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10 1 Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza para su madre.
2 Tesoros mal adquiridos no aprovechan, mas la justicia libra de la muerte.
3 El SEÑOR no permitirá que el justo padezca hambre, pero rechazará la avidez de los impíos.
4 Pobre es el que trabaja con mano negligente, mas la mano de los diligentes enriquece.
5 El que recoge en el verano es hijo sabio, el que se duerme durante la siega es hijo que avergüenza.
6 Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, pero la boca de los impíos oculta violencia.
7 La memoria del justo es bendita, pero el nombre del impío se pudrirá.
8 El sabio de corazón aceptará mandatos, mas el necio charlatán será derribado.
9 El que anda en integridad anda seguro, mas el que pervierte sus caminos será descubierto.
10 El que guiña el ojo causa disgustos, y el necio charlatán será derribado.
11 Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca de los impíos encubre violencia.
12 El odio suscita rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones.
13 En los labios del entendido se halla sabiduría, pero la vara es para las espaldas del falto de entendimiento.
14 Los sabios atesoran conocimiento, pero la boca del necio es ruina cercana.
15 La fortuna del rico es su fortaleza, la ruina de los pobres es su pobreza.
16 El salario del justo es vida, la ganancia del impío, castigo.
17 Por senda de vida va el que guarda la instrucción, mas el que abandona la reprensión se extravía.
18 El que oculta el odio tiene labios mentirosos, y el que esparce calumnia es un necio.
19 En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.
20 La lengua del justo es plata escogida, pero el corazón de los impíos es poca cosa.
21 Los labios del justo apacientan a muchos, pero los necios mueren por falta de entendimiento.
22 La bendición del SEÑOR es la que enriquece, y El no añade tristeza con ella.
23 Como diversión es para el necio el hacer maldad, y la sabiduría lo es para el hombre de entendimiento.
24 Lo que el impío teme vendrá sobre él, y el deseo de los justos será concedido.
25 Cuando pasa el torbellino, ya no existe el impío, pero el justo tiene cimiento eterno.
26 Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos, así es el perezoso para quienes lo envían.
27 El temor del SEÑOR multiplica los días, mas los años de los impíos serán acortados.
28 La esperanza de los justos es alegría, pero la expectación de los impíos perecerá.
29 Fortaleza para el íntegro es el camino del SEÑOR, pero ruina para los que obran iniquidad.
30 El justo nunca será conmovido, mas los impíos no habitarán en la tierra.
31 La boca del justo emite sabiduría, pero la lengua perversa será cortada.
32 Los labios del justo dan a conocer lo agradable, pero la boca de los impíos, lo perverso.

11 1 La balanza falsa es abominación al SEÑOR, pero el peso cabal es su deleite.
2 Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; pero con los humildes está la sabiduría.
3 La integridad de los rectos los guiará, mas la perversidad de los pérfidos los destruirá.
4 De nada sirven las riquezas el día de la ira, pero la justicia libra de la muerte.
5 La justicia del íntegro enderezará su camino, pero el impío caerá por su propia impiedad.
6 La justicia de los rectos los librará, mas los pérfidos en su codicia serán atrapados.
7 Cuando muere el hombre impío, su esperanza se acaba, y la expectación de los poderosos perece.
8 El justo es librado de tribulación, y el impío toma su lugar.
9 Con la boca el impío destruye a su prójimo, mas por el conocimiento los justos serán librados.
10 Con el bien de los justos, se regocija la ciudad, y cuando perecen los impíos, hay gritos de alegría.
11 Por la bendición de los rectos, se enaltece la ciudad, pero por la boca de los impíos, es derribada.
12 El que menosprecia a su prójimo carece de entendimiento, pero el hombre prudente guarda silencio.
13 El que anda en chismes revela secretos, pero el de espíritu leal oculta las cosas.
14 Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.
