Historia

ARISTOTÉLICO

La corriente escolástica aristotélica es aquella que, encabezada por Alberto Magno y luego por su discípulo Tomás de Aquino, va a tratar de cristianizar la filosofía de Aristóteles. Para ello tratarán de purificarla de todo resabio pagano para ajustar sus verdades al dogma católico, poniendo de esa manera el aristotelismo al servicio de la teología. Con Tomás de Aquino esta corriente alcanzará su cima teológica.

EL ESCOLASTICISMO ARISTOTÉLICO
NOMBREORDENESCRITOSRELACIÓN FE-RAZÓNTEXTOS NOTABLESHECHOS NOTABLES
Pedro Abelardo
(1079-1142)
Sic et Non.

Teología cristiana.

Introducción a la teología.

La fe y la razón caminan juntas de la mano.

Utilizó el método dialéctico (tesis y antítesis) para llegar a la verdad (síntesis) y para estimular el pensamiento independiente.

'Pudiera preguntar alguien si los perseguidores de los mártires o de Cristo pecaban en aquello que creían agradable a Dios. O, también, si podían dejar de hacer sin pecado lo que creían que no se podía dejar de hacer.
Si nos atenemos a lo dicho arriba -que "el pecado es el desprecio de Dios" o "el consentimiento en aquello en que se cree que no hay que consentir"-, entonces no podemos afirmar que sea pecado la ignorancia de algo o incluso la misma carencia de fe con la que nadie puede salvarse.
Los que, en efecto, no conocen a Cristo y rechazan la fe cristiana por creerla contraria a Dios, ¿qué desprecio pueden sentir hacia Dios en eso que hacen precisamente por Dios y en lo que, por tanto, creen obrar bien? Sobre todo si tenemos en cuenta lo que dice el Apóstol: "Si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios". Es como decir: cuando no vamos contra nuestra conciencia, en vano debemos ser tenidos como reos de culpa ante Dios.
Pero, si la ignorancia de tales cosas no se considera en modo alguno pecado, ¿cómo el mismo Señor ora por los que le crucifican cuando dice: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen"? El mismo Esteban, conocedor de este ejemplo, dice intercediendo por los que le lapidaban: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Lógicamente, donde antecedió culpa, no parece que haya lugar para el perdón. Por otra parte, Esteban llama claramente pecado a lo que era fruto de la ignorancia.'

(Conócete a ti mismo)

'Has de saber que soy de una cierta ciudad que fue fundada en la ruta hacia la baja Bretaña, distante ocho millas, según creo, al este de la ciudad de Nantes, y que en su propia lengua se llama Palets. Es tal la naturaleza de ese país o de los que lo habitan, en verdad ávidos de imaginación, que mi mente se inclinó fácilmente al estudio de las letras. Es más, tuve un padre que tuvo algunas nociones de letras antes de que se ciñera el cinturón de soldado. Y así fue que posteriormente su amor por las letras fue tan fuerte que consideró que cada hijo suyo debía ser enseñado en letras antes incluso del manejo de las armas. Y así sucedió. Y como yo fui su primogénito y por tanto su más amado, buscó diligentemente que fuera sabiamente instruido. En cuanto a mí, adelanté en el estudio de las letras y aún más fácilmente según aumentaba el ardor de mi devoción por ellas, hasta que en verdad quedé tan cautivado por mi pasión por aprender que dejé con alegría a mis hermanos la pompa gloriosa de las armas y el derecho a heredar todos los honores que habrían de ser míos como hermano mayor. Huí completamente de la corte de Marte para poder aprender en el seno de Minerva. Y ya que encontré la armadura del razonamiento lógico más agradable que las otras formas de filosofía, cambié todas las armas por ésa y a los galardones de la victoria en la guerra preferí la batalla de las mentes en disputa.'
(Historia Calamitatum)

A él se debe la teoría de la expiación denominada de influencia moral, según la cual Cristo no murió para satisfacer las demandas de Dios sino para mostrar el amor de Dios y así mover nuestros corazones hacia él.

Fue rector de la universidad de París.

Mantuvo un apasionado romance con Eloísa.

Fue castrado por orden del tío de Eloísa.

Se retiró a un monasterio.

Fue condenado como hereje por instigación de Bernardo.

Los cargos para condenarlo fueron los siguientes:

  • Que Cristo no se encarnó para librarnos del yugo del diablo.
  • Que el libre albedrío por sí solo basta para hacer algún bien.
  • Que no contrajimos la culpa del pecado de Adán sino sólo su castigo.
  • Que no pecaron quienes crucificaron a Cristo ignorando lo que hacían y que no ha de culparse lo que se hace por ignorancia.
  • Que la potestad de atar y desatar fue dada sólo a los apóstoles y no a sus sucesores.

En cuanto a la Trinidad es casi sabeliano.

Alberto Magno
(1200-1280)
Doctor Universalis
DominicoSistema de la naturaleza.

La alabanza de María

La filosofía es un instrumento útil para el estudio de la teología.

'La teología es ciencia en el verdadero sentido de la palabra.'

