Historia

IGLESIA ORTODOXA

La Iglesia ortodoxa es una de las tres principales ramas de la cristiandad, caracterizada por su continuidad con la iglesia antigua, por su liturgia y sus iglesias territoriales. La designación oficial en los textos canónicos y litúrgicos es 'Iglesia Ortodoxa Católica'. El Cisma que tuvo lugar entre las iglesias de occidente y de oriente en 1054 fue el resultado final de un alejamiento que comenzó ya en los primeros siglos de la era cristiana. En el momento del cisma la Iglesia ortodoxa se extendía por Oriente Medio, los Balcanes y Rusia, teniendo su centro en Constantinopla. Aunque las vicisitudes de la Historia han alterado las estructuras de dicha Iglesia, la mayoría de sus miembros viven en las mismas regiones geográficas de entonces.

La Iglesia Ortodoxa es una comunión de iglesias autocéfalas, es decir, con autogobierno, teniendo el patriarca de Constantinopla la primacía de honor. Esta es una característica que distingue grandemente a esta iglesia de la de Roma, donde todos los dirigentes de las iglesias locales (obispos) están sometidos al de Roma, teniendo éste una primacía de autoridad y no sólo de honor sobre los demás. El número de iglesias autocéfalas ha variado con el paso del tiempo, existiendo hoy un número considerable: la Iglesia de Constantinopla, la iglesia de Alejandría, la iglesia de Antioquía y las de Jerusalén, Ucrania, Georgia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Chipre, Grecia, Albania, Polonia, Albania, República Checa, Eslovaquia y América. Algunas de estas iglesias son nacionales, siendo la más numerosa la rusa, no siendo el criterio de nacionalidad sino el de territorialidad el principio que rige la organización de la Iglesia. Todas las fórmulas de fe, textos litúrgicos y declaraciones doctrinales afirman que la Iglesia ortodoxa ha preservado la fe apostólica original. Se reconocen como ecuménicos los primeros siete concilios: Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (431), Calcedonia (451), Constantinopla (553), Constantinopla (680), y Nicea (787), considerando que los decretos de varios Concilios posteriores también reflejan la fe original. Se reconoce a sí misma como portadora de una tradición ininterrumpida del verdadero cristianismo, que se expresa en su adoración, la vida de los santos y en la fe de todo el pueblo de Dios.

Los Padres griegos entendieron la frase de la creación del hombre en Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra.[…]Génesis 1:26 'a nuestra imagen y semejanza' en el sentido de que los seres humanos no somos autónomos y que nuestro fin último está definido por la relación con Dios. Por eso, el concepto de pecado implica separación de Dios y la reducción de lo humano a una existencia separada y autónoma, privada de gloria y libertad. El pecado original se entiende no tanto como un estado de culpa heredado de Adán sino como una condición anti-natural de la vida humana que acaba en la muerte. De este círculo vicioso de pecado y muerte son liberados los seres humanos por la muerte y resurrección de Jesucristo, hecha actual en el bautismo y en la vida sacramental de la iglesia. El propósito del cristiano es la comunión con Dios y alcanzar la deificación, siendo la iglesia la comunión donde Dios y los humanos se encuentran, haciéndose posible una experiencia de vida divina.

La liturgia ortodoxa se refiere a María como theotokos, Madre de Dios, reflejando ese término la doctrina de la unipersonalidad divina de Cristo, siendo María venerada por ser su madre, según la carne. La fórmula teopasquita 'Dios sufrió en la carne' se convirtió en la norma de la ortodoxia en la Iglesia oriental, especialmente tras el II Concilio de Constantinopla (553). Por la misma se quiere declarar que la salvación de la humanidad sólo puede ser realizada por Dios mismo, de ahí la necesidad de humillarse hasta la muerte, que tenía a la humanidad cautiva.

Normalmente, para la liturgia ortodoxa se hace uso de la lengua vernácula, aunque también se busca preservar las lenguas antiguas. Las liturgias de Juan Crisóstomo y Basilio son las más usadas en la adoración, difiriendo ambas entre sí en el texto eucarístico. La Iglesia Ortodoxa reconoce siete misterios o sacramentos: Bautismo, crismación, comunión, orden, penitencia, extremaunción y matrimonio.

IGLESIA ORTODOXA
Autoridad supremaSínodo Ecuménico
Confesión de feCredo Niceno-Constantinopolitano
AutocefalíaAutonomía de las iglesias nacionales
Principio étnicoIdentificación Iglesia-Nación
SacramentosSiete
MisaSacrificio, aplicable a los difuntos
EucaristíaPresencia corporal de Cristo
LiturgiaEnseñanza de los fieles
MediaciónMaría y los santos