Historia

EL ASCENSO DE LOS OBISPOS DE ROMA AL PODER ABSOLUTO

Del ejercicio del obispado de Pedro en Roma no hay constancia directa en el Nuevo Testamento, si bien la alusión a Babilonia en La que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, os saluda, y también mi hijo Marcos.[…]1 Pedro 5:13 se considera una velada referencia a esa ciudad, aunque Eusebio da por sentado que sí estuvo allí.
'Persiguiéndole los talones en el mismo reinado de Claudio, una Providencia llena de gracia envió a Roma al grande y poderoso Pedro, escogido por sus méritos como guía de los otros apóstoles.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 2:14)
'También observa éste último que Pedro menciona a Marcos en su primera epístola, y que la redactó en Roma, lo cual, dicen ellos, él mismo lo indica cuando se refiere a la ciudad en sentido figurado como Babilonia.'
(op. cit. 2:15)
En cualquier caso, el episcopado monárquico no estaba en esa fecha establecido, como el mismo Pedro insinúa en su primera carta al dirigirse a los demás dirigentes de las iglesias en tono fraternal (de hermano a hermano) y como consiervo, en pie de igualdad con ellos. Les exhorta a no ejercer su cargo con señorío sobre sus ovejas, porque su autoridad sobre ellas se desprende de su ejemplo. Mientras estuvo en Jerusalén, Pedro era una de las columnas de la iglesia, junto con Jacobo y Juan. En el concilio de Jerusalén (1 Y algunos descendieron de Judea y enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. 2 Como Pablo y Bernabé tuvieran gran disensión y debate con ellos, los hermanos determinaron que Pablo y Bernabé, y […]Hechos 15), Pedro interviene para dar su parecer en el debate. El tono de la reunión es colegiado y la palabra de consenso la da Jacobo. En una cuestión de capital importancia, el asunto de la circuncisión, Pedro se había convertido en un tropiezo, por lo que Pablo no tuvo por menos que reprenderlo públicamente (Pero cuando Pedro vino a Antioquía, me opuse a él cara a cara, porque era de condenar.[…]Gálatas 2:11).

Clemente, siempre habla de ancianos u obispos en plural y como términos intercambiables.

Aniceto (155-166), obispo de Roma, y Policarpo (69-160), obispo de Esmirna, divergían sobre una cuestión, la fecha de la Pascua, pero la resolvieron en pie de igualdad y en comprensión fraternal mutua. Aniceto no impuso supuestas pretensiones de primacía sobre Policarpo, y Policarpo, a su vez, sostiene ante Aniceto lo que en conciencia cree.

'Y cuando el bienaventurado Policarpo visitó Roma en tiempos de Aniceto, aunque tuvieron los dos pequeñas divergencias también en otras cuestiones, hicieron la paz inmediatamente, no teniendo deseo alguno de pelearse acerca de esta cuestión (la fecha de la Pascua). Aniceto no pudo persuadir a Policarpo para que no la observara... tampoco pudo Policarpo persuadir a Aniceto para que la observara... Sin embargo tuvieron comunión entre sí, y en la iglesia Aniceto cedió la consagración de la eucaristía a Policarpo, evidentemente por deferencia, y se separaron en paz, y la paz fue mantenida en toda la iglesia tanto por los que lo observaban como por los que no lo hacían así.'
(op. cit. 5:24)
EL ASCENSO DE LOS OBISPOS DE ROMA AL PODER ABSOLUTO
OBISPO AMBICIOSOTEXTOS NOTABLESCOMENTARIOSOBISPO CONTESTATARIOTEXTOS NOTABLES
Víctor
(189-199)
'A la vista de esto, Víctor, que presidía en Roma, intentó inmediatamente cortar de la comunión como heterodoxas a todas las diócesis de Asia, junto con las iglesias colindantes, y las condenó en cartas que anunciaban la total exclusión de comunión de todos los hermanos allá.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 5:24)
El sano precedente sentado por Aniceto para resolver sus diferencias con Policarpo, buscar la paz y la concordia, es pasado por alto por Víctor para solventar sus diferencias por el mismo problema, la fecha de la Pascua, con los obispos orientales.Ireneo
(c. 140-202)

