y patentemente, y que viéndola así gozan de la misma divina esencia y que, por tal visión y fruición, las almas de los que salieron de este mundo son verdaderamente bienaventuradas y tienen vida y descanso eterno, y también las de aquellos que después saldrán de este mundo, verán la misma divina esencia y gozarán de ella antes del juicio universal; y que esta visión de la divina esencia y la fruición de ella suprime en ellos los actos de fe y esperanza, en cuanto la fe y la esperanza son propias virtudes teológicas; y que una vez hubiere sido o será iniciada esta visión intuitiva y cara a cara y la fruición en ellos, la misma visión y fruición es continua sin intermisión alguna de dicha visión y fruición, y se continuará hasta el juicio final y desde entonces hasta la eternidad.' (De la Constitución Benedictus Deus, de 29 de enero de 1330) |
Clemente VI (1342-1352)![]() | Francés | Aviñón | Conclusión de las obras del gran palacio pontificio de Aviñón. Lujo y derroche de la corte papal financiados por medio de impuestos. Enfrentamiento de Clemente VI con Luis de Baviera al ser elegido emperador. Boccaccio escribe El Decamerón (1348-1353). La Peste Negra (1347-1351) arrasa Europa. | 'En cuanto al capítulo segundo... preguntamos: Primero, si has creído, crees o estás dispuesto a creer, con la Iglesia de los armenios que te obedece, que el bienaventurado Pedro recibió del Señor Jesucristo plenísima potestad de jurisdicción sobre todos los fieles cristianos, y que toda la potestad de jurisdicción que en ciertas tierras y provincias y en diversas partes del orbe tuvieron Judas Tadeo y los demás Apóstoles, estuvo plenísimamente sujeta a la autoridad y potestad que el bienaventurado Pedro recibió del Señor Jesucristo sobre cualesquiera creyentes en Cristo en todas las partes del orbe; y que ningún Apóstol ni otro cualquiera, sino sólo Pedro, recibió plenísima potestad sobre todos los cristianos. En segundo lugar, si has creído, sostenido o estás dispuesto a creer y sostener, con los armenios que te están sujetos, que todos los Romanos Pontífices que, sucediendo al bienaventurado Pedro, canónicamente han entrado y canónicamente entrarán, al mismo bienaventurado Pedro, Pontífice Romano, han sucedido y sucederán en la misma plenitud de jurisdicción de potestad que el mismo bienaventurado Pedro recibió del Señor Jesucristo sobre el todo y universal cuerpo de la Iglesia militante. En tercer lugar, si habéis creído y creéis tú y los armenios a ti sujetos que los Romanos Pontífices que han sido y Nos que somos Pontífice Romano y los que en adelante lo serán por sucesión, hemos recibido, como vicarios de Cristo legítimos, de plenísima potestad, inmediatamente del mismo Cristo sobre el todo y universal cuerpo de la Iglesia militante, toda la potestativa jurisdicción que Cristo, como cabeza conforme, tuvo en su vida humana. En cuarto lugar si has creído y crees que todos los Romanos Pontífices que han sido, Nos que somos y los otros que serán en adelante, por la plenitud de la potestad y autoridad antes dicha, han podido, podemos y podrán por Nos y por sí mismos juzgar de todos como sujetos a nuestra y su jurisdicción y constituir y delegar, para juzgar, a los jueces eclesiásticos que quisiéremos. En quinto lugar, si has creído y crees que en tanto haya existido, exista y existirá la suprema y preeminente autoridad y jurídica potestad de los Romanos Pontífices que fueron, de Nos que somos y de los que en adelante serán, por nadie pudieron ser juzgados, ni pudimos Nos ni podrán en adelante, sino que fueron reservados, se reservan y se reservarán para ser juzgados por solo Dios, y que de nuestras sentencias y demás juicios no se pudo ni se puede ni se podrá apelar a ningún juez. Sexto, si has creído y crees que la plenitud de potestad del Romano Pontífice se extiende a tanto, que puede trasladar a los patriarcas, católicon, arzobispos, obispos, abades o cualesquiera prelados, de las dignidades en que estuvieren constituidos a otras dignidades de mayor o menor jurisdicción o, de exigirlo sus crímenes, degradarlos y deponerlos, excomulgarlos y entregarlos a Satanás. Séptimo, si has creído y todavía crees que la autoridad pontificia no puede ni debe estar sujeta a cualquiera potestad imperial y real u otra secular, en cuanto a institución judicial, corrección o destitución. Octavo, si has creído y crees que el Romano Pontífice solo