Historia
MARYLAND

Pero la convivencia en la colonia quedaría marcada por las oscilaciones políticas y religiosas en la madre patria, de manera que cuando la monarquía de los Estuardo cayó con la cabeza de Carlos I y Oliver Cromwell ascendió al mando de la nación, también eso repercutió en la colonia, donde los protestantes tomaron el control en 1655 y excluyeron a los católicos de cualquier oficio civil. Cuando la monarquía fue restaurada de nuevo en Inglaterra, Lord Baltimore recuperó su autoridad y una paz momentánea fue instaurada. Sin embargo, la Revolución Gloriosa en 1688, que acabó definitivamente con la presencia de un monarca católico en el trono de Gran Bretaña, produjo un sentimiento anti-católico dentro y fuera, perdiendo Maryland su estatuto de propiedad particular y siendo una colonia real bajo el control de los soberanos y del parlamento protestante, con el resultado de que a finales del siglo XVII Maryland era otra colonia como sus vecinas del sur, con una Iglesia anglicana tan fuerte y hegemónica como era posible.

En la segunda mitad del siglo XVIII sería nombrado el primer obispo católico, John Carroll (1735-1815), quien haría avanzar el catolicismo desde un estado precario cuando fue consagrado hasta otro de fortaleza cuando murió. A esta mejora no fue ajeno el hecho de que un católico prominente como Charles Carroll (1737-1832), primo de John, fuera uno de los firmantes de la Declaración de Independencia.
Pero Maryland llegó también a ser un bastión del metodismo, siendo de hecho la cuna de ese movimiento en América. Una conferencia metodista reunida en 1773 informó que había más metodistas en Maryland que en ninguna otra colonia. Desde allí se esparció hacia el norte y el sur, penetrando en todas las clases sociales, sin detenerse ante barreras de color ni género.