Polícrates de Éfeso

'Las palabras de ellos, reprendiendo enérgicamente a Víctor, siguen existiendo. Entre ellos estaba Ireneo, que escribió en nombre de los cristianos que él supervisaba en la Galia. Aunque mantenía que el misterio de la resurrección del Señor debía ser celebrado sólo en el día del Señor, sin embargo exhorta a Víctor que no corte de la comunión a iglesias enteras de Dios por seguir la tradición antigua.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 5:24)

'Todos estos guardaron el decimocuarto día del mes como el comienzo de la fiesta, sin desviarse, y en conformidad con el evangelio. Y también yo, Polícrates, el menor de todos vosotros, vivo según la tradición de mis parientes, algunos de los cuales he seguido. Siete de ellos fueron obispos y yo soy el octavo... por tanto, hermanos míos, yo que he vivido sesenta y cinco años en el Señor he consultado con los hermanos de todas partes del mundo y he estudiado toda la sagrada Escritura, no temo las amenazas, porque mejores hombres que yo han dicho: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.[…]Hechos 5:29).'(Eusebio, Historia Eclesiástica 5:24)

'Polícrates obispo de los efesios con otros obispos de Asia quienes de acuerdo con una antigua costumbre celebraron la Pascua con los judíos en el decimocuarto día del mes, escribió una carta sinodal contra Víctor, obispo de Roma, en la cual dice que sigue la autoridad del apóstol Juan y de los antiguos. De ella escogemos las siguientes breves citas: “Por lo tanto celebramos el día según el uso, no añadiendo ni quitando nada, pues en Asia reposan los restos de los más grandes santos... como Felipe uno de los doce que durmió en Hierápolis y sus dos hijas quienes fueron vírgenes hasta su muerte y otra hija suya que murió en Éfeso llena del Espíritu Santo. Y También Juan, que descansó en el pecho del Señor portando la diadema dorada en su frente de mártir y doctor, durmió en Éfeso y Policarpo, obispo y mártir murió en Esmirna... Todos ellos observaron el día de la pascua en el decimocuarto del mes, sin apartarse de la tradición evangélica y siguiendo los cánones eclesiásticos. Yo también, Polícrates, el menor de todos tus siervos, según la doctrina de mis parientes que yo también he seguido (pues hubo siete parientes míos que fueron obispos siendo yo el octavo), siempre celebro la Pascua cuando el pueblo judío celebra los panes sin levadura. Por lo tanto hermanos siendo de sesenta y cinco años en el Señor e instruido por muchos hermanos de todas las partes del mundo y habiendo escudriñado las Escrituras, no temo amenazas, pues mis predecesores dijeron: “Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres”.'
(Jerónimo, De viris 45)

Esteban
(254-257)
'Si alguien viniere a nosotros de cualquier herejía que fuere, que no se innove nada que haya sido transmitido; que se le impongan, pues, las manos para la penitencia, pues los mismos herejes tampoco bautizan según su rito propio a los candidatos cuando cambian de secta, sino que simplemente los admiten a la comunión.'
(Carta de Cipriano a Pompeyo)
Las palabras citadas en la columna de la izquierda son la cita que hace Cipriano de la declaración de Esteban.

Son importantes porque reflejan la pretensión de Roma de una tradición autoritativa.

