Educación

Características de la pedagogía en Proverbios

Características de la pedagogía en Proverbios
Vamos a considerar algunas de las características de la pedagogía que hay en Proverbios.

Variada
En primer lugar es variada, pues unas veces apela al entendimiento del niño, otras veces a su voluntad y otras a su conducta. Cuando el entendimiento no reacciona, porque entiende pero no quiere entender, entonces hay que apelar a la voluntad y si la voluntad es reacia, hay que apelar a la conducta. La importancia del entendimiento viene dada por el hecho de la enorme variedad de conceptos relacionados con el mismo; en 2 para aprender sabiduría e instrucción, para discernir dichos profundos, 3 para recibir instrucción en sabia conducta, justicia, juicio y equidad; 4 para dar a los simples prudencia, y a los jóvenes conocimiento y discreción. 5 El sabio oirá y crece[…]Proverbios 1:2-5 se usan las palabras entender, sabiduría, doctrina, conocer, razones y consejo, palabras todas que nos hablan de la importancia que tiene la apelación al intelecto del niño. Los niños entienden desde muy pronto. "¡Cuánto sabe este niño!" es nuestra exclamación tantas veces. Nos quedamos sorprendidos de que todavía no hablan y ya saben lo que queremos decirles y también si pueden hacer algo, por lo que se nos quedan mirando, como indagando para saber si tendrán nuestra aprobación o no. Por tanto, hay un entendimiento, al cual hay que apelar y por tal razón aparecen todas esas palabras que aluden al raciocinio y a la inteligencia.

Hay otro tipo de palabras que apela a la voluntad y es donde haya cabida la corrección y la reprensión. Puede suceder que por medio del consejo, de la enseñanza y de la instrucción no se consiga nada, pues el niño es reacio a hacer caso. Y entonces es cuando se necesita la reprensión, la reprimenda; es algo que cada vez más padres hacen menos, lo cual es una gran pérdida. En los muchachos hay una tendencia a conceptuar la reprimenda como una charla, entendiendo por charla un rollo insoportable, una monserga insufrible. Pero no hay que entrar en ese juego; la reprimenda y la reprensión siguen siendo necesarias y tienen su lugar, siempre que el entendimiento es reacio. En Volveos a mi reprensión: he aquí, derramaré mi espíritu sobre vosotros, os haré conocer mis palabras.[…]Proverbios 1:23 aparece la reconvención: 'Volveos a mi reprensión.' Reprender requiere ejercicio de autoridad, cuya ausencia fue el problema de Elí con sus hijos; no los reprendió duramente por lo que estaban haciendo, sino que el tono y el contenido fueron muy blandos (23 y les dijo: ¿Por qué hacéis estas cosas, las cosas malas de que oigo hablar a todo este pueblo? 24 No, hijos míos; porque no es bueno el informe que oigo circular por el pueblo del SEÑOR. […]1 Samuel 2:23-24), un tono paternalista, sentimentalista, que los hijos ignoraron totalmente. Este fue también el problema de David con uno de sus hijos, Adonías, al que su padre nunca le había entristecido diciéndole ¿por qué haces así? (Su padre nunca lo había contrariado preguntándole: ¿Por qué has hecho esto? Era también hombre de muy hermoso parecer, y había nacido después de Absalón.[…]1 Reyes 1:6). El hijo creció y llegó un momento en el que desafió a su padre; pero ya era demasiado tarde, pues lo que David tenía que haber hecho era preciso que lo hubiera hecho antes. David debió haber entristecido a su hijo, aunque fuera duro y doloroso, lo que al final redundaría en frutos provechosos; sin embargo, por un amor mal entendido dejó a su hijo crecer consentido, hasta que ya no hubo remedio. Finalmente, el hijo al que el padre no quiso entristecer, fue causa de tristeza para el padre. ¡Qué lección! Por eso Proverbios habla claramente sobre las ocasiones en las que es necesario hablar fuertemente con nuestros hijos.

Hay momentos en los que ni siquiera hablar en esos términos sirve de nada, porque la voluntad está negada; entonces se precisa actuar sobre la conducta, lo que se efectúa mediante el castigo.

