Historia
NEW YORK Y NEW JERSEY

Peter Stuyvesant (1592-1672) primer director general de la colonia de Nueva Holanda, que así denominaron los holandeses lo que más tarde sería denominada Nueva York, quería hacer de la misma algo tan holandés como pudiera ser, por lo que la presencia de luteranos, cuáqueros, presbiterianos y católicos era insoportable para él. Especialmente los cuáqueros fueron blanco de su hostilidad, aunque mediante la misma solo conseguía que crecieran más y más. Al estar fuera de la ley, los cuáqueros se reunían en casas privadas, manteniendo su fe viva y floreciente. Pero finalmente la política de Stuyvesant terminó en fracaso al rechazarla los propios habitantes de la colonia, los cuales no creían en conciencia que debían enemistarse con cuáqueros ni con bautistas ni presbiterianos. De esta manera Nueva York y New Jersey en el siglo XVII mostraban una considerable variedad religiosa en sus territorios, variedad que finalmente prevalecería sobre todos los intentos de cercenarla o uniformarla.
En 1664 la colonia cambió de manos ante el ataque inglés, frente al cual la resistencia holandesa se vino abajo. Los nuevos gobernantes estuvieron dispuestos a reconocer la iglesia de Holanda a la par que la suya propia, la de Inglaterra, pero no eran más tolerantes que Stuyvesant hacia los demás grupos: presbiterianos, congregacionales, cuáqueros, anabaptistas y otros. Hacia principios del siglo XVIII el gobernador Lord Cornbury (1661-1723) resolvió hacer del anglicanismo la iglesia oficial, volviéndose incluso contra los reformados holandeses, a los cuales negó licencias para predicar. Si actuó así con los que en otro tiempo fue tolerante, es fácil imaginar cómo se comportó con los grupos disidentes. A la postre su actuación se volvió contra él, saliendo el anglicanismo perjudicado globalmente por quien pretendió de esa manera ayudarlo.