Firmiliano de Cesarea
(† 268)

Cipriano de Cartago
(200-258)

'Pero los que están en Roma no observan esas cosas en todos los casos como nos han sido entregadas desde el principio, y vanamente pretenden la autoridad de los apóstoles; él (Esteban) puede ver que hay algunas diferencias sobre la fecha de pascua y otros asuntos sacramentales... pero no ha habido por esta causa desviación de la paz y la unidad en la Iglesia católica, tal como Esteban se atreve a hacer, rompiendo la paz con vosotros, la cual sus antecesores siempre han mantenido en amor y respeto mutuo.'
(Carta de Firmiliano de Cesarea a Cipriano de Cartago)

'En este aspecto estoy justamente indignado ante la abierta y manifiesta locura de Esteban, quien se gloría tanto en su episcopado y reclama que él posee la sucesión de Pedro, sobre el cual fueron puestos los fundamentos de la iglesia, que introduce muchas otras rocas estableciendo nuevos edificios de muchas iglesias, afirmando que hay bautismo en ellas por su autoridad... ¿no se da cuenta que la verdad de la roca cristiana es oscurecida y hasta abolida por él cuando de esa manera traiciona y abandona la unidad?'(Op. Cit.)

'Esteban, quien afirma que retiene por sucesión el trono de Pedro, no manifiesta celo contra los herejes, cuando les concede no un moderado, sino el mismísimo poder de la gracia.'
(Op. Cit.)

'Esteban... ha altercado con tantos obispos por todo el mundo rompiendo la paz con cada uno en varias formas de discordia... con un hombre así ¿cómo puede haber un cuerpo y un Espíritu?' (Op. Cit.)

'Él (Esteban) prohíbe que se bautice en la Iglesia al que viene de una herejía, sea la que fuere. Piensa, pues, que el bautismo de todos los herejes es legítimo y justo. Aunque cada herejía tiene su propio bautismo y sus pecados particulares, él, al mantener la comunión con los bautismos de todos, ha recogido los pecados de todos y los ha acumulado en su seno. Ha mandado “que nada se innove de lo que ha sido transmitido”, como si fuera un innovador el que manteniendo la unidad, proclama una sola Iglesia y un solo bautismo, y no lo fuera manifiestamente el que, olvidándose de la unidad, adopta el contagio de una inmersión profana. “Que no se innove nada de lo que ha sido transmitido”, dice él. Pero ¿de dónde viene esta tradición?.”(Carta de Cipriano a Pompeyo)

Julio I
(337-352)
' ...Y si absolutamente, como decís, había alguna culpa contra ellos, había que haber celebrado el juicio conforme a la regla eclesiástica y no de esa manera. Se nos debió escribir a todos nosotros, a fin de que así por todos se hubiera determinado lo justo puesto que eran obispos los que padecían, y padecían no iglesias cualesquiera, sino aquellas que los mismos Apóstoles por sí mismos gobernaron. ¿Y por qué no había que escribirnos precisamente sobre la Iglesia de Alejandría? ¿Es que ignoráis que ha sido costumbre escribirnos primero a nosotros y así determinar desde aquí lo justo? Así, pues, ciertamente, si alguna sospecha había contra el obispo de ahí, había que haberlo escrito a la Iglesia de aquí.'
(De la carta a los antioquenos)
Dámaso I
(366-384)
'Después de todas estas Escrituras proféticas, evangélicas y apostólicas tratadas anteriormente, sobre las que está fundada la Iglesia católica por la gracia de Dios, también consideramos necesario decir que, aunque la Iglesia Católica Universal difundida por todo el mundo es la única novia de Cristo, a la Santa Iglesia Romana le fue dado el primer lugar entre las demás Iglesias, no por decisión de ningún concilio, sino que por la voz de nuestro Señor y Salvador obtuvo la primacía en el Evangelio: Tú eres Pedro, dijo, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella, y a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares sobre la tierra, será atado también en el cielo, y cuanto desatares sobre la tierra, será desatado también en el cielo.

2. Se sumó también la presencia del bienaventurado Apóstol Pablo, el vaso escogido, que no en oposición como dicen los herejes chismosos, sino al mismo tiempo y en el mismo día, fue coronado con una muerte gloriosa junto con Pedro en la ciudad de Roma, padeciendo bajo el César Nerón; y juntos consagraron para Cristo el Señor a la mencionada Santa Iglesia de Roma y le dieron preferencia con su presencia y triunfos dignos de veneración ante todas las otras ciudades en el mundo entero.

