
Y sin embargo, todos, incluido Usain Bolt, tenemos nuestros topes y limitaciones que se manifiestan en las facetas más trascendentales de nuestra vida. De ahí que necesitemos no solamente un buen lema, como es Plus Ultra, sino la intervención de un poder, que viene de fuera, para llevarnos más allá; hasta donde, por nosotros mismos, nunca podremos llegar. El evangelio contiene ese Plus Ultra, que por la acción de Jesús hace posible lo que de otro modo sería imposible.
El pasaje de más arribanos muestra tres grandes topes o limitaciones en la vida de un hombre, Simón, que aparentemente reunía los requisitos para ser un rompedor de marcas y registros, al poseer una personalidad fuerte y dinámica, capaz de ir más allá de donde otros podían ir. Y sin embargo, y a pesar de sus facultades personales, él, igual que tú y que yo, encontró que había ciertas fronteras que no podía sobrepasar. Esos límites o topes serían los siguientes:
- El tope de su ciclo natural.
Simón había pasado toda la noche faenando en el lago. Su quehacer y el escenario del mismo, conformaban un ciclo natural que se repetía día tras día. Se comienza una jornada, se realiza la tarea y se dejan los aparejos preparados para la siguiente jornada. Se trataba de una rutina repetitiva, a la que Simón estaba sujeto. Una cadencia sistemática, en la que prácticamente todo estaba previsto de antemano. Tal vez podría haber pequeñas variaciones, pero en términos generales todo estaba delineado de acuerdo a unas pautas establecidas por la costumbre, el tiempo y la actividad. Él era pescador y como tal su existencia giraba en torno a su barca, a las redes, al lago y a los peces. Así un día tras otro, un año tras otro, hasta consumir su vida entera. Una vida cuyo horizonte tenía un tope que venía determinado por unas circunstancias concretas y unas necesidades específicas. Su carrera estaba bien definida y no sería diferente a la de tantos como él, antes de él y después de él.
Pero, y aquí está el primer Plus Ultra en la vida de Simón, aquella mañana, mientras él y sus compañeros lavaban las redes, Jesús apareció por el lugar y esa irrupción iba a romper el tope del ciclo natural en la vida de Simón. Su barca, que ya había quedado anclada cerca de la orilla hasta la noche, en vez de quedarse allí varada como era la costumbre, va a ser solicitada por el recién llegado para usarla en algo totalmente diferente de lo que hasta entonces había servido. Y así es como se va a convertir en una plataforma, desde la que Jesús anuncie a la muchedumbre que está en la orilla, las verdades del reino de Dios. Nunca hasta entonces aquella barca había servido para otra cosa que no fuera lo estipulado por el tope del ciclo natural: Varada en la orilla durante el día, adentrándose en el lago por la noche, para volver a regresar a la orilla. Pero aquella mañana se quebró la cadencia del hábito, para experimentar una nueva dimensión. Y con la barca, también el propio Simón que, asombrado, participaba de la innovadora escena.
- El tope de sus imposibles.
Incluso las personas más capaces experimentan la frustración de no poder vencer ciertos imposibles. La noche es el momento idóneo para pescar y Simón es la persona avezada y curtida en estos menesteres, que conoce como la palma de su mano el lago y lo que encierra. Y sin embargo, a pesar de contar con todas las ventajas, regresa al punto de partida con las manos vacías. Toda su pericia y experiencia no le han servido de nada. Todo su trabajo y conocimiento han resultado baldíos. Es el tope insalvable de un imposible, que se yergue ante él desafiante y vencedor.
Pero aquí está el segundo Plus Ultra de Jesús en su vida, al ordenarle hacer exactamente lo que las leyes estipuladas mandan que no se haga. Salir a pescar de día es ir contra las leyes naturales, porque los peces se mueven en aguas profundas, y es la negación de un principio elemental que hasta un pescador neófito conoce. Y sin embargo, la orden de Jesús es concluyente. Pero una vez echadas las redes, en condiciones imposibles, se hace posible lo que en circunstancias favorables fue imposible. Las redes se llenan de peces, al punto que la barca de Simón no da abasto para contener tanta pesca. Lo que para Simón, con su experiencia y en condiciones propicias, fue un imposible, se convierte con Jesús en un posible, en un contexto imposible.
- El tope de su fracaso moral.
Lo que ha acontecido es tan inequívoco, que Simón cae en la cuenta inmediatamente de dos cosas. La primera es la conciencia de su fracaso moral. Es interesante que ante el milagro acontecido podía haberse dado cuenta de su inutilidad, de su ignorancia o de su debilidad. Pero no; lo primero que emerge en su conciencia es el reconocimiento de su pecaminosidad. Por primera vez en su vida, la conciencia de pecado no es algo simplemente teórico o nominal, sino real y personal. Y se da cuenta de que no es tal o cual faceta de su conducta la que anda mal, sino que su fracaso radica en su ser entero: ‘Soy hombre pecador.’ La segunda cuestión de la que se da cuenta, es que tiene ante sí no a un mero Maestro, sino a aquel que es Señor. Y por lo tanto, cae de rodillas ante él, vencido por el peso de su indignidad, que constituye un abismo insalvable; de ahí el ‘apártate de mí.’
Y aquí surge el tercer Plus Ultra de Jesús, quien ha llevado a Simón hasta este punto, para, a partir del mismo, comisionarle con la empresa más grande que oídos humanos hayan podido escuchar. Desde ese momento, Simón navegará en una barca diferente, surcará otros mares que nunca había conocido, para faenar en un tipo de pesca de categoría superior. ¡Qué Plus Ultra más magnífico! Un pecador, un fracasado moral, escogido para ser seguidor de Jesús y ser usado en la tarea más gloriosa que pueda haber: anunciar a otros pecadores las buenas nuevas del reino de Dios.
Tres topes. El primero nos habla de nuestra finitud, el segundo nos enseña nuestra debilidad y el tercero nos muestra nuestra pecaminosidad. Son tres topes universales, de todos y cada uno de nosotros, no sólo de Simón. Pero, y aquí está lo maravilloso, Jesús nos toma, tal como somos, para llevarnos con él en un Plus Ultra de dimensiones trascendentales. ¡Gloria a Dios!
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