La pedagogía, pues, de Proverbios es variada, pues apela al entendimiento, a la voluntad y a la conducta. Hay tres clases de personas en esta vida: las que aprenden por medio de la palabra y de la instrucción, las que no quieren aprender por la palabra, pero aprenden por medio del castigo, y finalmente están las personas que no aprenden de ninguna manera. Estos últimos no tienen solución... humana al menos. Lo idóneo es aprender por medio de la instrucción, pues se ahorran muchos problemas, y si no al menos por medio de la reprensión. El recurso último es la vara. El primer recurso es apelar al entendimiento, el segundo a la voluntad y el tercero a la conducta. Normalmente si hemos acostumbrado al niño a que actúe y a que responda con el entendimiento, probablemente no tendremos que llegar a situaciones límite.

Razonable
La pedagogía en Proverbios es razonable, pues siempre hay un porque detrás; es decir, cada vez que vemos en ese libro un mandato o una prohibición, se acompaña con un razonamiento. Esto no es solamente válido para la pedagogía, es válido en todos los campos de la vida; por ejemplo, para que una sentencia judicial sea legal tiene que estar razonada. Un juez no puede condenar a nadie, sin que la sentencia esté sustentada por un razonamiento jurídico, en el cual se especifica la causa por la que a esa persona se le condena, de otra manera sería una sentencia arbitraria. Pues bien, en la pedagogía ocurre lo mismo. Nuestros mandatos y prohibiciones, tienen que estar razonados, para que el niño pueda entender la motivación que hay detrás de la prohibición o mandato. Es decir, es una mala pedagogía, una pedagogía pésima, decir: "Haz esto porque lo mando yo, porque yo quiero, porque yo lo digo o porque en esta casa mando yo." Es posible que el muchacho obedezca asustado y temeroso; pero lo que se va a ir acumulando en él es una rebelión soterrada, que explotará en un momento dado. ¿Por qué? Porque desconoce por qué tiene que obedecer, con lo que puede llegar a pensar: "Mi padre y mi madre son arbitrarios, caprichosos, una especie de dictadores o algo parecido, que no me explican el por qué de las cosas." Cada vez que Dios trata con los seres humanos en la Biblia lo hace de manera razonable; cada vez que hay un mandato, una sentencia, un trato severo de Dios con su pueblo, hay un razonamiento detrás de todo ello. En Entonces dijo a Adán: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: "No comerás de él", maldita será la tierra por tu causa; con trabajo comerás de ella todos los días de tu vida.[…]Génesis 3:17 leemos: 'Y al hombre dijo por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol de que te mandé diciendo...' y a continuación viene el pronunciamiento de la sentencia; pero es una sentencia sustentada, razonada. Dios es razonable, luego nosotros debemos ser razonables también con nuestros hijos. En Entonces Dios dijo a Noé: He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra.[…]Génesis 6:13 leemos: 'Dijo pues Dios a Noé: He decido el fin de todo ser.' Esta afirmación sería terrible si inmediatamente hubiera un punto y aparte. Pero tras hacer tal afirmación, Dios añade el por qué: 'Porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos', por tanto, hay un razonamiento que sostiene la sentencia. ¿Por qué la insistencia del Antiguo y Nuevo Testamento en la santidad? 'Seréis santos', ahí está el mandato una y otra vez sobre una característica que ha de ser la peculiaridad del pueblo de Dios; pero ¿por qué tanta insistencia en la santidad? La respuesta viene a continuación: 'Seréis santos, porque yo soy santo.' (44 "Porque yo soy el SEÑOR vuestro Dios. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra. 45 "Porque yo soy el SEÑOR, que os he hecho subir de la tierra de Egipto par[…]Levítico 11:44,45; 19:2; porque escrito está: SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.[…]1 Pedro 1:16). Hay un mandato, la santidad, y hay un fundamento que lo sustenta, que Dios es santo. ¿Por qué la prohibición de matrimonios mixtos en la Escritura? ¿Es Dios racista? ¿No quiere que su pueblo se mezcle con otros pueblos? ¿Cuál es el motivo?: 'Porque desviará a tu hijo y a tu hija de en pos de mí... no harás alianza con ellos, no daréis a vuestros hijos a sus hijas, ni tomareis vuestras hijas para sus hijos.' (3 Y no contraerás matrimonio con ellos; no darás tus hijas a sus hijos, ni tomarás sus hijas para tus hijos. 4 Porque ellos apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; entonces la ira del SEÑOR se encenderá contra ti, y El pronto te[…]Deuteronomio 7:3-4). La razón es que tal unión va a tener consecuencias destructivas sobre su vida espiritual.