3. Por lo tanto, la primera es la sede del Apóstol Pedro, la Iglesia de Roma, que no tiene mancha, ni arruga, niotros defectos.

Por otra parte, la segunda sede fue concedida para Alejandría, en el nombre del bienaventurado Pedro, por Marcos, su discípulo y consagrado evangelista. Él mismo escribió la Palabra de la Verdad estando en Egipto, [escuchándola] directamente del Apóstol Pedro, y su vida fue consumada gloriosamente en martirio.

La tercera sede fue dada a Antioquía por el bienaventurado y honorable Apóstol Pedro, quien vivió allí antes de venir a Roma, y donde se oyó por primera vez el nombre de una nueva raza: Cristianos. '
(Decretum Gelasianum)

'Sigan todos los sacerdotes esta norma (la que da el papa) si no quieren desviarse de aquel sólido fundamento sobre el cual Cristo fundó la iglesia.'
(Ep. 1:3)

Dámaso es el primero en usar el término sede apostólica para referirse a Roma.

Contemporáneo de Teodosio.

El Decretum Gelasianum es la primera decretal emitida por un obispo de Roma.

Una decretal, como su nombre indica, es un decreto (ley) que tiene carácter universal.

Dámaso, imitando al emperador, promulga ese decreto, lo cual implica comportarse no como pastor, sino como Señor de la grey.

Dámaso rechaza el canon 3 del Concilio de Constantinopla en el que se le da a esa sede la prerrogativa de honor tras Roma. En definitiva, ese Concilio sólo reconoce una primacía de honor a Roma.

En el Decretum Gelasianum se enumeran las fuentes de autoridad de mayor a menor: Cristo, la Escritura, la iglesia de Roma, la de Alejandría y Antioquía.

Basilio el Grande
(329-379)

Uno de los grandes obispos orientales de la época, Basilio el Grande, sostuvo una contienda con los occidentales a causa del cisma meleciano.

La forma en la que se dirige a éstos, sin mencionar a la iglesia de Roma en particular, sino hablando de obispos en plural y buscando el consenso, indica que en oriente no se reconocen las pretensiones absolutas de Roma.

El Canon 2 del Concilio de Constantinopla establece que la jurisdicción de cada obispo no ha de ir más allá de los límites fijados.

'A los santos hermanos obispos de Occidente...'
(Basilio, ep. 90)

'A nuestros muy amados hermanos, colegas en el ministerio, compañeros obispos con nosotros de Italia y Galia.'
(Basilio, ep.92)

'A sus hermanos verdaderamente amados por Dios y muy queridos y compañeros ministros de similar afecto, los obispos de Galia e Italia, Basilio, obispo de Cesarea. Nuestro Señor Jesucristo, quien se ha dignado nombrar a la Iglesia Universal de Dios su cuerpo y nos ha hecho miembros individuales los unos de los otros, nos ha otorgado el vivir en íntima asociación, como es propio de los miembros.. Por lo tanto aunque estamos lejos los unos de los otros, sin embargo, por nuestra estrecha conjunción, estamos muy cerca.'
(Basilio, ep.243)

'A los occidentales... nosotros mismos nos damos cuenta que lo que nos conviene es sentarnos en concilio con vuestras sabidurías y arreglar estas cuestiones en una común investigación.' (Basilio, ep.263)

'Los obispos no irán más allá de sus diócesis a iglesias que están fuera de sus límites, ni traerán confusión a las mismas.'
(Canon 2, Concilio de Constantinopla)

'El ardor de Dámaso y de Ursino por ocupar la sede episcopal excedió la medida de la ambición humana: discutían ambos con furor de partido, llegando la disputa hasta las heridas y la muerte de los partidarios de ambas facciones... en la basílica Sicinino, donde los cristianos tenían sus reuniones religiosas, fueron hallados 137 cadáveres.' (Amiano Marcelino)

Siricio
(384-399)

'Al obispo de Roma le está encargado el cuidado de todas las iglesias.'