'La teofanía puede existir de cuatro modos diferentes.
El primero es una visión que, comparando las formas corporales con cosas diferentes, conduce a Dios; la luz divina no se encuentra necesariamente allí, pero esta visión está orientada hacia Dios.
El segundo modo es aquel en el cual, gracias a la luz divina que no es Dios, se descubren cosas que no son Dios; tal Jeremías, cuando ve un cántaro encendido por la luz divina y que interpreta como el presagio de la destrucción de Jerusalén.
El tercer modo es aquel del que habitualmente se habla, según el cual en la luz divina, que no es Dios, el objeto contemplado es verdaderamente Dios, no se lo ve en un medio luminoso, como una cosa por su imagen, sino bajo una luz que, fortificando la inteligencia, permite la visión inmediata de Dios.
El cuarto modo es aquel en el que, siendo Dios la luz, tiene a Dios como objeto.
Como dice Hugo de San Víctor, Dios mismo es para el bienaventurado de alguna manera una luz y lo hace partícipe de él y de su semejanza; esta visión de Dios y de su semejanza se denomina teofanía. Así Dios es a la vez luz y objeto, pero objeto en tanto es lo que es en sí mismo, y la luz primera de la que se hace partícipe a los bienaventurados.
Los dos primeros modos de visión no existen en la patria celestial; y ellos justifican la objeción del maestro Hugo que dice: ver en la teofanía, ¿en qué consiste sino en no ver nada y, al no ver verdaderamente nada, jamás ver la verdad? Pero la visión por teofanía en la patria celestial tendrá lugar de acuerdo con los otros dos modos. Hugo conocía tan sólo el cuarto modo, ya que el tercero ni lo menciona y, por ello, critica a los que hablan de él y que, sin embargo, dicen la verdad al interpretar conforme a este tercer modo. Así se torna evidente la solución a las objeciones precedentes, que se refieren a los dos primeros modos.'

Comentarios del libro de Dionisio el Areopagita)
Nacido en Baviera.

Ingresó en la orden de los dominicos.

Maestro de Tomás de Aquino.

Obispo de Regensburgo.

Renombrado estudiante de ciencias naturales.

Experto en filosofía aristotélica.

Firme defensor de la veneración de María.

Tomás de Aquino
(1225-1274)
Doctor Angélico
DominicoSumma Theologica.

Summa contra Gentiles.

Contra Errores Graecorum.

La razón natural conduce al 'vestíbulo de la fe.'

'Estando en Dios y siendo una cosa con él las perfecciones todas, evidente es que en Dios no puede haber accidente alguno. El ser, la potencia, la acción y demás cosas semejantes son perfecciones que necesariamente debe ser idénticas a su esencia; luego ninguna de ellas es accidental en él. Además, es imposible que sea infinito en perfección aquello cuya perfección puede recibir algún incremento: es así que un ser que tiene alguna perfección accidental es susceptible de recibir el incremento de alguna otra perfección, porque todo accidente es una adición a la esencia; luego no se encuentra perfección infinita en la esencia de ese ser. Antes hemos demostrado que Dios, según su esencia, es infinitamente perfecto; luego no puede haber en él ninguna perfección que sea accidental, sino que todo lo que es en él pertenece esencialmente a su sustancia.'
(Brevis summa de fide)

'Por lo mismo que las segundas causas no obran más que en virtud de la primera causa, como los instrumentos sólo obran por la dirección del arte, necesario es que todos los demás agentes, por cuyo medio efectúa y completa Dios el orden de su gobierno, obren por la virtud de Dios mismo. La acción de cada uno de ellos es, por consiguiente, causada por Dios, a la manera que el movimiento de la cosa que se mueve por el impulso del motor que la mueve, y el motor y el ser movido han de estar necesariamente unidos. Es necesario, por tanto, que Dios esté interiormente unido a cada agente, como obrando en el momento en que le impele a obrar. Dios, además de ser la causa de la acción de los agentes secundarios, lo es también de su ser, según antes hemos demostrado, y por lo mismo no hemos de considerar a Dios como causa del ser de los seres, de un modo igual cuando consideramos al arquitecto como causa del ser de la casa, porque separado el arquitecto, la causa queda.
En efecto, el arquitecto no es causa del ser de la casa, más que en cuanto causa el movimiento para que la casa sea. Este movimiento es en verdad la construcción de la casa, cesando por la remoción del arquitecto. Dios, por el contrario, es directamente por sí la causa del ser, como que comunica el ser a todas las cosas, a la manera que el sol comunica la luz al aire y a los demás seres iluminados por él. Así como para la conservación de la luz en el aire se requiere la iluminación perseverante del sol, así es necesario que, para que todas las cosas se mantengan en su ser, Dios las comunique incesantemente el ser. Ésta es la razón por la que son comparadas a Dios, en cuanto que son conservadas en el ser, a la manera que la obra es comparada al artífice. Es así que la obra y el artífice deben estar unidos como el motor y el objeto movido; luego es necesario que Dios sostenga todas las cosas, y esté presente en ellas, en cuanto tiene el ser. Y como el ser es lo más íntimo que hay en las cosas, consiguientemente Dios está en todas las cosas. Además, todo el que ejerce su providencia por causas medias ha de conocer y ordenar los efectos de estas causas porque de otro modo estaría fuera del orden de su providencia. La providencia del que gobierna es tanto más perfecta cuanto más desciende a cada cosa su conocimiento y ordenación, porque si alguna cosa se sustrajese del conocimiento del que gobierna, la determinación de esta cosa se evadiría de su providencia; es así, según hemos demostrado anteriormente, que todo está sometido a la providencia divina; es así que la providencia divina es perfectísima; es así que todo lo que se dice de Dios le conviene en sumo grado; por lo tanto, la ordenación de su providencia es extensiva a los más pequeños efectos.'

(Compendio de teología)

Nacido de una familia rica en Aquino.

Ingresó en el monasterio de Montecassino a la edad de 5 años.

Ingresó en los dominicos con 19 años.

Alumno de Alberto Magno.

Enseñó en París, Colonia y por toda Italia.

Trató de sintetizar a Agustín y a Aristóteles.