Por lo tanto la pedagogía, la buena pedagogía, tiene que ser una pedagogía razonada. ¿Por qué obedecer a mis padres? Leemos en Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre;[…]Proverbios 1:8: 'Oye hijo mío la instrucción de tu padre y no desprecies la dirección de tu madre, porque adorno de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello.' El mandato no es algo que se ordena y no tiene base de sustentación. El mandato tiene una base razonable, que todos pueden entender, desde el más pequeño hasta el más grande. ¿Por qué evitar malas compañías? ¿Por qué no me puedo juntar con cualquiera y he de seleccionar los amigos? Versículo 15: 'Hijo mío no andes en camino con ellos, aparta tu pie de sus veredas porque sus pies corren hacia el mal y van presurosos a derramar sangre.' Vez tras vez, se emplea el uso del razonamiento. ¿Por qué evitar el mal uso del sexo? ¿Por qué no puedo hacer lo que hace todo el mundo y dejarme llevar por la corriente? En 7:25, después de esa escena del muchacho con la ramera, aparece la respuesta: 'No se aparte tu corazón a sus caminos, no yerres en sus veredas, porque a muchos ha hecho caer heridos y aun los más fuertes han sido muertos por ella, camino al Seol es su casa que conduce a las cámaras de la muerte.' La pedagogía de Proverbios es razonable. Siempre hay un porque. Nuestra pedagogía con nuestros hijos también debe serlo.

Realista
La pedagogía de Proverbios es realista y no confunde lo que es con lo que debería ser. Este libro nos presenta al joven tal como es, por lo que a veces se le llama falto de entendimiento, simple, incauto y otros calificativos todavía más fuertes, como insensato, necio y burlador. Es decir, el padre de Proverbios tiene los ojos abiertos. Pero el problema de muchos padres respecto a sus hijos, es que tienen un punto ciego hacia ellos. Tal vez hemos hecho ese ejercicio, que se nos propone como una experiencia curiosa, cuando en una hoja de papel en blanco hay un punto negro en ella y al ir retirando la vista hay un momento en el que se ve la hoja en blanco pero no se ve el punto negro; es un fenómeno natural de nuestro ojo. Pues bien, ese punto ciego que tenemos en la visión física, puede estar también en la visión que tenemos acerca de nuestros hijos. La mayor parte de los padres que reciben la llamada de un hospital o de una comisaría en la que se les interpela diciendo: "¿Es usted el padre de...?" -"Sí"- "Es que su hijo está aquí, lo hemos tenido que ingresar por borrachera o lo hemos tenido que detener por robo, o por esto y aquello" -"¿Mi hijo? ¡No es posible! Tiene que ser una equivocación." Es decir, es fácil discernir y analizar los problemas del hijo del vecino, pero tantas veces falta aplicar ese mismo realismo en los propios hijos. Hemos de tener los ojos abiertos y ver las cosas como son, porque cuando las vemos como son, entonces es posible atajarlas, pudiendo tomar medidas; pero cuando no queremos verlas, se van a convertir en una bola de nieve, que irá en aumento y cuando queramos echar mano ya va a ser imposible remediarlas.

