Historia

LA CONTROVERSIA SOBRE EL BAUTISMO DE LOS HEREJES

El problema surge ante la pretensión de aquellos que, procediendo de grupos heréticos, querían integrarse en las filas de la Iglesia. ¿Cuál había de ser el procedimiento a seguir? ¿Había que bautizarlos? ¿Bastaba con imponerles las manos? ¿O hacía falta otro requisito? No pocas diatribas y enfrentamientos causó esta disyuntiva en la Iglesia antigua.

CONTROVERSIA SOBRE EL BAUTISMO DE LOS HEREJES
POSTURAOBISPOSCOMENTARIOSTEXTOS NOTABLES
En contraEsteban de Roma
(† 257)
Esteban era firme defensor de no bautizar nuevamente a los que ya habían sido bautizados en algún grupo herético.

'Surgió una gran controversia sobre si era necesario purificar mediante el bautismo a los que se habían apartado de alguna herejía. En esos casos, prevalecía una antigua costumbre que consideraba suficiente la oración y la imposición de manos.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 7:2)

'En cambio Esteban consideraba erróneo hacer ninguna innovación contraria a la tradición establecida desde el principio, y se enojó mucho.'
(Eusebio, Historia Eclesiástica 7:31)

'Si alguien viene a nosotros de cualquier herejía que fuere, que no se innove nada que haya sido transmitido; que se les impongan, pues, las manos para la penitencia, pues los mismos herejes tampoco bautizan según su rito propio a los candidatos cuando cambian de secta, sino que simplemente los admiten a la comunión.' (Esteban, Carta 74:1)

A favorCipriano de Cartago (200-258)

Firmiliano de Cesarea († 268)

Firmiliano y Cipriano forman un frente común en contra de la postura romana.

'Pero con respecto a la refutación de la costumbre, la cual ellos oponen a la verdad, ¿quién es tan necio como para preferir la costumbre a la verdad...? ...Y así verdaderamente vosotros africanos podéis decir contra Esteban que cuando conocisteis la verdad olvidasteis el error de la costumbre. Pero nosotros unimos costumbre con verdad y a la costumbre romana oponemos la costumbre, pero la costumbre de la verdad, manteniendo lo que desde el principio fue entregado por Cristo y los apóstoles.'
(Carta de Firmiliano a Cipriano, 19)

'Pero Cipriano, pastor de la sede de Cartago, fue el primero en su tiempo en insistir en que fuesen readmitidos sólo después de su purificación mediante el bautismo.'

'Él (Esteban) prohíbe que se bautice en la Iglesia al que viene de una herejía, sea la que fuere. Piensa, pues, que el bautismo de todos los herejes es legítimo y justo. Aunque cada herejía tiene su propio bautismo y sus pecados particulares, él, al mantener la comunión con los bautismos de todos, ha recogido los pecados de todos y los ha acumulado en su seno. Ha mandado “que nada se innove de lo que ha sido transmitido”, como si fuera un innovador el que, manteniendo la unidad, proclama una sola Iglesia y un solo bautismo, y no lo fuera manifiestamente el que, olvidándose de la unidad, adopta el contagio de una inmersión profana. “Que no se innove nada que no haya sido transmitido”, dice él. Pero ¿de dónde viene esta tradición?'
(Cipriano, carta a Pompeyo 73:2)

MediadorDionisio el Grande (200-265)Dionisio hace la función de mediador en cartas de tono fraternal y amoroso, dirigidas a los obispos de Roma.

'Entiende, por tanto, hermano mío, que todas las iglesias establecidas en el este y también en distritos remotos, que anteriormente estaban en estado de división, han sido hechas una de nuevo; y todos los que presiden las iglesias por doquier son de una mente y se regocijan en extremo por la paz que ha sido restaurada más allá de toda expectativa... y para decirlo brevemente, todas las partes, se regocijan en todas partes en el amor unánime y fraternal que se ha establecido ahora y glorifican a Dios por lo mismo.'
(Carta a Esteban de Roma)

'Verdaderamente, mi hermano, necesito tu consejo acerca de un problema que tengo ante mí, por temor a equivocarme. Un fiel miembro de la congregación antes de mi elección, y, creo, antes de la designación del bienaventurado Heraclas, asistió a un reciente bautismo en el que escuchó las preguntas y las respuestas. Luego vino a mí llorando, cayó a mis pies, y confesó que el bautismo que había recibido de los herejes no era como el nuestro, porque estaba lleno de impiedad y de blasfemia. Se sentía ahora desagarrado hasta el corazón, y dijo que no se atrevía a levantar sus ojos a Dios después de haber comenzado con unas palabras y acciones tan impías. Luego rogó recibir este puro lavado, aceptación y gracia (del rebautismo). Esto no me atreví a hacerlo, diciéndole que su larga comunión con nosotros era suficiente. Él había oído las oraciones de acción de gracias y se había unido al amén; había estado al lado de la mesa y había recibido el santo alimento en sus manos, participando durante largo tiempo del cuerpo y de la sangre de nuestro Señor. De modo que no podía atreverme a reconstruirlo desde el principio, y lo apremié a que se animase y a que participase de las cosas santas con firme fe y esperanza cierta. Pero él sigue lamentándose y tiembla de acercarse a la mesa, y aunque le invitamos, apenas si se atreve a unirse a los “observadores” en las oraciones.'
(Dionisio, II Carta a Sixto)

'Había escrito él (Esteban) antes acerca de Heleno, Firmiliano y todos los de Cilicia, Capadocia y Galacia y todas las provincias colindantes, que no tendría comunión con ellos en el futuro porque rebautizaban a los herejes. Consideremos lo grave que es este asunto. Los más grandes sínodos de obispos han pasado resoluciones en el sentido de que aquellos que vienen de las herejías sean primero instruidos, y luego lavados y purificados de nuevo de la suciedad de la vieja levadura.' (Op. Cit.)