'A cada uno de los casos sobre los cuales, por mediación de nuestro hijo, del presbítero Basiano, tú habías consultado a la Iglesia romana, como cabeza del cuerpo al cual perteneces, hemos respondido, a nuestro parecer, suficientemente.'

'... No negamos la conveniente respuesta a tu consulta, pues en consideración de nuestro deber no tenemos posibilidad de desatender ni callar, nosotros a quienes incumbe celo mayor que a todos por la religión cristiana. Llevamos los pesos de todos los que están cargados; o, más bien, en nosotros los lleva el bienaventurado Pedro Apóstol que, como confiamos, nos protege y defiende en todo como herederos de su administración.'
(De la Carta 1 Directa ad decessorem, a Himerio, obispo de Tarragona)

Con Siricio, tal vez ya con Dámaso, aparecen los elementos de estilo tomados de los decretos conciliares y también del lenguaje jurídico de las leyes civiles. Consultado por unos obispos, el pontífice romano les dirige verdaderos “rescriptos”, como el príncipe a sus funcionarios; él “dicta el derecho”, sea para confirmarlo, sea para recrearlo. Desde ahora en adelante, al lado de los cánones de los concilios e íntimamente ligados a ellos, el derecho eclesiástico dispondrá de las decretales de los papas.

Decretos sobre celibato clerical, penitencia de herejes, edad y condiciones de las ordenaciones presbiteriales, calendario de Pascua y Pentencostés.

Ningún obispo puede ser considerado legítimo sin la comunión con el de Roma.

Ambrosio de Milán
(340-397)
Toda la política eclesiástica del lado occidental de la Iglesia pasa por las manos de Ambrosio, quien trata con emperadores y los disciplina, llegado el caso, o convoca Concilios para dilucidar diversas cuestiones de índole eclesiástica y doctrinal.
Inocencio I
(402-417)

'¿Quién ignora o no advierte que todo lo que ha sido y transmitido a la iglesia por el apóstol Pedro y ha sido observado hasta ahora, debe ser observado por todos?' (Ep. 25 de Dic.)

'Al buscar las cosas de Dios... guardando los ejemplos de la antigua tradición... habéis fortalecido de modo verdadero... el vigor de vuestra religión, pues aprobasteis que debía el asunto remitirse a nuestro juicio, sabiendo qué es lo que se debe a la Sede Apostólica, como quiera que cuantos en este lugar estamos puestos, deseamos seguir al Apóstol de quien procede el episcopado mismo y toda la autoridad de este nombre. Siguiéndole a él, sabemos lo mismo condenar lo malo que aprobar lo laudable. Y, por lo menos, guardando por sacerdotal deber las instituciones de los Padres, no creéis deben ser conculcadas, pues ellos; no por humana, sino por divina sentencia decretaron que cualquier asunto que se tratara, aunque viniera de provincias separadas y remotas, no habían de considerarlo terminado hasta tanto llegara a noticia de esta Sede, a fin de que la decisión que fuere justa quedara confirmada con toda su autoridad y de aquí tomaran todas las Iglesias (como si las aguas todas vinieran de su fuente primera y por las diversas regiones del mundo entero manaran los puros arroyos de una fuente incorrupta) qué deben mandar, a quiénes deben lavar, y a quiénes, como manchados de cieno no limpiable ha de evitar el agua digna de cuerpos puros.'
(De la Carta 29 In requirendis, a los obispos africanos)

La legitimidad de los obispos depende de la aceptación de la Sede Apostólica. Derecho de apelación a Roma de todas las causas graves.

El rito romano impuesto sobre todas las demás liturgias.

Las disposiciones sobre fe y costumbres tomadas por el papa tienen valor universal.

Obispos de ÁfricaEl canon 101 del Concilio de Cartago celebrado en el año 419, exhorta a la sede de Roma a hacer las paces con la de Alejandría a causa de la ruptura de la comunión con Alejandría que Inocencio I había provocado al negarse esa sede a respaldar la convocatoria de un sínodo.