Estimulante
La pedagogía de Proverbios es estimulante. Avisa de los peligros, por eso es realista, pero ofrece alternativas; es decir, es una mala pedagogía basarse sólo en prohibiciones, sin presentar alternativas. Pero Proverbios no es así. La de Proverbios es una pedagogía estimulante, porque es cierto que prohíbe, pero al mismo tiempo presenta una opción, de lo contrario la pedagogía se convierte en una camisa de fuerza y en una cárcel insoportable y el muchacho estará deseando salir del hogar, porque es un lugar asfixiante. Prohibiciones y prohibiciones sin más, no hay quien lo resista. Proverbios habla de las compañías peligrosas y se le avisa al muchacho: "Ten cuidado y no te juntes con esa gente", pero entonces ¿qué hacemos? ¿Ponemos en una urna a nuestros hijos? ¿Los guardamos en una torre de cristal, aislados del mundo? Eso es imposible, pero aunque fuera posible, sería dañino y perjudicial. Hay que ofrecerles alternativas. Después de hablar de las compañías perjudiciales, se habla de las compañías beneficiosas. En 2:20 dice: 'Así andarás por el camino de los buenos y seguirás las veredas de los justos.' Se acaba de hablar de los impíos, de los transgresores, pero ahora a continuación se habla de otro tipo de personas: los buenos, los justos, los rectos. "Júntate, únete a ellos." En Proverbios se avisa muchas veces acerca del uso ilícito del sexo: "Cuidado con el adulterio, con la fornicación, cuidado con todo ese desorden moral, con tantas tentaciones alrededor." Pero Proverbios también habla del uso lícito del sexo en 5:15: 'Bebe el agua de tu misma cisterna y los raudales de tu propio pozo, ¿se derramarán tus fuentes por las calles y tus corrientes de agua por las plazas?; sean para ti solo y no para los extraños contigo, sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre.' En este pasaje hay un enaltecimiento del sexo, el sexo dentro del matrimonio, al que se describe como una bendición, como un don que viene de parte de Dios.

Responsable
La pedagogía de Proverbios es responsable, es decir crea conciencia de responsabilidad, estimula el sentido del deber del muchacho. Uno de los grandes problemas que tenemos actualmente es el desequilibrio que hay entre derechos y deberes. Derechos del niño, derechos del trabajador, derechos del soldado, derechos del consumidor, derechos de la mujer, derechos de los discapacitados, derechos de los extranjeros,... pero ¿dónde están los deberes? ¿dónde las responsabilidades? ¿dónde quedan las obligaciones? El problema que nos estamos encontrando cada vez más, es que estamos ante una generación mentalizada para reclamar derechos y prácticamente no asumir ninguna responsabilidad; una generación que se cree el ombligo del mundo y que todo alrededor tiene que girar en torno a ella. Pero esto es producto del desequilibrio que hay en este asunto. Las constituciones de muchos países recogen y especifican los derechos de los ciudadanos, que son muy abundantes; pero resulta difícil encontrar referencias a los deberes. Es verdad que durante siglos fue lo contrario y para la inmensa mayoría de la gente todo eran responsabilidades, desde que el sol salía hasta que se ponía, y unos pocos privilegiados tenían todos los derechos y ninguna responsabilidad. Pero como pasa en la ley del péndulo en la historia, nos vamos de un extremo al otro y ahora nos hemos ido al otro lado, que consiste en que todo son derechos y nadie prácticamente quiere asumir responsabilidades.

Pero en una buena pedagogía ha de haber un equilibrio entre derechos y responsabilidades. Por ello es preciso instruir a nuestros hijos en este asunto desde muy pequeños, de tal manera que debemos de enseñarles a colaborar en las tareas de la casa y a que sepan que están ahí no simplemente para recibir y los padres para trabajar y para dar, sino que ellos también tienen responsabilidades y han de realizar tareas.

En Proverbios si se eluden las responsabilidades hay que pagar por ello; es decir, evitar las responsabilidades no queda impune sino que acarrea consecuencias, de forma que eso crea un sentido de responsabilidad, como dice en 1:29-33: 'Por cuanto aborrecieron la sabiduría y no escogieron el temor del Señor ni quisieron mi consejo y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino y serán hastiados de sus propios consejos, porque el desvío de los ignorantes los matará y la prosperidad de los necios los echará a perder.'

Práctica
Otra característica de la pedagogía de Proverbios es que es práctica, muy práctica. Sirve para que nos podamos mover en la vida y manejar asuntos tales como las posesiones materiales, por ejemplo el dinero, la apreciación de los bienes temporales, sean muchos o pocos, saber cultivar las relaciones y valorar la amistad, saber escoger amigos y conservarlos; también tiene que ver con la elección del futuro cónyuge, con el trabajo, la honradez, la laboriosidad, la transparencia en los negocios, etc.

