Historia

NUEVAS ÓRDENES RELIGIOSAS

NUEVAS ÓRDENES RELIGIOSAS
ORDENFUNDADORFECHALUGAR DE ORIGENMIEMBROS DESTACADOSHECHOS NOTABLESTEXTOS NOTABLES
TeatinosGaetano da Tiene1524RomaGiovanni Caraffa (Pablo IV)
Comprometidos a elevar el nivel espiritual y moral del clero.

Se extendieron por Italia, España, Polonia, Austria y Alemania.

La elección de Caraffa como papa contribuyó a su difusión.

Por influencia de los teatinos surgieron posteriormente los bernabitas y somascos.

CapuchinosMatteo da Bascio1528MontefalcoBernardino OchinoSon una rama de los franciscanos muy estricta.

Llamados capuchinos por el cappuccio ('capucha') que utilizaban para cubrir sus cabezas.

El paso del vicario general, Bernardino Ochino, al protestantismo estuvo a punto de arruinar la orden.

En 1619 quedan libres de toda dependencia con respecto a los conventuales, teniendo general propio.

En su momento de mayor esplendor, a mediados del siglo XVIII, la orden contaba con 34.000 miembros.

'Si se objeta que separar lo bueno de lo malo es arruinar la orden, he de decir que ciertamente no ha sido esa mi intención; pero la unidad de la orden requiere de una observancia uniforme, para que los hermanos sean un solo corazón y una sola alma, y no es esto lo que sucede con los Observantes. Es por ello necesario que Su Santidad dé reglas para que los pocos hermanos buenos puedan ser libres de caminar por la vía de mayor rigor, como hizo Eugenio IV1 y como se ha hecho recientemente en España y Portugal; y que los lugares que se les asignen a esos hermanos sean para ellos refugios en los que puedan observar la Regla. Tal ayuda debe venir sin embargo de la Santa Sede y no del general o del capítulo general, pues es sabido que los hermanos deseosos de observar estrictamente la Regla han sido diseminados entre los no reformados y tratados como locos.'
1El papa Eugenio IV (1431-1447) aprobó la separación de los franciscanos reformados ("observantes") de los no reformados ("conventuales").
(Giampiero Carafa, más tarde papa Pablo IV, superior de los Teatinos, agosto de 1532).

'Los religiosos que se llaman a sí mismos capuchinos salen de las casas de la Observancia y habitan en lugares diferentes, en los que viven una vida tan extremadamente rígida y austera que difícilmente se la puede llamar humana. Causan por ello gran inquietud en otros miembros de la orden [franciscana], que dudan si ellos mismos cumplen también con las obligaciones de la Regla, lo que para muchos es causa de escándalo.'
(Breve de Clemente VII, mayo de 1534)

San Juan de DiosJuan de Ávila1540Granada Consagrados a las tareas propias de los hospitales y hospicios.

En Francia denominados 'Hermanos de la misericordia' y en Alemania 'Padres de la caridad'.

UrsulinasAngela Mérici1544BresciaMarie GuyardDedicadas a la educación de las muchachas jóvenes.

El número de ursulinas llegó a alcanzar más de diez mil.

EscolapiosJosé de Calasanz1597Roma Dedicados a la enseñanza de los niños.

Aprobados en 1617 alcanzaron una rápida difusión, sobre todo en Italia.

JesuitasIgnacio de Loyola
1540RomaFrancisco Javier

Pedro Canisio

Luis Gonzaga

Francisco de Borja

Roberto de Nobili

Mateo Ricci

Su Regla fue tomada de los Ejercicios Espirituales de Loyola.

Muy activos en misiones y educación.

Enemigos declarados de la Reforma.

Hicieron voto de obediencia absoluta al papa.

Suprimidos en 1773 fueron restaurados en 1814.

'PARA EL SENTIDO VERDADERO QUE EN LA IGLESIA MILITANTE DEBEMOS TENER, SE GUARDEN LAS REGLAS SIGUIENTES.
1ª regla.
La primera: despuesto todo juicio, debemos tener ánimo aparejado y prompto para obedescer en todo a la vera sposa de Christo nuestro Señor, que es la nuestra sancta madre Iglesia hierárchica.
2ª regla.
La segunda: alabar el confessar con sacerdote y el rescibir del sanctíssimo sacramento una vez en el año, y mucho más en cada mes, y mucho mejor de ocho en ocho días, con las condiciones requisitas y debidas.
3ª regla.
La tercera: alabar el oír missa a menudo, asimismo cantos, psalmos y largas oraciones en la iglesia y fuera della; assimismo horas ordenadas a tiempo destinado para todo officio divino y para todas oración y todas horas canónicas.
4ª regla.
La quarta: alabar mucho religiones, virginidad y continencia, y no tanto el matrimonio como ningunas destas.
5ª regla.
La quinta: alabar votos de religión, de obediencia, de pobreza, de castidad y de otras perfectiones de supererrogación; y es de advertir que como el voto sea cerca las cosas que se allegan a la perfección evangélica, en las cosas que se alejan della no se debe hacer voto, así como de ser mercader o ser casado, etc.
6ª regla.
Alabar reliquias de sanctos, haciendo veneración a ellas, y oración a ellos: alabando estaciones, peregrinaciones, indulgencias, perdonanzas, cruzadas y candelas encendidas en las iglesias.
7ª regla.
Alabar constituciones cerca ayunos y abstinentias, así como quaresmas, quatro témporas, vigilias, viernes y sábado; assimismo penitencias no solamente internas, mas aun externas.
8ª regla.
Alabar ornamentos y edificios de iglesias; assimismo imágines, y venerarlas según que representan.
9ª regla.
Alabar, finalmente todos preceptos de la Iglesia, teniendo ánimo prompto para buscar razones en su defensa y en ninguna manera en su ofensa.
10ª regla.
Debemos ser más promptos para abonar y alabar assí constitutiones, comendaciones como costumbres de nuestros mayores; porque dado que algunas no sean o no fuesen tales, hablar contra ellas, quier predicando en público, quier platicando delante del pueblo menudo, engendrarían más murmuración y escándalo que provecho; y assí se indignarían el pueblo contra sus mayores, quier temporales, quier spirituales. De manera que así como hace daño el hablar mal en absencia de los mayores a la gente menuda, así puede hacer provecho hablar de las malas costumbres a las mismas personas que pueden remediarlas.
11ª regla.
Alabar la doctrina positiva y escolástica; porque assí como es más propio de los doctores positivos, assí como de Sant Hierónimo, Sant Augustín y de Sant Gregorio, etc., el mover los afectos para en todo amar y servir a Dios nuestro Señor; assí es más propio de los escolásticos, así como de Sancto Thomás, Sant Bonaventura y del Maestro de las sentencias, etc., el diffinir o declarar para nuestros tiempos de las cosas neccessarias a la salud eterna, y para más impugnar y declarar todos errores y todas falacias. Porque los doctores escolásticos, como sean más modernos, no solamente se aprovechan de la vera intelligencia de la Sagrada Scriptura y de los positivos y sanctos doctores; mas aun siendo ellos iluminados y esclarescidos de la virtud divina, se ayudan de los concilios, cánones y constituciones de nuestra sancta madre Iglesia.'

(Ejercicios Espirituales)