Persecución de la iglesia

Sufrimiento injusto

Sufrimiento injusto
demasiadas veces sufrimos innecesariamente a causa de nuestra testarudez o imprudencia; otras padecemos, como los demás mortales, por sufrimientos previsibles o inexplicables, al no estar exentos de los mismos
El domingo 4 de noviembre se celebra el Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida y es que la marea de casos de cristianos siendo injustamente tratados en determinadas regiones del planeta, principalmente -aunque no exclusivamente- en países musulmanes y comunistas, no hace sino crecer, superando incluso a las notorias persecuciones de los primeros siglos de la Iglesia. Con el mayor respeto hacia cualquier persona que sufre, sostengo, no obstante, que el sufrimiento cristiano es de una clase diferente a los demás sufrimientos. Pero antes de ello quisiera examinar a grandes rasgos distintas actitudes hacia este viejo y temido compañero de viaje:
  • Negación: Aunque parezca increíble, hay grupos religiosos o seudo-religiosos que tienen esto como postulado de sus ideas: el sufrimiento es una ilusión, un mensaje engañoso de nuestros sentidos.
  • Liberación: Este es el objetivo del budismo y alrededor de ello gira toda su doctrina del Nirvana, como logro supremo del ser humano.
  • Escapismo: Hay muchas maneras de intentarlo, unas más drásticas que otras, desde el alcoholismo y la adicción a las drogas hasta el suicidio.
  • Fatalismo: Es asumir todo tipo de sufrimiento como la voluntad perfecta de Dios o de alguna fuerza suprema, sea el destino, las estrellas, etc.
  • Rechazo: Es la actitud de la sociedad del bienestar; sencillamente el sufrimiento es un intruso que no tiene derecho a inmiscuirse en mi existencia; algunos de los problemas que plantea la bioética nacen de esta postura.

Ninguna de estas actitudes es cristiana; de hecho, ninguna de ellas es realista, pues están basadas en premisas o conclusiones falsas. Pero yendo un paso más allá, podríamos dividir el sufrimiento en cuatro clases:

  1. Sufrimiento justo. Es el sufrimiento del necio o del desobediente; el que uno mismo se busca y del que está escrito: "Sabed que vuestro pecado os alcanzará." (Pero si no lo hacéis así, mirad, habréis pecado ante el SEÑOR, y tened por seguro que vuestro pecado os alcanzará.[…]Números 32:23).
  2. Sufrimiento previsible. Es aquel que forma parte de nuestra condición humana: enfermedad, vejez, deterioro, etc.
  3. Sufrimiento inexplicable. Es inexplicable desde nuestra óptica y limitaciones, pero es parte del misterio de la vida desde la Caída: terremotos, accidentes, cataclismos, etc. Esta clase de sufrimiento genera muchas preguntas acerca de Dios y del sentido de la vida y no hay una respuesta fácil para las mismas.
  4. Sufrimiento injusto. Este tipo de sufrimiento lo podemos subdividir, a su vez, en dos categorías: Inevitable y evitable. Por sufrimiento injusto inevitable entiendo el de un inocente sujeto al dolor, pero que no puede hacer nada para escapar de él, aunque si pudiera lo haría; en este apartado, por ejemplo, podríamos incluir a las víctimas civiles de cualquier guerra. Y por último, el sufrimiento injusto evitable es el que soporta un inocente que pudiendo eludirlo no lo hace, por su deseo de ser fiel a un principio superior.

Pues bien, el sufrimiento injusto evitable es el tipo de sufrimiento que en determinadas circunstancias los cristianos, y nada más que los cristianos, padecen. Por supuesto, no todo sufrimiento padecido por los cristianos es de este estilo; demasiadas veces sufrimos innecesariamente a causa de nuestra testarudez o imprudencia; otras padecemos, como los demás mortales, por sufrimientos previsibles o inexplicables, al no estar exentos de los mismos. Entonces ¿cuándo se puede decir que un cristiano padece con sufrimiento injusto evitable? Cuando se da una o más de estas tres condiciones:

  1. Cuando sufre por causa de la conciencia. Ante una situación de agravio y pudiendo librarse de ella usando de artimañas, venganza o maldad, escoge sufrirla para no hacer uso de esas armas debido a sus convicciones y a su deseo de estar en paz con su conciencia.
  2. Cuando sufre por causa de la justicia. La justicia es para el cristiano, por encima de todo, una sola cosa: la voluntad de Dios. Hay ocasiones en las que agradar a Dios supone, humanamente hablando, una clara desventaja que hace muy vulnerable a la persona que así actúa frente a los que no tienen tan alta norma.
  3. Cuando sufre por causa de Cristo. La proclamación de su nombre, la identificación con el evangelio es, lo estamos viendo y de ahí la jornada del 4 de noviembre, motivo suficiente para correr un serio riesgo; riesgo que por otra parte sería eludible simplemente callando o negando su nombre.

Este es el tipo de sufrimiento al que Dios nos llama; es el sufrimiento injusto y eludible que un David tuvo que soportar durante varios años de parte de un Saúl; es el sufrimiento injusto y eludible que Cristo soportó en la cruz. Su caso de sufrimiento fue vicario, esto es, en lugar de nosotros, pero también fue ejemplar, esto es, paradigma para nosotros. Este es el sufrimiento que es de alta estima delante de Dios y para el cual hay galardón. Este es el sufrimiento que no tiene parangón posible con ningún otro tipo de sufrimiento. ¡Cristianos de los países libres: que no eludamos este tipo de sufrimiento y no nos olvidemos de aquellos hermanos que ahora lo padecen injustamente!.