'De hacer la paz entre las iglesias de Roma y Alejandría. Parece bueno que se escriba una carta al santo papa Inocencio sobre las disensiones de las iglesias de Roma y Alejandría para que cada iglesia pueda permanecer en paz con las otras como el Señor manda.'
(Este canon es el canon 7 del sínodo de Cartago del año 407)

Zósimo
(417-418)
'Aun cuando la tradición de los Padres ha concedido tanta autoridad a la Sede Apostólica que nadie se atrevió a discutir su juicio y sí lo observó siempre por medio de los cánones y reglas, y la disciplina eclesiástica que aun vige ha tributado en sus leyes al nombre de Pedro, del que ella misma también desciende, la reverencia que le debe ;... así pues, siendo Pedro cabeza de tan grande autoridad y habiéndolo confirmado la adhesión de todos los mayores que la han seguido, de modo que la Iglesia romana está confirmada tanto por leyes humanas como divinas -y no se os oculta que nosotros regimos su puesto y tenemos también la potestad de su nombre, sino que lo sabéis muy bien, hermanos carísimos, y como sacerdotes lo debéis saber-; no obstante, teniendo nosotros tanta autoridad que nadie puede apelar de nuestra sentencia, nada hemos hecho que no lo hayamos hecho espontáneamente llegar por nuestras cartas a vuestra noticia... no porque ignoráramos qué debía hacerse, o porque hiciéramos algo que yendo contra el bien de la Iglesia había de desagradar...'
(De la Carta 12 Quamvis Patrum traditio a los obispos africanos)
El caso de Zósimo ha sido siempre 'una piedra en el zapato' para la enseñanza de la infalibilidad papal. La condena de Pelagio y Celestio por las iglesias africanas en sendos concilios celebrados en Cartago y Milevi fue rechazada por Zósimo, quien defendió su ortodoxia, a la vez que apelaba a su propia autoridad apostólica.Obispos de ÁfricaAunque Zósimo escribió a los obispos africanos pidiéndoles la revisión del proceso contra Pelagio y Celestio, el episcopado africano no sólo no se avino a la pretensión de Zósimo sino que convocó un nuevo concilio en Cartago el año 418 en el que se ratificó la condena del pelagianismo y se anatematizaba al propio Zósimo.
Bonifacio I
(418-422)
'Ya que la ocasión lo pide, repasad, si os place, las sanciones de los cánones, hallaréis cuál es, después de la Iglesia Romana, la segunda iglesia; cuál, la tercera. Con ello aparece distintamente el orden de gobierno de la Iglesia: los pontífices de las demás iglesias, reconocen que, no obstante..., forman parte de una misma Iglesia y de un mismo sacerdocio, y que una y otro, sin menoscabo de la caridad, deben sujeción según la disciplina eclesiástica. Y, en verdad, esta sentencia de los cánones viene durando desde la antigüedad y, con el favor de Cristo, perdura en nuestros días. Nadie osó jamás poner sus manos sobre el que es Cabeza de los Apóstoles, y a cuyo juicio no es lícito poner resistencia; nadie jamás se levantó contra él, sino quien quiso hacerse reo de juicio. Las antedichas grandes iglesias... conservan por los cánones sus dignidades: la de Alejandría y la de Antioquía [comp. 163 y 436] las tienen reconocidas por derecho eclesiástico. Guardan, decimos, lo establecido por nuestros mayores.... siendo deferentes en todo y recibiendo, en cambio, aquella gracia que ellos, en el Señor, que es nuestra paz, reconocen debernos. Pero, ya que las circunstancias lo piden, hay que probar, con documentos, que las grandes iglesias orientales, en los grandes problemas en que es necesario mayor discernimiento, consultaron siempre la Sede Romana, y cuantas veces la necesidad lo exigió recabaron el auxilio de ésta. Atanasio y Pedro, sacerdotes de santa memoria pertenecientes a la iglesia de Alejandría, reclamaron el auxilio de esta Sede. Como durante mucho tiempo la iglesia de Antioquía se hallara en apurada situación, de suerte que por razón de ello a menudo surgían de allí agitaciones, es sabido que, primero bajo Melecio y luego bajo Flaviano, acudieron a consultar la Sede Apostólica. Con referencia a la autoridad de ésta, después de lo mucho que llegó a realizar nuestra Iglesia, a nadie ofrece duda que Flaviano recibió de ella la gracia de la comunión, de la que para siempre habría carecido, de no haber manado de ahí escritos sobre el particular. El príncipe Teodosio, de clementísimo recuerdo, juzgando que la ordenación de Nectario carecía de firmeza, porque Nos no teníamos noticia de ella, enviados de su parte cortesanos y obispos, reclamó la ratificación de la Iglesia Romana, para robustecer la dignidad de aquél J. Poco tiempo ha, es decir, bajo mi predecesor Inocencio, de feliz recordación, los pontífices de las iglesias orientales, doliéndose de estar privados de comunión con el bienaventurado Pedro, pidieron la paz mediante legados, como vuestra caridad recuerda ~. En aquella ocasión, la Sede Apostólica lo perdonó todo sin dificultad, obedeciendo a aquel maestro que dijo: A quien algo concedisteis, también se lo concedí yo; pues también yo [lo que concedí], si algo concedí, lo concedí por amor vuestro en la persona de Cristo, para que no caigamos en poder de Satanás; pues no ignoramos sus argucias [Pero a quien perdonéis algo, yo también lo perdono; porque en verdad, lo que yo he perdonado, si algo he perdonado, lo hice por vosotros en presencia de Cristo,[…]2 Corintios 2:10 s], esto es, que se alegra siempre en las discordias.'
(De la Carta Manet beatum a Rufo y demás obispos de Macedonia)
León I
(440-461)
'La sagrada sede del bienaventurado Pedro hizo de ti la cabeza del mundo y los límites de tu autoridad religiosa superan a los de la dominación terrena.'

