Historia

PREDESTINACIONISTA

Históricamente ha habido tres posturas, con muchas variantes, para explicar la doctrina de la predestinación. Una postura, asociada con el semipelagianismo y el arminianismo, hace de la presciencia de Dios el fundamento de la predestinación y enseña que Dios escoge a los que sabe que van a creer. La segunda postura es la de la doble predestinación, según la cual Dios ha determinado desde la eternidad quién se salvará y quién se condenará, estando la reprobación fundada en el pecado original y la elección en la gracia de Dios. Una tercera postura sería la que sostiene que la salvación se debe a la inmerecida gracia de Dios que predestina a los que quiere salvar, pero la condenación se debe al pecado y la culpa humana. El debate que ya arrancó en el siglo V, con la controversia entre Agustín y Pelagio, volvió a surgir en el siglo IX y de nuevo en la época de la Reforma.

CONTROVERSIA PREDESTINACIONISTA
FECHASPERSONAJES DESTACADOSDESCRIPCIÓNPOSTURASTEXTOS NOTABLES
840-860

Godescalco

Rabán Mauro

Hincmaro

Ratramno de Corbie

Carlos el Calvo

Juan Escoto Erígena

La polémica gira alrededor de la doctrina de la predestinación.Godescalco: Los designios de Dios son absolutamente inmutables; hay dos predestinaciones: una para salvación y otra para condenación.'Hay entre vosotros un pretendido sabio, de nombre Godescalco, que enseña que la predestinación divina constriñe a todo hombre hasta tal punto que si quiere salvarse y, a este fin, guarda una fe íntegra y se ejercita en las buenas obras a fin de alcanzar por la gracia de Dios la salvación eterna, ello resulta vano si no está predestinado a la vida. Como si Dios, autor de nuestra salvación y no de nuestra pérdida, por su predestinación constriñese al hombre a perecer. La consecuencia es que muchos hombres de esta secta caen en el descorazonamiento y dicen: ¿Para qué trabajar bien en pro de mi salvación y de la vida eterna? Si hago el bien y no estoy predestinado, ello no me sirve de nada, mientras que si hago el mal, esto no me impedirá ser salvado, puesto que es la predestinación divina la que me hace alcanzar la vida eterna. De esta forma, los hombres no escuchan más la predicación del Evangelio.'
(Rabán Mauro, Epistola ad Heberardum, Epístola V)
Rabán Mauro: Dios ha previsto los que se van a condenar, pero no los ha predestinado a ello.

Ellos, usando mal de su libre albedrío, son responsables de su condenación.

Hincmaro: Dios prevee y predestina para salvación, pero para la condenación sólo prevee.
Servato Lupo: Hay dos predestinaciones, pero la de los perdidos consiste en que Dios no les otorga la gracia; por lo cual caen en la tentación y el pecado.
Ratramno: Existen dos predestinaciones: una para los elegidos y otra para los réprobos; ésta última consiste en una predestinación no al pecado, sino al castigo por el pecado.
Concilio de Quiercy (853): 'Para los que se salvan, la salvación es don; para los que se condenan, la condenación es mérito.'

'Cap. 1. Dios omnipotente creó recto al hombre, sin pecado, con libre albedrío y lo puso en el paraíso, y quiso que permaneciera en la santidad de la justicia. El hombre, usando mal de su libre albedrío, pecó y cayó, y se convirtió en "masa de perdición" de todo el género humano. Pero Dios, bueno y justo, eligió, según su presciencia, de la misma masa de perdición a los que por su gracia predestinó a la vida [Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos;[…]Romanos 8:29 ss; también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad,[…]Efesios 1:11] y predestinó para ellos la vida eterna; a los demás, empero, que por juicio de justicia dejó en la masa de perdición, supo por su presciencia que habían de perecer, pero no los predestinó a que perecieran; pero, por ser justo, les predestinó una pena eterna. Y por eso decimos que sólo hay una predestinación de Dios, que pertenece o al don de la gracia o a la retribución de la justicia.
Cap. 2. La libertad del albedrío, la perdimos en el primer hombre, y la recuperamos por Cristo Señor nuestro, y tenemos libre albedrío para el bien, prevenido y ayudado de la gracia; y tenemos libre albedrío para el mal, abandonado de la gracia. Pero tenemos libre albedrío, porque fue liberado por la gracia, y por la gracia fue sanado de la corrupción.
Cap. 3. Dios omnipotente quiere que todos los hombres sin excepción se salven [el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.[…]1 Timoteo 2:4], aunque no todos se salvan. Ahora bien, que algunos se salven, es don del que salva; pero que algunos se pierdan, es merecimiento de los que se pierden.
Cap. 4. Como no hay, hubo o habrá hombre alguno cuya naturaleza no fuera asumida en él; así no hay, hubo o habrá hombre alguno por quien no haya padecido Cristo Jesús Señor nuestro, aunque no todos sean redimidos por el misterio de su pasión. Ahora bien, que no todos sean redimidos por el misterio de su pasión, no mira a la magnitud y copiosidad del precio, sino a la parte de los infieles y de los que no creen con aquella fe que obra por la caridad [Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada, sino la fe que obra por amor.[…]Gálatas 5:6]; porque la bebida de la humana salud, que está compuesta de nuestra flaqueza y de la virtud divina, tiene, ciertamente, en sí misma, virtud para aprovechar a todos, pero si no se bebe, no cura.'

