Historia
REFORMADOS

Calvino intentó mediar infructuosamente entre luteranos y zwinglianos acerca de la naturaleza de la Cena del Señor. Para los primeros, Cristo está presente físicamente en el pan y el vino, para los segundos se trata de meros símbolos. La posición de Calvino es que Cristo está presente espiritualmente en ambas especies. Calvino y Bucero pusieron gran énfasis en recibir la comunión con dignidad, lo cual fue un importante factor para la disciplina de la iglesia, siendo los ancianos los encargados de velar por la misma. Beza, el sucesor de Calvino, llegaría a firmar que la forma presbiteriana de gobierno fue ordenada por Cristo.
Antes de la Reforma, los humanistas rechazaron los argumentos que apelaban a la autoridad de la tradición en la iglesia. Para ellos, la autoridad de la Escritura era central y en ese sentido los cristianos reformados insistieron en que no hay autoridad en la iglesia al mismo nivel que la Escritura. De ahí que cualquier tradición ha de ser juzgada por ella.
La obediencia a las autoridades se exige al cristiano, incluso a las que son indignas, a menos que manden desobedecer a Dios. En tal circunstancia es Dios y no el hombre quien ha de ser obedecido, aunque el individuo no debería resistir activamente al gobernante, lo cual es responsabilidad de los magistrados. La resistencia de los hugonotes en Francia, de los presbiterianos en Escocia y de los puritanos en Inglaterra se justificó mediante este argumento.
Los puritanos ingleses sostenían que el gobierno del Estado debería ser reflejo del gobierno de la iglesia, en su forma democrática. Esta enseñanza fue una fuente para el moderno gobierno constitucional. Otra enseñanza en la tradición reformada es que no se debe entregar poder ilimitado a una persona, una doctrina que James Madison incluyó en la Constitución de Estados Unidos. Una constante reformada ha sido la esperanza de que los reinos de este mundo serán acercados a la voluntad de Dios, siendo el resultado la justicia para todos. Este concepto exige que la iglesia se comprometa en política.
Entre los reformados no hay discusiones sobre el lado positivo de la doctrina de la predestinación; las diferencia de opinión surgen sobre si Dios determina quién se condena. Bullinger no creía que fuera la voluntad de Dios que nadie se perdiera y mantenía que los cristianos deben esperar siempre lo mejor para todos. Calvino enseñó la doble predestinación, significando que tanto la elección como la reprobación están dentro de la voluntad de Dios. Aunque describió esta doctrina como espantosa, la encontró bíblica. Culpar a Dios de injusto es juzgar al Justo, quien es la norma misma de justicia. En sus Instituciones, Calvino discutió la predestinación en el contexto del amor y la gracia de Jesucristo. Posteriormente los teólogos expusieron la predestinación en términos más abstractos como un aspecto de la soberanía de Dios. El arminianismo se opuso a ello, resultando en un conflicto con los reformados, quienes culparon a los arminianos de minar la doctrina de la justificación por la gracia sola. En 1618 el sínodo de Dort afirmó la doble predestinación de la ortodoxia reformada.
En la iglesias reformadas la predicación de la Palabra es central, cantándose salmos lo cual es característico de su adoración. El énfasis en la predicación tuvo su cima entre los puritanos ingleses, algunos de los cuales predicaban dos horas sobre un texto del Antiguo Testamento por la mañana del domingo y otras dos sobre otro del Nuevo Testamento por la tarde. Calvino sostuvo que la Cena debía celebrarse semanalmente, si bien otros pensaron que era demasiado sagrada para ser practicada tan frecuentemente.