'Nuestro Señor Jesucristo... instituyó la observancia de la divina religión, la cual él quiso que por la gracia de Dios derramase su luz sobre todas las naciones y pueblos en tal manera que la Verdad... pueda ahora, por medio de la trompeta de los apóstoles sonar para la salvación de todos los hombres... esta misteriosa función quiso el Señor que fuera la preocupación de todos los apóstoles, pero en tal forma que puso el cargo principal sobre el bendito Pedro, jefe de todos los apóstoles y desde él, como desde la cabeza, desea que sus dones fluyan por todo el cuerpo; de manera que si alguno se atreve a separarse de la sólida roca de Pedro debe entender que no tiene parte ni suerte en el misterio divino.'
(León I, Carta X)

'Cuando los doce apóstoles, tras recibir por el Espíritu Santo el poder de hablar en todas las lenguas, se distribuyeron el mundo entre sí para instruirlo en el evangelio, el bienaventurado Pedro, jefe del grupo apostólico, fue designado a la ciudad del Imperio Romano, para que la luz de la verdad que se había mostrado para salvación de todas las naciones, pudiera esparcirse más efectivamente a través del cuerpo del mundo desde la cabeza.'
(Sermón 82)

'Decretamos por este edicto perpetuo que no será legal para los obispos de la Galia, o de las demás provincias, contrariamente a la antigua costumbre, el intentar nada sin la autoridad del venerable papa de la ciudad eterna; mas, lo que quiera que la autoridad de la Sede Apostólica haya aprobado, o aprobare, que esto mismo sea guardado por ellos y por todos como ley; de manera que, si alguno de los obispos se resistiere, cuando fuere llamado, a subir al tribunal del obispo romano, oblíguesele a ello por medio del gobernador de la provincia, para que en todo se preste atención a lo que nuestros divinos padres concedieron a la Iglesia romana.'
(Decreto de Valentiniano III)