15 Ciertamente sufrirá el que sale fiador por un extraño, pero el que odia salir fiador está seguro.
16 La mujer agraciada alcanza honra, y los poderosos alcanzan riquezas.
17 El hombre misericordioso se hace bien a sí mismo, pero el cruel a sí mismo se hace daño.
18 El impío gana salario engañoso, pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.
19 El que persiste en la justicia alcanzará la vida, y el que va en pos del mal, su propia muerte.
20 Los de corazón perverso son abominación al SEÑOR, pero los de camino intachable son su deleite.
21 Ciertamente el malvado no quedará sin castigo, mas la descendencia de los justos será librada.
22 Como anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa que carece de discreción.
23 El deseo de los justos es sólo el bien, la esperanza de los malvados es la ira.
24 Hay quien reparte, y le es añadido más, y hay quien retiene lo que es justo, sólo para venir a menos.
25 El alma generosa será prosperada, y el que riega será también regado.
26 Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá, pero habrá bendición sobre la cabeza del que lo vende.
27 El que con diligencia busca el bien, se procura favor, pero el que busca el mal, le vendrá.
28 El que confía en sus riquezas, caerá, pero los justos prosperarán como la hoja verde .
29 El que turba su casa, heredará viento, y el necio será siervo del sabio de corazón.
30 El fruto del justo es árbol de vida, y el que gana almas es sabio.
31 Si el justo es recompensado en la tierra, ¡cuánto más el impío y el pecador!

12 1 El que ama la instrucción ama el conocimiento, pero el que odia la reprensión es torpe.
2 El bueno alcanzará el favor del SEÑOR, mas El condenará al hombre de malos designios.
3 El hombre no se afianzará por medio de la impiedad, y la raíz de los justos no será removida.
4 La mujer virtuosa es corona de su marido, mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.
5 Los pensamientos de los justos son rectos, los consejos de los impíos, engañosos.
6 Las palabras de los impíos son asechanzas sangrientas, pero a los rectos su boca los librará.
7 Los impíos son derribados y ya no existen, pero la casa de los justos permanecerá.
8 El hombre será alabado conforme a su discernimiento, pero el perverso de corazón será despreciado.
9 Más vale el poco estimado que tiene siervo, que el que se alaba y carece de pan.
10 El justo se preocupa de la vida de su ganado, pero las entrañas de los impíos son crueles.
11 El que labra su tierra se saciará de pan, pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.
12 El impío codicia el botín de los malos, pero la raíz de los justos da fruto .
13 En la transgresión de sus labios se enreda el malvado, pero el justo escapará del apuro.
14 Por el fruto de su boca cada cual se saciará de bien, y las obras de las manos del hombre volverán a él.
15 El camino del necio es recto a sus propios ojos, mas el que escucha consejos es sabio.
16 El enojo del necio se conoce al instante, mas el prudente oculta la deshonra.
17 El que habla verdad declara lo que es justo, pero el testigo falso, falsedad.
18 Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana.
19 Los labios veraces permanecerán para siempre, pero la lengua mentirosa, sólo por un momento.
20 Hay engaño en el corazón de los que traman el mal, y gozo en los consejeros de paz.
21 Ningún daño sobreviene al justo, mas los impíos están llenos de pesares.
22 Los labios mentirosos son abominación al SEÑOR, pero los que obran fielmente son su deleite.
23 El hombre prudente oculta su conocimiento, pero el corazón de los necios proclama su necedad.
24 La mano de los diligentes gobernará, pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados.
25 La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra.
26 El justo es guía para su prójimo, pero el camino de los impíos los extravía.
27 El indolente no asa su presa, pero la posesión más preciosa del hombre es la diligencia.
28 En la senda de la justicia está la vida, y en su camino no hay muerte.

13 1 El hijo sabio acepta la disciplina de su padre, pero el escarnecedor no escucha la reprensión.