Una gran enseñanza de Proverbios consiste en la relatividad del valor de las posesiones materiales; es decir, el dinero no es un fin en sí mismo, sino un medio para vivir. No es un fin y cuando se convierte en un fin, entonces comienza a ser un problema. Así tenemos, por ejemplo, en 11:4, la comparación que se hace entre la riqueza material y la espiritual, dejando claro lo absoluto de la segunda y lo relativo de la primera: 'No aprovecharán las riquezas en el día de la ira, mas la justicia librará de muerte.' Es decir, las riquezas no lo pueden comprar todo y hay cosas que con el dinero no se obtienen. Está hablando concretamente de un día en particular, tal vez podemos pensar en el día de la ira venidera, el día del juicio de Dios, y efectivamente es plausible esa interpretación. Pero este día de la ira también puede aplicarse a las malas ocasiones e imprevistos que hay en esta vida: Pruebas, dificultades, enfermedades, accidentes o situaciones impensables que de repente se presentan y te hacen caer en la cuenta de que todo lo que pensabas que era de más valor, en realidad no lo tiene. Tenemos, por lo tanto, que enseñar a nuestros hijos a que no sean esos consumidores consumidos por el consumismo, que la publicidad quiere hacer de ellos. Fijémonos también en lo que dice en 23:5 acerca de la fugacidad del dinero y de los bienes temporales: '¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas de águila, y volarán al cielo.' Es decir, se trata de algo muy pasajero que, en un determinado momento, sopla el viento a favor y nuestros asuntos financieros van muy bien, pero puede acontecer un instante en el que algo ocurre en el cual se trastoca todo y nuestros planes se vienen abajo; en un abrir y cerrar de ojos todo lo que parecía tan sólido, ha desaparecido.

Está también 15:16-17, donde se habla sobre la verdadera estimación de los bienes materiales, que tienen su lugar, porque tenemos un cuerpo y necesitamos de ellos, pero hay otra serie de valores que son superiores y que tienen prioridad: 'Mejor es lo poco con el temor del Señor, que el gran tesoro donde hay turbación; mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.' Es decir, que nuestros hogares quizás no sean lugares donde se nade en la abundancia material, pero que puedan ser hogares donde se respire la armonía, donde haya paz y concordia, donde sean oasis en los que se puede llegar después de haber estado en la lucha de fuera, del instituto, de la universidad o del trabajo y encontrar un remanso de bendición. Es más importante esto último que lo primero. No nos afanemos ni nos obsesionemos, pues, para que no les falte a nuestros hijos nada material; en todo caso, que nuestro afán sea más bien que crezcan en el temor de Dios, aunque la comida sean legumbres.

Igualmente, en 16:18, también se habla de que no cualquier medio es válido para conseguir los objetivos en la vida; es decir, el fin no justifica los medios, sino que los medios tienen que corresponderse a los fines: 'Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho.' En otras palabras, se está hablando de una ética para moverse en la vida, subrayando que la honradez es mejor que la riqueza, si ésta se ha procurado por medios ilícitos. En este aspecto hay un texto más, 11:1, que habla sobre la honradez en el trabajo y en los negocios: 'El peso falso es abominación al Señor, mas la pesa cabal le agrada', que se refiere a la trampa que los comerciantes hacían cuando vendían su mercancía, usando pesas manipuladas. La pesa cabal, es la pesa de la rectitud y la integridad y eso se llama honestidad en los negocios.

Una de las cosas que nuestros hijos van a tener que hacer, en un momento dado, es tomar decisiones financieras importantes, como firmar algún tipo de contrato, por el que quedan comprometidos durante años al pago de fuertes cantidades de dinero; de ahí la importancia de haberles enseñado a ser sensatos, prudentes, para no embarcarse en aventuras que finalmente los dejen ahogados o que todas sus energías y sus fuerzas se gasten en eso, entrando el afán, el materialismo y tendencias similares que actualmente envuelven a tanta gente. Muchos sólo viven para trabajar y saldar deudas, las enormes deudas que han contraído. Es verdad que hay ocasiones en las que no queda más remedio que meterse en deudas, por ejemplo, en la compra de una vivienda, pero incluso en ello hay que ser sobrio para no pretender algo tan magnífico, que se convierta en una losa que determine la existencia.

