Historia

GRANDES MISIONEROS CATÓLICOS

Durante el periodo de hegemonía de las potencias católicas, como España y Portugal, la Iglesia católica hizo suya la misión de llevar el cristianismo allí donde los conquistadores y exploradores llegaran. Posteriormente, y ante el declive de las naciones católicas y el ascenso de las protestantes, la propia Iglesia creó su organismo para promover las mismas: Congregación de Propaganda Fide.

GRANDES MISIONEROS CATÓLICOS
NOMBREFECHAMINISTERIOPAÍS DE ORIGENORDENTEXTOS NOTABLES
Raimundo Lulio
1235-1315Norte de ÁfricaEspañaFranciscanos

'Veo a los caballeros yendo a ultramar, hacia Tierra Santa, pensando en tomarla por la fuerza de las armas y al fin agotados sin alcanzar su objetivo. Luego creo que esta conquista debe hacerse como la hiciste tú, Señor, con tus apóstoles, es decir, con amor, con oraciones y derramando lágrimas. Y dejemos luego que esos santos caballeros de la religión se pongan en marcha, dejemos que se armen con el signo de la cruz, se inflamen con la gracia del Espíritu Santo y prediquen a los infieles las verdades de la pasión.'

'Tenía mujer e hijos; disponía de riquezas moderadas; llevaba una vida mundana. Todas estas cosas renuncié gozosamente con el fin de promover el bien común y extender la santa fe. Aprendí el árabe. Varias veces he viajado al extranjero para predicar el Evangelio a los Sarracenos. Por amor de la fe fuí encarcelado y azotado. He trabajado cuarenta y cinco años para ganar a los pastores de la iglesia y a los príncipes de Europa para el bien común de la Cristiandad. Ahora soy viejo y pobre; sin embargo todavía permanezco en el mismo propósito. Perseveraré en él hasta la muerte, si el Señor lo permite.'

Juan de Montecorvino1247-1328ChinaItaliaFranciscanos
Bartolomé de las Casas
1474-1566América EspañolaEspañaDominicos'Pero más con verdad podemos decir lo que ya dejimos, conviene a saber: tener ordenado la Providencia divina de elegir los portogueses para que fuesen medio para la salvación de los que, de la que llaman India habían por la predestinación divina de ser salvos, y a los castellanos, destas gentes de este orbe constituir por ministros mediante la luz Evangélica, traerlos y guiarlos en el camino de la verdad. Y plega a la bondad divina que los unos y los otros cognozcamos el misterio y ministerio tan soberano para que nos escogió, y la merced incomparable que en escogernos para ello nos hizo, para que respondiendo con usura la que El quiere del talento y don rescebido, salgamos seguros de la estrecha cuenta que dello le habemos de dar, oyendo lo que a aquel buen siervo fue dicho: Allégate acá, siervo fiel que pues en lo poco fiel estuviste, razón será que te remunere con mucho; entra en los goces de tu señor.'
(Bartolomé de las Casas, Historia general de las Indias)

'...Llegado el domingo y la hora de predicar, subió en el púlpito el susodicho padre fray Antón Montesino, y tomó por tema y fundamento de su sermón, que ya llevaba escrito y firmado de los demás: Ego voz clamantis in deserto. Hecha su introducción y dicho algo de lo que tocaba a la materia del tiempo del Advenimiento, comenzó a encarecer la esterilidad del desierto de las conciencias de los españoles desta isla, y la ceguedad en que vivían; con cuánto peligro andaban de su condenación, no advirtiendo los pecados gravísimos en que con tanta insensibilidad estaban continuamente zambullidos y en ellos morían. Luego torna sobre su tema, diciendo así: "Para os los dar a cognoscer me he sobido aquí, yo que soy voz de Cristo en el desierto desta isla, y por tanto, conviene que con atención, no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y más espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír". Esta voz encareció por buen rato con palabras muy pugnativas y terribles, que les hacia estremecer las carnes y que les parecía que ya estaban en el divino juicio. La voz, pues, en gran manera, en universal encarecida, declaróles cuál era o qué contenía en sí aquella voz: "Esta voz, dijo él, que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tal cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacificas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quién los doctrine, y conozcan a su Dios y criador, sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto, que en el estado que estáis no os podéis más salvar que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Jesucristo". Finalmente, de tal manera se explicó la voz que antes había muy encarecido, que los dejó atónitos, a muchos como fuera de sentido, a otros más empedernidos y algunos algo compungidos, pero a ninguno, a lo que yo después entendí, convertido.'
(op. cit.)

Francisco Javier
1506-1552India, Ceilán, Extremo OrienteEspañaJesuitas'Si esas islas tuvieran maderas aromáticas y minas de oro, los cristianos tendrían el valor para ir allí, y todos los peligros del mundo no lo impedirían. Están acobardados y alarmados porque allí no hay otra cosa qué ganarse más que las almas de los hombres. ¿Y el amor ha de ser menos valeroso que la avaricia? Me matarán, vosotros me decís, envenenándome. Es un honor al que un pecador tal como yo no puede aspirar: pero me atrevo a decir que, sea cual fuere la forma de tortura o muerte que me espere, estoy listo para sufrirla diez mil veces por la salvación de una sola alma.'
Francisco Solano
1549-1610América EspañolaEspañaFranciscanos
Mateo Ricci
1552-1610ChinaItaliaJesuitas'No fue poco el mérito que adquirieron en China los padres, y por consiguiente la religión cristiana, por los muchos libros de nuestra ciencia y de las leyes de nuestros reinos... A esto se unía ver que los padres siempre tenían en su casa un buen maestro de la literatura china, y que laboraban diligentemente de día y de noche estudiando su literatura.'
Roberto de Nobili
1577-1656IndiaItaliaJesuitas
Alejandro de Rodas
1591-?VietnamFranciaJesuitas
Johann Adam Schall von Bell
1591-1666ChinaAlemaniaJesuitas
Guglielmo Massaia
1809-1889EtiopíaItaliaCapuchinos
Teófilo Verbist
1823-1868MongoliaBélgicaPadres de Scheutveld (fundador)
Charles M. A. Lavigerie
1825-1892Norte de ÁfricaFranciaPadres Blancos (fundador)
Joseph Damien de Veuster (padre Damián)
1840-1889HawaiBélgicaPadres Picpus
Charles Eugène de Foucauld
1858-1916Norte de ÁfricaFranciaTrapenses
Teresa de Calcuta
Teresa de Calcuta
1910-1997IndiaAlbaniaMisioneras de la caridad
(fundadora)