puede establecer sagrados cánones generales, conceder plenísima ndulgencia a los que visitan los umbrales (limina) de los Apóstoles Pedro y Pablo o a los que peregrinan a tierra santa o a cualesquiera fieles verdadera y plenamente arrepentidos y confesados. Noveno, si has creído y crees que todos los que se han levantado contra la fe de la Iglesia Romana y han muerto en su impenitencia final, se han condenado y bajado a los eternos suplicios del infierno. Décimo, si has creído y todavía crees que el Romano Pontífice puede acerca de la administración de los sacramentos de la Iglesia, salvo siempre lo que es de la integridad y necesidad de los sacramentos, tolerar los diversos ritos de las Iglesias de Cristo y también conceder que se guarden. Undécimo, si has creído y crees que los armenios que en diversas partes del orbe obedecen al Romano Pontífice y con empeño y devoción guardan las formas y ritos de la Iglesia Romana en la administración de los sacramentos y en los oficios eclesiásticos, en los ayunos y en otras ceremonias, obran bien y obrando así merecen la vida eterna. Duodécimo, si has creído y crees que nadie puede pasar por propia autoridad de la dignidad episcopal a la arzobispal, patriarcal o católicon, ni tampoco por autoridad de ningún príncipe secular, fuere rey o emperador, o bien cualquier otro apoyado en cualquier potestad o dignidad terrena. Décimotercero, si has creído y todavía crees que sólo el Romano Pontífice, al surgir dudas sobre la fe católica, puede ponerles fin por determinación auténtica, a la que hay obligación de adherirse inviolablemente, y que es verdadero y católica cuanto él, por autoridad de las llaves que le fueron entregadas por Cristo, determina ser verdadero; y que aquello que determina ser falso y herético, ha de ser tenido por tal. Décimocuarto, si has creído y crees que el Nuevo y Antiguo Testamento, en todos los libros que nos ha transmitido la autoridad de la Iglesia Romana, contienen en todo la verdad indubitable...' (De la carta Super quibusdam a Consolador, Católicon de los armenios, de 29 de septiembre de 1361) |
Inocencio VI (1352-1362)![]() | Francés | Aviñón | Nepotismo de Inocencio VI y servilismo a la política francesa. Anarquía en los estados pontificios. | |
| Urbano V (1362-1370) ![]() | Francés | Aviñón Roma Aviñón | Urbano V hace su entrada en Roma en 1367 y un año después corona a Carlos IV como emperador en esa ciudad. Roma y los estados pontificios vuelven a la anarquía. Regresa a Aviñón en 1370 al reanudarse la Guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra. | 'Errores de Dionisio Foullechat (sobre la perfección y la pobreza) (2) [Condenada en la Constitución Ex supremas clementiae dono, de 28 de diciembre de 1368] D-575 (1) Esta bendita, es más, sobrebendita y dulcísima ley, es decir, la ley del amor, quita toda propiedad y dominio; falsa, errónea, herética. D-576 (2) La actual abdicación de la voluntad cordial y de la potestad temporal de dominio o autoridad muestra y hace al estado perfectísimo entendida de modo universal; falsa, errónea, herética. D-577 (3) Que Cristo no abdicó esta posesión y derecho sobre lo temporal, no se tiene de la Nueva Ley, antes bien lo contrario; falsa, errónea, herética.' |
Gregorio XI (1370-1378)![]() | Francés | Aviñón Roma | Guerra del papa contra la república de Florencia. Condenación de John Wycliffe. Alentado por las místicas Brígida de Suecia y Catalina de Siena, Gregorio XI hace su entrada en Roma en 1377. Ante la inestabilidad social y política que se vive en Roma, Gregorio XI piensa en regresar a Aviñón, pero la muerte le sorprende en Roma. | 'Errores de Pedro de Bonageta y de Juan de Latone (sobre la Santísima eucaristía) (1) [Enumerados y condenados por los inquisidores, por orden del Pontífice, el 8 de agosto de 1371] D-578 1. Si la hostia consagrada cae o es arrojada a una cloaca, al barro o a un lugar torpe, aun permaneciendo las especies, deja de estar bajo ellas el cuerpo de Cristo y vuelve la sustancia del pan. D-579 2. Si la hostia consagrada es roída por un ratón o comida por un bruto, permaneciendo aún dichas especies, deja de estar bajo ellas el cuerpo de Cristo y vuelve la sustancia del pan. D-580 3. Si la hostia consagrada es recibida por un justo o por un pecador, cuando la especie es triturada por los dientes, Cristo es arrebatado al cielo y no pasa al vientre del hombre.' |






