Historia

LA CONTROVERSIA SOBRE LA READMISIÓN DE LOS APÓSTATAS

Con motivo de los numerosos casos de defecciones que hubo a causa de las persecuciones romanas contra los cristianos, comenzó una diatriba sobre el tratamiento que había que dar a los cristianos que habían negado la fe y después de pasada la persecución querían reintegrarse a la comunión con la Iglesia. ¿Debían ser recibidos sin más? ¿Debían ser rechazados? ¿Debían ser recibidos con condiciones? Dependiendo de las respuestas a estas preguntas así fueron las distintas posturas que se adoptaron respecto a ellos.

CONTROVERSIA SOBRE LA READMISIÓN DE LOS APÓSTATAS
POSTURADIRIGENTESPROBLEMATEXTOS NOTABLES
En contraNovaciano (210-280)

Ante la disyuntiva de sacrificar a los dioses bajo el mandato de Decio (249-251), la reacción de los cristianos fue variada.

Hubo mártires, que prefirieron morir antes que negar su fe.

Hubo confesores que testificaron de su fe en medio de amenazas y castigos.

Hubo los que escaparon de la persecución, huyendo, como Cipriano.

Hubo los que consiguieron el certificado (libellus) exigido, sin necesidad de sacrificar.

Hubo los que sacrificaron u ofrecieron incienso.

La controversia se desató al cesar la persecución y querer volver los apóstatas al seno de la Iglesia.

Entre los dirigentes cristianos hubo enfrentadas posturas que trajeron agrias divisiones.

'Novaciano, un presbítero de la iglesia en Roma, sentía desprecio por ellos (los que habían apostatado durante la persecución), diciendo que no había para ellos esperanza de salvación, ni siquiera si hacían todo lo demandado en la genuina confesión y conversión. Se hizo dirigente de una nueva secta cuyos miembros se llamaban orgullosamente “los Puros”. Como respuesta, se reunió en Roma un sínodo al que asistieron sesenta obispos y un número aún mayor de presbíteros y diáconos... Se decretó universalmente que Novaciano y sus compañeros de arrogancia y todos los que apoyasen su odio e inhumanidad para con los hermanos, fuesen considerados fuera de la iglesia, pero que aquellos hermanos que habían caído fuesen tratados y restaurados con la medicina del arrepentimiento.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica6:43)

A favorCornelio de Roma († 253)

'Cornelio, obispo de Roma, a quien Cipriano escribió ocho cartas que hasta hoy existen, escribió a su vez una carta a Fabián, obispo de la iglesia en Antioquía, sobre los concilios romano, italiano y africano, y otra sobre Novaciano y los que habían caído de la fe, una tercera sobre las actas del concilio y una cuarta muy prolija al mismo Fabián conteniendo las causas de la herejía novaciana y anatematizándola.'
(Jerónimo, De Viris 66)

A favor con condicionesCipriano de Cartago (200-258)

'Volvámonos al Señor con todo nuestro corazón y expresando nuestro arrepentimiento por nuestro pecado con verdadero dolor, de forma que imploremos la misericordia de Dios. Que nuestras almas se humillen ante él. Que nuestro lamento le propicie. Que nuestra esperanza descanse en él. Él mismo nos dice la manera en la que debemos pedir: “Volveos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y con llanto y dolor, rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos.” Volvámonos al Señor con todo nuestro corazón. Apacigüemos su ira e indignación con ayunos, con llantos, con lamento, como él mismo nos amonesta.'
(Cipriano, Sobre los lapsed, 29)

MediadorDionisio el Grande (200-265)'Había entre nosotros un viejo creyente llamado Serapión que vivió de manera intachable durante la mayor parte de su vida, pero que en la prueba falló. Estuvo rogando una y otra vez (pidiendo perdón), pero nadie quiso escucharlo, porque había sacrificado. Cayó enfermo y estuvo inconsciente durante tres días, pero al cuarto recobró algunas fuerzas y llamó a su nieto junto a su lecho: “¿Hasta cuándo, hijo, queréis mantenerme con vida?”, preguntó. “Dejadme ir rápidamente. Ve y busca a uno de los ancianos.” Después de esto volvió a quedar sin habla. El muchacho corrió en busca del anciano, pero era de noche y estaba enfermo y podía llegarse. Pero como había dado instrucciones de que los moribundos fuesen absueltos si lo deseaban y especialmente si antes habían buscado el perdón, para que pudieran partir con esperanza, dio al muchacho una porción de la eucaristía, diciéndole que la empapase y la dejase caer gota a gota en la boca del anciano. Al volver el muchacho, Serapión volvió en sí y le dijo: “¿Eres tú, hijo? El presbítero no ha podido venir, pero debes hacer presto lo que te ha dicho y dejarme ir.” El muchacho empapó (el pan) y lo dejó caer gota a gota en su boca, y cuando hubo tragado un poco murió. ¿No es evidente que fue guardado con vida hasta que consiguió ser liberado, y que, borrado su pecado, pudiera ser reconocido por todas sus buenas obras?'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 6:44)

'Dionisio al hermano Novaciano, saludos. Si fuiste llevado no por tu voluntad, como dices, puedes demostrarlo retirándote de buena voluntad. Uno debería soportar cualquier cosa antes que dividir la iglesia de Dios, y el martirio para impedir el cisma lo considero más glorioso que para evitar la idolatría... Oro por tu salud y que te aferres a la paz del Señor.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 6:45)