2 Del fruto de su boca el hombre comerá el bien, pero el deseo de los pérfidos es la violencia.
3 El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina.
4 El alma del perezoso desea, pero nada consigue, mas el alma de los diligentes queda satisfecha.
5 El justo aborrece la falsedad, mas el impío causa repugnancia y vergüenza.
6 La justicia guarda al íntegro en su camino, mas la maldad trastorna al pecador.
7 Hay quien pretende ser rico, y nada tiene; hay quien pretende ser pobre, y tiene una gran fortuna.
8 El rescate de la vida de un hombre está en sus riquezas, pero el pobre no oye amenazas.
9 La luz de los justos brilla alegremente, pero la lámpara de los impíos se apaga.
10 Por la soberbia sólo viene la contienda, mas con los que reciben consejos está la sabiduría.
11 La fortuna obtenida con fraude disminuye, pero el que la recoge con trabajo la aumenta.
12 La esperanza que se demora enferma el corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida.
13 El que desprecia la palabra pagará por ello, pero el que teme el mandamiento será recompensado.
14 La enseñanza del sabio es fuente de vida, para apartarse de los lazos de la muerte.
15 El buen entendimiento produce favor, mas el camino de los pérfidos es duro.
16 Todo hombre prudente obra con conocimiento, pero el necio ostenta necedad.
17 El mensajero perverso cae en la adversidad, pero el enviado fiel trae sanidad.
18 Pobreza y vergüenza vendrán al que menosprecia la instrucción, mas el que acepta la reprensión será honrado.
19 Deseo cumplido es dulzura para el alma, pero abominación para los necios es apartarse del mal.
20 El que anda con sabios será sabio, mas el compañero de los necios sufrirá daño.
21 A los pecadores los persigue el mal, pero los justos serán recompensados con el bien.
22 El hombre bueno deja herencia a los hijos de sus hijos, pero la riqueza del pecador está reservada para el justo.
23 El barbecho de los pobres tiene mucho de comer, pero es barrido por la injusticia.
24 El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia.
25 El justo come hasta saciar su alma, pero el vientre de los impíos sufre escasez.

14 1 La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba.
2 El que anda en rectitud teme al SEÑOR, pero el de perversos caminos le desprecia.
3 En la boca del necio hay una vara para su espalda, pero los labios de los sabios los protegerán.
4 Donde no hay bueyes, el pesebre está limpio, pero mucho rendimiento se obtiene por la fuerza del buey.
5 El testigo veraz no mentirá, pero el testigo falso habla mentiras.
6 El escarnecedor busca sabiduría, y no la halla, pero para el hombre entendido el conocimiento es fácil.
7 Apártate de la presencia del necio, porque en él no discernirás palabras de conocimiento.
8 La sabiduría del prudente está en entender su camino, mas la necedad de los necios es engaño.
9 Los necios se mofan del pecado, pero entre los rectos hay buena voluntad.
10 El corazón conoce su propia amargura, y un extraño no comparte su alegría.
11 La casa de los impíos será destruida, pero la tienda de los rectos florecerá.
12 Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final, es camino de muerte.
13 Aun en la risa, el corazón puede tener dolor, y el final de la alegría puede ser tristeza.
14 El de corazón descarriado se saciará de sus caminos, pero el hombre bueno estará satisfecho con el suyo.
15 El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos.
16 El sabio teme y se aparta del mal, pero el necio es arrogante y descuidado.
17 El hombre pronto a la ira obra neciamente, y el hombre de malos designios es aborrecido.
18 Los simples heredan necedad, mas los prudentes son coronados de conocimiento.
19 Los malos se inclinarán ante los buenos, y los impíos, a las puertas del justo.
20 Aun por su vecino es odiado el pobre, pero son muchos los que aman al rico.
21 El que desprecia a su prójimo peca, pero es feliz el que se apiada de los pobres.
22 ¿No se perderán los que traman el mal?; pero misericordia y verdad recibirán los que planean el bien.
23 En todo trabajo hay ganancia, pero el vano hablar conduce sólo a la pobreza.
24 La corona de los sabios es su riqueza, mas la necedad de los necios es insensatez.
25 El testigo veraz salva vidas, pero el que habla mentiras es traidor.
26 En el temor del SEÑOR hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.
27 El temor del SEÑOR es fuente de vida, para evadir los lazos de la muerte.
28 En la multitud del pueblo está la gloria del rey, pero en la falta de pueblo está la ruina del príncipe.
29 El lento para la ira tiene gran prudencia, pero el que es irascible ensalza la necedad.
30 Un corazón apacible es vida para el cuerpo, mas las pasiones son podredumbre de los huesos.
31 El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor, pero el que se apiada del necesitado le honra.
32 El impío es derribado por su maldad, pero el justo tiene un refugio cuando muere.
33 En el corazón del prudente reposa la sabiduría, pero en medio de los necios no se da a conocer.
34 La justicia engrandece a la nación, pero el pecado es afrenta para los pueblos.
35 El favor del rey es para el siervo que obra sabiamente, mas su enojo es contra el que obra vergonzosamente.

15 1 La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira.