Concilio de Valence (855):
'Can. 2. Fielmente mantenemos que "Dios sabe de antemano y eternamente supo tanto los bienes que los buenos habían de hacer como los males que los malos hablan de cometer", pues tenemos la palabra de la Escritura que dice: Dios eterno, que eres conocedor de lo escondido y todo lo sabes antes de que suceda [Daniel xiii:xlii]; y nos place mantener que "supo absolutamente de antemano que los buenos habían de ser buenos por su gracia y que por la misma gracia habían de recibir los premios eternos; y previó que los malos habían de ser malos por su propia malicia y había de condenarlos con eterno castigo por su justicia", como según el Salmista: Porque de Dios es el poder y del Señor la misericordia para dar a cada uno según sus obras [Salmos 61:12 s], y como enseña la doctrina del Apóstol: Vida eterna a aquellos que según la paciencia de la buena obra, buscan la gloria, el honor y la incorrupción; ira e indignación a los que son, empero, de espíritu de contienda y no aceptan la verdad, sino que creen la iniquidad; tribulación y angustia sobre toda alma de hombre que obra el mal [a los que por la perseverancia en hacer el bien buscan gloria, honor e inmortalidad: vida eterna;[…]Romanos 2:7 ss]. Y en el mismo sentido en otro lugar: En la revelación -dice-de nuestro Señor Jesucristo desde el cielo con los ángeles de su poder, en el fuego de llama que tomará venganza de los que no conocen a Dios ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que sufrirán penas eternas para su ruina... cuando viniere a ser glorificado en sus Santos y mostrarse admirable en todos los que creyeron [y daros alivio a vosotros que sois afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego,[…]2 Tesalonicenses 1:7 ss]. Ni ha de creerse que la presciencia de Dios impusiera en absoluto a ningún malo la necesidad de que no pudiera ser otra cosa, sino que él había de ser por su propia voluntad lo que Dios, que lo sabe todo antes de que suceda, previó por su omnipotente e inconmutable majestad. "Y no creemos que nadie sea condenado por juicio previo, sino por merecimiento de su propia iniquidad", "ni que los mismos malos se perdieron porque no pudieron ser buenos, sino porque no quisieron ser buenos y por su culpa permanecieron en la masa de condenación por la culpa original o también por la actual".
Can 3. Mas también sobre la predestinación de Dios plugo y fielmente place, según la autoridad apostólica que dice: ¿Es que no tiene poder el alfarero del barro para hacer de la misma masa un vaso para honor y otro para ignominia? [¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honroso y otro para uso deshonroso?[…]Romanos 9:21], pasaje en que añade inmediatamente: Y si queriendo Dios manifestar su ira y dar a conocer su poder soportó con mucha paciencia los vasos de ira adaptados o preparados para la ruina, para manifestar las riquezas de su gracia sobre los vasos de misericordia que preparó para la gloria [¿Y qué, si Dios, aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción?[…]Romanos 9:22 s]: confiadamente confesamos la predestinación de los elegidos para la vida, y la predestinación de los impíos para la muerte; sin embargo, en la elección de los que han de salvarse, la misericordia de Dios precede al buen merecimiento; en la condenación, empero, de los que han de perecer, el merecimiento malo precede al justo juicio de Dios. "Mas por la predestinación, Dios sólo estableció lo que Él mismo había de hacer o por gratuita misericordia o por justo juicio", según la Escritura que dice: El que hizo cuanto había de ser [Así dice el SEÑOR, el Santo de Israel y su Hacedor: Preguntadme acerca de las cosas venideras tocante a mis hijos, y dejaréis a mi cuidado la obra de mis manos.[…]Isaías 45:11; LXX]; en los malos, empero, supo de antemano su malicia, porque de ellos viene, pero no la predestinó, porque no viene de Él. La pena que sigue al mal merecimiento, como Dios que todo lo prevé, ésa si la supo y predestinó, porque justo es Aquel en quien, como dice San Agustín, tan fija está la sentencia sobre todas las cosas, como cierta su presciencia. Aquí viene bien ciertamente el dicho del sabio: Preparados están para los petulantes los juicios y los martillos que golpean a los cuerpos de los necios [Los juicios están preparados para los escarnecedores, y los azotes para la espalda de los necios.[…]Proverbios 19:29]. Sobre esta inmovilidad de la presciencia de la predestinación de Dios, por la que en Él lo futuro ya es un hecho, también se entiende bien lo que se dice en el Eclesiastés: Conocí que todas las obras que hizo Dios perseveran para siempre. No podemos añadir ni quitar a lo que hizo Dios para ser temido [Sé que todo lo que Dios hace será perpetuo; no hay nada que añadirle y no hay nada que quitarle; Dios ha obrado así para que delante de El teman los hombres .[…]Eclesiastés 3:14]. Pero que hayan sido algunos predestinados al mal por el poder divino, es decir, como si no pudieran ser otra cosa, no sólo no lo creemos, sino que si hay algunos que quieran creer tamaño mal, contra ellos, como el Sínodo de Orange, decimos anatema con toda detestación [v. 200].'