En Proverbios se habla también de los préstamos y de las ocasiones en las que se pide una firma de aval. Cuidado con lo que se respalda y avala. Conozco el caso de una mujer cuyo hijo montó un negocio con otro socio. Eran muchos millones lo que costaba y la madre del joven estampó su firma en el documento en el que salía por avalista. Su hijo se lo había pedido ¿Cómo negarle tal petición? Sin embargo, poco tiempo después, el otro socio falló y la deuda le vino a ella, teniendo que hacer frente al fracaso financiero motivado por la poca cabeza de su hijo y la poca sabiduría de ella, al comprometerse en una fianza en la que una de las partes era un desconocido. Es lo que 11:15 dice: 'Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño, mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro.' Cuidado, por tanto, con lo que estamos firmando y a quién estamos avalando, no vaya a ser que nos suceda lo que se dice en 22:26-27: 'No seas de aquellos que se comprometen ni de los que salen por fiadores de deudas, si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?.'

¿Qué quiere decir todo esto? ¿Que hemos de enseñar a nuestros hijos a ser mezquinos? No, porque en este mismo libro de Proverbios también se habla de la generosidad, del saber dar cuando hay que dar y a quien hay que dar; por ejemplo, en 3:27-28 dice: 'No te niegues a hacer el bien a quien es debido cuando tuvieres poder para hacerlo, no digas a tu prójimo anda y vuelve y mañana te daré, cuando tienes contigo qué darle.' Por lo tanto, se le está exhortando al hijo a que sea generoso, grande de corazón, para dar. Pero hay un equilibrio entre esta generosidad y al mismo tiempo la prudencia y la sensatez. De nuevo, el asunto de la generosidad está presente en 11:24: 'Hay quienes reparten y les es añadido más', contrastando con las consecuencias que acarrea lo contrario, mezquindad y estrechez de corazón que desembocan en pobreza. 'El alma generosa será prosperada y el que saciare él también será saciado; al que acapara el grano el pueblo lo maldecirá, pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.' (El alma generosa será prosperada, y el que riega será también regado.[…]Proverbios 11:25).

Otro aspecto práctico que trata Proverbios es el trabajo. El trabajo es algo que no solamente se refiere al mundo laboral y al trabajo remunerado; por supuesto que eso es trabajo, pero el trabajo de un joven no consiste ahora generalmente en eso, ya que actualmente se incorporan más tarde, al estar muchos de ellos estudiando en la universidad. Sin embargo, ése es su trabajo; en la etapa de sus años de adolescencia y de juventud el instituto y la universidad son su trabajo y en eso consiste su responsabilidad, por lo que es preciso que los padres los esfuercen en ese aspecto. Es evidente que no se les han de imponer presiones y cargas insoportables y exigirles más allá de su capacidad. Pero el problema está cuando por medio anda la holgazanería.

La importancia del trabajo también reside en los quehaceres de la casa, pues los hijos no son los reyes y la madre la criada, mientras están cómodamente sentados viendo la televisión o jugando con el videojuego. Hay tareas domésticas que deben compartirse: Poner y quitar la mesa, lavar cacharros, ayudar en las compras, etc. El texto de El barbecho de los pobres tiene mucho de comer, pero es barrido por la injusticia.[…]Proverbios 13:23 nos habla del trabajo que, hecho con inteligencia, aunque sea con pocos recursos, al final trae prosperidad: 'En el barbecho de los pobres hay mucho pan; mas se pierde por falta de juicio.' El barbecho de los pobres es el campo de los pobres; ahora bien ¿cómo es el campo de los pobres? Muy pequeño, muy reducido. Sin embargo, si se sabe trabajar, va a producir mucho pan. El problema es decir: "Esto que tengo es tan insignificante que no merece la pena gastar el tiempo en ello." Pero Proverbios enseña algo diferente, un razonamiento parecido a este: "No hijo, aunque tengamos pocos recursos, si tú sabes usarlos y te aplicas y eres laborioso, vas a salir adelante."

