Inspiración

El Día del libro y el Libro de todos los días

El Día del libro y el Libro de todos los días
el mismo autor del Quijote comienza el relato de su obra con la delirante influencia que los libros de caballerías ejercen sobre el hidalgo
El día 23 de abril se conmemora la muerte de dos grandes genios de la literatura universal: Shakespeare y Cervantes y en ese mismo día el Rey entrega cada año en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) el prestigioso premio Cervantes, que quiere honrar la memoria del gran escritor español, enaltecer la lengua castellana y galardonar a los grandes escritores, españoles e iberoamericanos, actuales. También se ha instituido en España ese día como el Día del libro, sacando a la calle los libros mediante casetas, ferias, mesas, etc. para acercarlos al público en general.

Uno de los grandes factores de cambio histórico han sido sin duda los libros; tanto en el ámbito individual como colectivo sería imposible entender la historia del mundo sin los mismos y la influencia, que para bien o para mal, han ejercido y ejercen. De hecho, el mismo autor del Quijote comienza el relato de su obra con la delirante influencia que los libros de caballerías ejercen sobre el hidalgo; pero aunque Don Quijote es un personaje de ficción, Cervantes transmite una gran verdad por su medio: un libro puede ser determinante en la vida de una persona. Pasando a la realidad, son innumerables los individuos cuyas vidas fueron definitivamente influidas por los libros; por poner dos casos, sirvan los ejemplos de Ignacio de Loyola, cuya carrera militar se trastocó en otra religiosa por la lectura de ciertos libros en un período de convalecencia, y el pionero de las misiones protestantes modernas, William Carey, quien fue profundamente afectado por su afición a los libros geográficos y de viajes durante su adolescencia y juventud.

También en la esfera colectiva los libros marcan épocas, configuran civilizaciones y forman naciones. De hecho, dos libros están en la base del conflicto de Oriente Medio que tiene al mundo en vilo, conflicto cuyas consecuencias no pueden eludir ni siquiera los que no creen en ninguno de los dos. De manera que el poder del libro es una realidad universal y omnipresente. No es extraño que el comunismo, para su difusión, multiplicara las rotativas por doquier y que la Reforma tuviera en la imprenta a uno de sus grandes aliados para su desarrollo. Los grandes movimientos ideológicos y espirituales, pues, han tenido y tienen en los libros su fundamento y crecimiento.

Curiosamente, el libro más universal de todos no tiene título y el título con el que es conocido es un sustantivo común sin más: libros, esto es, Biblia. Pues bien, en uno de esos libros, el Apocalipsis, se mencionan los cuatro libros más importantes para el ser humano: el libro de la revelación, el libro de los decretos, el libro de las obras y el libro de la vida.

De estos cuatro libros, y solamente de estos cuatro, pende tu destino y mi destino eterno. Que podamos ser verdaderamente cultos, o sea cultivados, por las enseñanzas que se desprenden de ellos.