Historia

NEW YORK Y NEW JERSEY

Mapa de las trece colonias - Tribus indias
Mapa de las trece colonias - Tribus indias
Bajo los auspicios de la Compañía de las Indias Occidentales los holandeses se embarcaron en 1626 hacia la desembocadura del río Hudson. Mientras que los intereses de la compañía eran claramente comerciales, los promotores de la empresa pidieron que les fueran enviados ministros a los pocos colonos existentes y a los muchos indios. Tales ministros serían representantes de la Iglesia reformada Holandesa, la institución oficial de Holanda, siendo reconocida oficialmente en la colonia en 1629, un reconocimiento que técnicamente significaba la exclusión de cualquier otra creencia. Mientras que la Compañía de Ámsterdam dirigiría la vida económica la iglesia de Ámsterdam dirigiría la espiritual. En 1628 llegó el primer pastor ordenado, Jonas Michelius (1603-1670), quien solo permaneció cuatro años en la colonia.

Peter Stuyvesant (1592-1672) primer director general de la colonia de Nueva Holanda, que así denominaron los holandeses lo que más tarde sería denominada Nueva York, quería hacer de la misma algo tan holandés como pudiera ser, por lo que la presencia de luteranos, cuáqueros, presbiterianos y católicos era insoportable para él. Especialmente los cuáqueros fueron blanco de su hostilidad, aunque mediante la misma solo conseguía que crecieran más y más. Al estar fuera de la ley, los cuáqueros se reunían en casas privadas, manteniendo su fe viva y floreciente. Pero finalmente la política de Stuyvesant terminó en fracaso al rechazarla los propios habitantes de la colonia, los cuales no creían en conciencia que debían enemistarse con cuáqueros ni con bautistas ni presbiterianos. De esta manera Nueva York y New Jersey en el siglo XVII mostraban una considerable variedad religiosa en sus territorios, variedad que finalmente prevalecería sobre todos los intentos de cercenarla o uniformarla.

En 1664 la colonia cambió de manos ante el ataque inglés, frente al cual la resistencia holandesa se vino abajo. Los nuevos gobernantes estuvieron dispuestos a reconocer la iglesia de Holanda a la par que la suya propia, la de Inglaterra, pero no eran más tolerantes que Stuyvesant hacia los demás grupos: presbiterianos, congregacionales, cuáqueros, anabaptistas y otros. Hacia principios del siglo XVIII el gobernador Lord Cornbury (1661-1723) resolvió hacer del anglicanismo la iglesia oficial, volviéndose incluso contra los reformados holandeses, a los cuales negó licencias para predicar. Si actuó así con los que en otro tiempo fue tolerante, es fácil imaginar cómo se comportó con los grupos disidentes. A la postre su actuación se volvió contra él, saliendo el anglicanismo perjudicado globalmente por quien pretendió de esa manera ayudarlo.