Hay otros textos en Proverbios que nos hablan de la importancia de la laboriosidad. A veces es malo tener muchos medios, porque ello detiene el esfuerzo; en cambio, cuando hay pocos, se agudiza el ingenio. Vemos en la Escritura tantas veces la tentación y el problema que fue la abundancia material para Israel. Fue causa de apatía espiritual y corrupción. La importancia de la laboriosidad aparece en 10:4-5: 'La mano negligente empobrece, mas la mano de los diligentes enriquece; el que recoge en el verano es hombre entendido, el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza' y también en 12:11: 'El que labra su tierra se saciará de pan, mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento.'

Otro aspecto muy práctico en Proverbios es el cultivo de las relaciones humanas, el saber escoger y mantener a los amigos, a los buenos amigos. Por ejemplo, 17:17, nos habla del valor de la amistad: 'En todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de angustia.' Qué bueno es tener a un Jonatán al lado en los momentos de necesidad. Que en los momentos difíciles puede darte una palabra de aliento y un abrazo y decirte: "Estoy a tu lado, estoy contigo." Claro que eso requiere también saber mantener esa amistad, como dice 18:24: 'El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo', es decir, ha de saber corresponder con fidelidad en los momentos de prueba, pues 'amigo hay más unido que un hermano' y efectivamente, a veces hay familiares a los que se ve en bodas, entierros y poco más, pero hay amigos que están cerca en los momentos en los que hacen falta.

Otra de las relaciones humanas tratadas en este libro es el matrimonio, con el valor del cónyuge y la preparación para esa etapa de la vida, tal como dice 18:22: 'El que halla esposa halla el bien y alcanza la benevolencia del Señor.' El matrimonio es un estado honroso, el plan perfecto de Dios para la mayor parte de las personas. Proverbios lo enaltece. Dice 19:14: 'La casa y las riquezas son herencia de los padres, mas del Señor la mujer prudente.' Es una cuestión trascendental en los tiempos que estamos viviendo, con tan gran número de divorcios, separaciones y desastres familiares, incluso en las iglesias.

En resumen, la pedagogía de Proverbios es muy práctica y tiene que ver con las cosas de aquí abajo, de esta tierra, de lo temporal. Porque alguien puede ser creyente y, no obstante, su vida en este mundo ser un continuo sufrimiento. Cuando hablo de sufrimiento me refiero al sufrimiento innecesario, producido por la mala cabeza y las malas decisiones. ¿No será mucho mejor ser salvo y que la vida en esta tierra sea lo más provechosa y feliz que pueda ser? Ese es el objetivo, precisamente, de Proverbios.

Teológica
La pedagogía de este libro es práctica, pero Proverbios no se queda solamente en las cosas de aquí abajo, sino que aspira a algo más y en ese sentido su pedagogía es teológica. ¿Por qué? Porque tiene a Dios como último fin de todas las cosas. El padre de Proverbios no se conforma con que su hijo sea una persona equilibrada, madura y sensata, que sabe moverse en la vida, sino que quiere y aspira a que su hijo conozca a Dios, es decir, que Dios no sea solamente el Dios de sus padres, el Dios de su familia o el Dios de sus antepasados, sino que sea su Dios personal y tenga y cultive una relación personal con Él. Aquí radica la diferencia entre un padre cristiano y otro que no lo es; para el padre no cristiano toda la meta es que su hijo consiga objetivos materiales, pero el padre cristiano no se conforma simplemente con eso, sino que quiere algo más, lo que dice en 3:5-12: 'Fíate del Señor de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia, reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas, no seas sabio en tu propia opinión, teme al Señor y apártate del mal porque será medicina a tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto. No menosprecies, hijo mío, el castigo del Señor ni te fatigues de su corrección, porque el Señor al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.' Aquí vemos que el padre le está enseñando al hijo acerca de esa relación personal que debe tener con Dios. Se trata de una relación de confianza: 'Fíate del Señor de todo tu corazón'; de dependencia: 'No seas sabio en tu propia opinión, no te apoyes en tu propia prudencia'; de reverencia: 'Teme al Señor y apártate de Él'; de agradecimiento: 'Honra al Señor con tus bienes'; de sometimiento a su trato: 'No menosprecies, hijo, el castigo del Señor.' Es decir, una relación que cubre todo el abanico que hay entre la criatura y Dios. Nuestra pedagogía debe ser teológica, para que nuestros hijos conozcan personalmente al Señor. No simplemente que sean hijos de creyentes.