Historia
LAS RELIQUIAS

San Sebastián, Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma, Scala
Con el cese de las persecuciones el ideal de santidad se trasladará a ciertas personas que han vivido una vida por encima de la media, a los cuales se les atribuye también tras su muerte una posición de privilegio en la presencia de Dios. Cualquier objeto que haya estado en contacto con ellos y especialmente si se conserva alguna parte de su cuerpo, automáticamente es motivo de veneración, dándose así comienzo al culto de las reliquias.
Esta práctica alcanzará su cima en la Edad Media, cuando cada iglesia local que se precie tenga alguna de ellas, incrementándose el prestigio en la medida del número y calidad de las mismas, lo que dará origen a toda clase de abusos, supersticiones y escándalos. Aunque algunas voces se levantaron contra tales prácticas, sin embargo el comercio y las ganancias económicas que generaban eran tan elevadas que parecía imposible atajarlas. Junto con el culto a las reliquias iba unido el acto de peregrinar para verlas y venerarlas, a lo cual se asociaban recompensas espirituales o físicas, lo que significó el surgimiento de las indulgencias, otorgadas por la visita a los lugares donde se hallaran guardadas las reliquias.