Historia

LA EXTENSIÓN

Aunque durante los primeros siglos la fe cristiana estuvo recluida en los límites del Imperio Romano, y por lo tanto muy identificada con la romanidad, el surgimiento de los pueblos bárbaros y su irrupción en la escena europea significó la oportunidad para que esos pueblos fueran evangelizados, extendiéndose así el cristianismo a otras regiones de las que había estado ausente hasta entonces. Ése fue el trabajo de los misioneros.

Mapa de la expansión del cristianismo en los diez primeros siglos
Mapa de la expansión del cristianismo en los diez primeros siglos

LA EXTENSIÓN DEL CRISTIANISMO
PUEBLOFECHA DE CONVERSIÓNMISIONEROSHECHOS NOTABLESTEXTOS NOTABLES
FRANCO496Martín de Tours
(316-396)
Natural de Panonia e hijo de militar, fue enrolado por su padre en la milicia romana cuando contaba quince años.

Tres años más tarde tiene lugar su conversión y dos después su bautismo.

Introductor del monasticismo en la Galia, fue elegido por aclamación popular obispo de Tours.

Convirtió a Tours en centro de preparación y difusión misionera.

Cien años después de las actividades de Martín, se bautizó Clodoveo rey de los francos.

'Voy a contar qué sucedió en un lugar del territorio de los eduos. Mientras estaba asimismo derribando un templo, una muchedumbre de paganos enfurecida se lanzó contra él. Y como uno, más audaz que los demás, lo atacara espada en mano, deshaciéndose del manto ofreció su nuca desnuda a quien iba a asestarle el golpe. No vaciló el pagano en herirle, pero, como hubiese elevado excesivamente la mano, cayó hacia atrás y derribado comenzó a pedir perdón por temor a Dios. Y parecido a esto fue lo siguiente. Como, cuando estaba destruyendo unos ídolos, un personaje hubiese pretendido herirle con un cuchillo, en el momento del golpe, el arma escapándosele de las manos desapareció. Y con frecuencia, cuando los campesinos se le oponían de palabra para que no destruyera sus santuarios, aplacaba su espíritu pagano con su santa predicación de tal modo que, mostrándoles la luz de la verdad, ellos mismos echaban abajo sus templos.'
(Sulpicio Severo, Vida de Martín 15)

ESCOCÉS563Columba
(521-597)
Nacido en Irlanda de linaje real, estuvo desde niño en contacto con la fe cristiana.

En su juventud se consagró a la vida monástica, siendo ordenado diácono y presbítero.

En el año 563, con doce compañeros, se estableció en la isla de Iona, fundando un monasterio que llegaría a ser una base misionera estratégica y un centro de preparación para misioneros.

Hizo numerosos viajes a Escocia para predicar a los nativos, con gran éxito.

BORGOÑÓN Y SUIZOColumbano
(c.543-615)
Ingresó en el monasterio de Bangor y de allí, con doce monjes, fue a Borgoña, fundando un monasterio.

Expulsado de Borgoña por las amonestaciones que hizo a Brunilda, abuela del rey.

Emigró al norte de Suiza, donde un compañero suyo habría de fundar San Gall. Murió en Bobbio (Italia).

ANGLO Y SAJÓN600Agustín de Canterbury
(+ 604)
Agustín fue enviado a los anglosajones desde Roma por Gregorio Magno en el año 596.

Ante las dificultades y peligros que la misión suponía, Agustín y sus compañeros pidieron regresar a Roma.

Obtuvieron el apoyo de la reina Berta, cristiana y esposa del rey de Kent, Ethelberto.

El bautismo del rey marcó el inicio de la cristianización del país.

