Educación
La pedagogía en Proverbios
Proverbios es un libro eminentemente pedagógico y está escrito precisamente para los muchachos; especialmente en los primeros capítulos, hay un padre que está hablando e instruyendo al hijo, por lo que se trata de un padre que es pedagogo y está ejerciendo esa función hacia su hijo. La expresión 'hijo mío' se repite muchas veces (1:8,10,15; 2:1; 3:1,11,21; 4:10,20; 5:1; 6:1,20; 7:1), expresión que nos habla de lo entrañable, amoroso y afectuoso, como lo que hay entre un padre y un hijo; pero al mismo tiempo las exhortaciones, advertencias y amonestaciones hablan de que ese afecto no es simplemente sentimentalismo, sino que hay una autoridad que se está ejerciendo. Por lo tanto, hay un equilibrio entre amor, por un lado, y autoridad, por otro. No hay que confundir autoridad con autoritarismo, son dos cosas diferentes. El autoritarismo es ordeno y mando y es dirigir el hogar como si fuera un cuartel. Es verdad que en un cuartel se aprenden ciertos valores, como la disciplina y la responsabilidad, pero faltan otros como el perdón, la reconciliación, la ternura, etc. En el autoritarismo no hay prácticamente lugar para el amor ni para la compasión. Pero en la autoridad, sí hay una compatibilidad con esas cosas.
Propósito de Proverbios
En el primer capítulo de Proverbios está el propósito por el cual fue escrito:
'Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad, para dar sagacidad a los simples y a los jóvenes inteligencia y cordura, oirá el sabio y aumentará el saber y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración, palabra de sabios y sus dichos profundos.'En ese pasaje se habla de los simples y de los jóvenes, que son el objeto de la enseñanza de la pedagogía de Proverbios. Y se trata de equiparles, de darles una serie de recursos que no tienen, pero que se les van a proveer para que puedan enfrentar la vida, para que no sean personas que la primera corriente de aire que sopla les mueve y cambian de dirección, soplando luego el viento en otra dirección y entonces se dejan llevar por la nueva corriente, sino que sean personas que saben lo que quieren, que saben adónde van, incluso aunque tengan que nadar contra corriente, habiéndoseles provisto de lo necesario con recursos como la sabiduría, prudencia, sagacidad, sutileza, inteligencia, conocimiento, cordura, sensatez... Ése es el propósito de Proverbios.
(2 para aprender sabiduría e instrucción, para discernir dichos profundos, 3 para recibir instrucción en sabia conducta, justicia, juicio y equidad; 4 para dar a los simples prudencia, y a los jóvenes conocimiento y discreción. 5 El sabio oirá y crece[…]Proverbios 1:2-6)
Vigencia de Proverbios
Por eso este libro sigue vigente y es válido para todas las generaciones, porque sienta ciertos principios que no tienen época, que no son solamente para hace tres mil años, sino que son válidos entonces, ahora y siempre. Por ejemplo, una de las lecciones imperecederas de Proverbios es que lo preventivo siempre es mejor que lo curativo, de ahí que una y otra vez se exhorte a tener cuidado con el engaño seductor, para no sufrir sus consecuencias. Evitarlo es esencial, porque ahorrará mucho padecimiento innecesario.
Otra gran lección imperecedera de Proverbios es que el carácter y la personalidad son producto de la formación, la disciplina y el esfuerzo. No son producto de la casualidad, del azar o de la buena o de la mala suerte. "Es que este hijo me ha salido así, qué desgracia tengo; en cambio el hijo del vecino, qué magnífico y maravilloso es; yo es que he tenido mala suerte en la vida." Proverbios tiene mucho que decir acerca de esto. El carácter es el resultado de la voluntad, del hábito, de la costumbre, de ahí las palabras camino, vereda y senda, que aparecen muchas veces en este libro; se habla del camino de los justos, de la senda de los buenos, pero también se habla de la vereda de los transgresores, del camino de los impíos, etc. Camino, senda y vereda son palabras que nos hablan de algo que se ha adquirido por medio del hábito, de la costumbre. ¿Qué es un camino, cómo se hace un camino? En algunos lugares el camino es de tierra, porque las hierbas no crecen en el mismo. ¿Por qué? Porque es un sitio transitado cotidianamente y como consecuencia se ha hecho una senda, aún en lo más agreste. El hábito, la costumbre, hace camino, ya sea para bien o para mal. ¿Qué es un vicio? Un vicio es lo que comienza haciéndose una primera vez, pero no se queda en un hecho aislado, sino que se repite y repite, hasta que finalmente se convierte en un camino transitable; la primera vez fue muy difícil de traspasar, había muchos obstáculos, muchas dificultades. La segunda vez no fue tan difícil, la tercera fue más fácil y al final es algo totalmente asequible. Entonces es cuando el vicio se ha instalado en toda su plenitud y cuando lo difícil es no andar en esa senda. El carácter es producto del hábito, de la costumbre y para que haya hábito y costumbre tiene que haber repetición reiterada.
Otra lección de Proverbios es que el sentido común tiene un sitio en la vida del creyente; de hecho, muchas de las enseñanzas de este libro son de sentido común. Una gran lección de Proverbios es que tenemos que tener los pies en el suelo y enseñar a nuestros hijos a que tengan los pies en el suelo. Por eso este libro es muy práctico. En 2 Tesalonicenses el apóstol Pablo tuvo que reprender a algunos cristianos de Tesalónica por el extremismo en el que habían caído. En la primera carta les habló acerca de la venida del Señor, del arrebatamiento y de la resurrección. En la segunda les tiene que decir: 'Oímos que algunos de vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada...', seguramente porque había entrado una enseñanza errónea a partir de una verdadera, una conclusión que venía a decir: "No merece la pena trabajar siquiera, el Señor viene y viene a por nosotros; pues entonces para qué ocuparnos de cosas temporales, de cosas terrenales", quedándose ociosos, sin hacer nada. El libro de Proverbios pone las cosas en su sitio y nos enseña el valor de lo cotidiano, de lo temporal, de lo de cada día; lo escatológico tiene su sitio, pero el día a día tiene también su importancia y su valor.
Otra lección de Proverbios es que hay una relación directamente proporcional entre maldad y necedad, justicia y sabiduría. Es decir, frente a la idea popular que asocia la maldad con la inteligencia y la bondad con la estupidez, Proverbios desmiente rotundamente tal afirmación. Es justo lo contrario: Los listos no son los malvados y los torpes no son los buenos, sino que hay en la maldad un hermanamiento congénito con la insensatez y en la justicia una intimidad inherente con la inteligencia. Es muy importante que el muchacho comprenda esto, porque al salir al mundo se le va a transmitir el mensaje inverso: La maldad se sale con la suya y, por tanto, los malos son los hábiles y ser justo, honrado y transparente es cosa de tontos. Pero en Proverbios hay una relación directa entre las categorías morales (bueno y malo) y sapienciales (sabio y necio), de manera que el justo es siempre sabio y el sabio es siempre justo, así como el malo es siempre necio y el necio siempre malo. Y Proverbios no se cansa de repetir esta verdad, para que el muchacho no sea engañado. La demostración evidente radica en los distintos resultados que la justicia y la maldad producen en los que las practican.