Bajo el reinado de Valentiniano III (425-455) se emite un edicto imperial por el que se reconoce la primacía romana, declarando sumisas al poder del obispo de Roma todas las iglesias del lado occidental del Imperio.Hilario de Arlés
(† 449)
'Hilario, obispo de la iglesia en Arlés, hombre instruido en el Espíritu Santo, se consagró a la pobreza, deseando ansiosamente vivir en estrechas circunstancias, no sólo en religiosidad de mente sino también en trabajos del cuerpo... Fue un aceptable maestro y sin acepción de personas administró corrección a todos. Publicó algunas cosas, breves, pero mostrando genio inmortal y mente erudita, así como capacidad para un vigoroso discurso; entre ellas esa obra que es de tanto valor práctico para muchos, su Vida de San Honorato, su predecesor. Murió durante el reinado de Valentiniano y Marciano.'
(Genadio, Vidas de hombres ilustres, 70)

'Pero con la aprobación de Dios y reteniendo hacia vosotros la plenitud de nuestra amor... estamos luchando para corregir esas cosas mediante el consejo maduro y compartir con vosotros la meta de establecer vuestras iglesias en orden, no por innovación sino por restauración de lo antiguo... Pero esta senda que nuestros padres han mantenido sabiamente siempre ha sido desafiada por Hilario... deseando someteros a su poder del mismo modo que no soporta someterse al bendito apóstol Pedro, reclamando para sí las ordenanzas de todas las iglesias de las provincias de la Galia… él menosprecia la reverencia que se debe al bendito Pedro con sus arrogantes palabras…' (León I, Carta 10)

Gelasio I
(492-496)
(agens de Sedium Patricarchalium primatia)

'Lo que la sede apostólica afirma en un sínodo, adquiere valor jurídico; lo que ella ha rechazado no tiene fuerza de ley.'
(Gel. 4:9)

'Dos poderes gobiernan al mundo: la autoridad sagrada del pontífice y el poder imperial. Del uno y del otro son los sacerdotes quienes soportan el mayor peso, pues en el juicio Final tendrán que rendir cuentas, no sólo de sí mismos, sino también de los reyes.'

'Nadie puede colocarse por encima de aquel hombre a quien la misma palabra de Cristo ha colocado sobre todos los hombres y al que la venerable Iglesia fiel ha reconocido como su primado.'

'Después de todas estas Escrituras que arriba hemos citado, proféticas, evangélicas y apostólicas, sobre las que, por la gracia de Dios, está fundada la Iglesia católica, otra cosa hemos creído deber indicar y es que, aun cuando no haya más que un solo tálamo de Cristo, la Iglesia católica difundida por todo el orbe; sin embargo, la santa Iglesia Romana no ha sido antepuesta a las otras Iglesias por constitución alguna conciliar, sino que obtuvo el primado por la evangélica voz del Señor y Salvador, cuando dijo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella, y a ti te daré las llaves del reino de los cielos, y cuanto atares sobre la tierra, será atado también en el cielo; y cuanto desatares sobre la tierra, será desatado también en el cielo [1 Entonces los fariseos y los saduceos se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba le pidieron que les mostrara una señal del cielo. 2 Pero respondiendo El, les dijo: Al caer la tarde decís: " Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo." 3 Y por[…]Mateo 16, 18 s]. Añadióse también la compañía del beatísimo Pablo Apóstol, vaso de elección, que no en diverso tiempo, como gárrulamente dicen los herejes, sino en un mismo tiempo y en un mismo día, luchando juntamente con Pedro en la ciudad de Roma, con gloriosa muerte fue coronado bajo el César Nerón; y juntamente consagraron a Cristo Señor la sobredicha santa Iglesia Romana y la pusieron por delante de todas las ciudades del universo mundo con su presencia y venerable triunfo.
Consiguientemente, la primera es la Sede del Apóstol Pedro, la de la Iglesia Romana, que no tiene mancha ni arruga ni cosa semejante [a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada.[…]Efesios 5:27]. La segunda sede fue consagrada en Alejandría en nombre del bienaventurado Pedro por Marco, discípulo suyo y evangelista... La tercera sede, digna de honor, del beatísimo Apóstol Pedro, está en Antioquía...'

(De la Carta 42 o Decretal De recipiendis et non recipiendis libris)

El primero en usar el título Vicario de Cristo.