'En ese tiempo el más poderoso rey era Etelberto, quien reinaba en Kent y cuyos dominios se extendían hacia el norte hasta el río Humber, el cual forma la frontera entre los anglos del norte y del sur. Al este de Kent se encuentra la gran isla de Tanatos, la cual por el cálculo inglés tiene seiscientas "familias" de extensión; está separada de tierra firme por un canal de aproximadamente tres estadios de anchura, llamado Uautsumu, el cual se une al mar en cada extremo y es vadeable sólo en dos lugares. Fue aquí donde el siervo de Dios Agustín desembarcó con sus compañeros, de los que se dice haber sido cuarenta en número. Por indicación del santo Papa Gregorio, ellos habían traído intérpretes de entre los francos, y los enviaron a Etelberto, diciendo que venían de Roma portando noticias muy gozosas, las cuales infaliblemente asegurarían a todo el que las recibiese eterno gozo en el cielo y un perpetuo reino con el Dios vivo y verdadero. Al recibir este mensaje, el rey les ordenó que permaneciesen en la isla donde habían desembarcado, y dio indicaciones de que fuesen provistos con todo lo necesario hasta que tomase una decisión. Pues él ya había oído hablar del cristianismo, pues tenía una esposa cristiana de la casa real franca llamada Berta, a la que había recibido de sus padres a condición de que ella tuviese libertad para mantener y practicar su fe sin ser molestada, con el obispo Liudardo, a quien ellos habían enviado como su asistente en la fe. Después de algunos días el rey vino a la isla y, sentándose al aire libre, convocó a Agustín y sus compañeros a una audiencia. Pero tomó precauciones para que no se aproximasen a él en una casa; porque tenía una antigua superstición de que, si ellos fuesen practicantes de artes mágicas, podrían tener la oportunidad de engañarlo y dominarlo. Pero los monjes estaban investidos con el poder de Dios, no del diablo, y se aproximaron al rey portando una cruz de plata como estandarte y la imagen de nuestro Señor y Salvador pintada sobre una tabla. En primer lugar, ofrecieron oraciones a Dios, cantando una letanía por la eterna salvación tanto de ellos mismos como de aquellos a quienes, y por cuya consideración, habían venido. Y cuando, a la orden del rey, se hubieron sentado y predicado la palabra de vida al rey y su corte, el rey dijo: "Vuestras palabras y promesas son realmente bellas; pero son nuevas e inciertas, y yo no puedo aceptarlas y abandonar las ideas antiguas que yo he compartido con todo el pueblo inglés. Pero como vosotros habéis viajado desde lejos, y puedo ver que sois sinceros en vuestro deseo de impartirnos lo que creéis ser verdadero y excelente, nosotros no os haremos daño. Os recibiremos hospitalariamente y cuidaremos de suministraros todo lo que necesitéis; tampoco os prohibiremos que prediquéis y os ganéis a toda la gente que podáis para vuestra religión". El rey entonces les concedió una vivienda en la ciudad de Canterbury, que era la ciudad principal de sus dominios, y de acuerdo con sus promesas les proporcionó provisiones y no les retiró su libertad de predicar. [...] Ellos practicaban lo que predicaban, y estaban dispuestos a soportar cualquier adversidad, incluso a morir por la verdad que ellos proclamaban. Sin transcurrir mucho tiempo un número de paganos, admirando la simplicidad de sus santas vidas y el consuelo de su mensaje celestial, creyeron y fueron bautizados. Al este de la ciudad se levantaba una vieja iglesia, construida en honor de San Martín durante la ocupación romana de Bretaña, donde la reina cristiana de la que yo he hablado iba a rezar. Aquí se reunían al principio para cantar los salmos, rezar, decir misa, predicar y bautizar, hasta que la propia conversión del rey a la fe les dio mayor libertad de predicar, construir y reparar iglesias por todas partes.'
(Beda el Venerable, Historia ecclesiastica gentis Anglorum 1,25-26)
FRISÓN690Willibrord
(658-739)
En el año 690 parte con otros once compañeros desde Inglaterra y desembarca en la desembocadura del Rin.

Con el apoyo de Roma y del rey de los francos, estableció su base misionera en Utrecht, trabajando por 44 años.

GODO720Bonifacio
(680-754)
Ingresó de joven en la vida monástica pero ardía en celo misionero por salir de Inglaterra e ir a Europa.

Ayudante durante un tiempo de Willibrord en Utrecht, se estableció entre los germanos en Hesse y Turingia.

Procuró poner bajo la jurisdicción de Roma todas las iglesias por él fundadas o visitadas.

ESLAVOCirilo
(815-869)
Junto con su hermano Metodio fue enviado de Constantinopla a Bulgaria y después a Moravia y Bohemia.

Inventor de un alfabeto para los pueblos eslavos y traductor de la Biblia a su lengua.

'Los eslavos [de Moravia] estaban ya bautizados, así como sus príncipes, cuando Rotislav, Sviatopolk y Kotsen se dirigieron al emperador Miguel y le dijeron: "Nuestro país está bautizado pero no tenemos maestros que nos instruyan y nos expliquen los libros sagrados pues no comprendemos ni la lengua latina ni la griega. Unos nos instruyen en una manera, los otros en la otra, de forma que no podemos captar ni la letra ni el sentido de las Escrituras. Envíanos maestros que sean capaces de expresarnos las palabras del libro y su sentido". Habiendo comprendido esto, el emperador Miguel convocó a todos los filósofos y les repitió las palabras de los príncipes eslavos. Los filósofos le dijeron: "Hay en Salónica un hombre llamado León. Tiene hijos que conocen la lengua eslava, dos hijos que son eruditos filósofos". Entendiendo esto, el emperador les mandó a buscar a Salónica diciendo a León: "Envíanos pronto a tus hijos Metodio y Constantino". Comprendiendo esto, León los envió inmediatamente. Llegaron ante el emperador, que les dijo: "Los eslavos me han enviado una delegación para pedirme un maestro que pueda explicarles los libros santos". Accedieron a la solicitud del emperador y éste les envió a la tierra eslava junto a Rotislav, Sviatopolk y Kotsel.
Desde el momento de su llegada, establecieron las letras del alfabeto eslavo y tradujeron los Hechos de los Apóstoles y los Evangelios. Los eslavos se alegraron de poder entender en su lengua las grandezas de Dios. Tradujeron a continuación el Salterio, el Octoico y otros libros.
Algunos se levantaron contra ellos murmurando: "No conviene que ningún pueblo tenga otro alfabeto que el hebreo, el griego o el latino, según se deduce de la inscripción que hizo colocar Pilato sobre la cruz del Señor". El papa de Roma reprendió a los que murmuraban contra los libros eslavos diciendo: "Que se cumpla lo dicho en las Escrituras: que todas las lenguas alaben a Dios". Y añadió: "Todas las lenguas proclamarán las grandezas de Dios, según les dio a expresar el Espíritu Santo. Y si alguno censura la escritura eslava, sea apartado de la Iglesia hasta que se corrija, pues son lobos y no corderos. Conviene reconocerlos por sus frutos y guardarse de ellos. En cuanto a vosotros, hijos, escuchad la divina doctrina y no rechacéis la enseñanza de la Iglesia, tal y como os ha instruido vuestro maestro Metodio".'

(Crónica de Néstor o de los tiempos pasados)