2 La lengua del sabio hace grato el conocimiento, pero la boca de los necios habla necedades.
3 En todo lugar están los ojos del SEÑOR, observando a los malos y a los buenos.
4 La lengua apacible es árbol de vida, mas la perversidad en ella quebranta el espíritu.
5 El necio rechaza la disciplina de su padre, mas el que acepta la reprensión es prudente.
6 En la casa del justo hay mucha riqueza, pero en las ganancias del impío hay turbación.
7 Los labios de los sabios esparcen conocimiento, pero no así el corazón de los necios.
8 El sacrificio de los impíos es abominación al SEÑOR, mas la oración de los rectos es su deleite.
9 Abominación al SEÑOR es el camino del impío, y El ama al que sigue la justicia.
10 La disciplina severa es para el que abandona el camino; el que aborrece la reprensión morirá.
11 El Seol y el Abadón están delante del SEÑOR, ¡cuánto más los corazones de los hombres!
12 El escarnecedor no ama al que lo reprende, ni se allegará a los sabios.
13 El corazón gozoso alegra el rostro, pero en la tristeza del corazón se quebranta el espíritu.
14 El corazón inteligente busca conocimiento, mas la boca de los necios se alimenta de necedades.
15 Todos los días del afligido son malos, pero el de corazón alegre tiene un banquete continuo.
16 Mejor es lo poco con el temor del SEÑOR, que gran tesoro y turbación con él.
17 Mejor es un plato de legumbres donde hay amor, que buey engordado y odio con él.
18 El hombre irascible suscita riñas, pero el lento para la ira apacigua contiendas.
19 El camino del perezoso es como un seto de espinos, mas la senda de los rectos es una calzada.
20 El hijo sabio alegra al padre, pero el hombre necio desprecia a su madre.
21 La necedad es alegría para el insensato, pero el hombre inteligente anda rectamente.
22 Sin consulta, los planes se frustran, pero con muchos consejeros, triunfan.
23 El hombre se alegra con la respuesta adecuada, y una palabra a tiempo, ¡cuán agradable es!
24 La senda de vida para el sabio es hacia arriba, para que se aparte del Seol que está abajo.
25 El SEÑOR derribará la casa de los soberbios, pero afianzará los linderos de la viuda.
26 Abominación al SEÑOR son los planes perversos, mas las palabras agradables son puras.
27 Perturba su casa el que tiene ganancias ilícitas, pero el que aborrece el soborno, vivirá.
28 El corazón del justo medita cómo responder, mas la boca de los impíos habla lo malo.
29 El SEÑOR está lejos de los impíos, pero escucha la oración de los justos.
30 La luz de los ojos alegra el corazón, y las buenas noticias fortalecen los huesos.
31 El oído que escucha las reprensiones de la vida, morará entre los sabios.
32 El que tiene en poco la disciplina se desprecia a sí mismo, mas el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento.
33 El temor del SEÑOR es instrucción de sabiduría, y antes de la gloria está la humildad.

16 1 Del hombre son los propósitos del corazón, mas del SEÑOR es la respuesta de la lengua.
2 Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos, pero el SEÑOR sondea los espíritus.
3 Encomienda tus obras al SEÑOR, y tus propósitos se afianzarán.
4 Todas las cosas hechas por el SEÑOR tienen su propio fin, aun el impío, para el día del mal.
5 Abominación al SEÑOR es todo el que es altivo de corazón; ciertamente no quedará sin castigo.
6 Con misericordia y verdad se expía la culpa, y con el temor del SEÑOR el hombre se aparta del mal.
7 Cuando los caminos del hombre son agradables al SEÑOR, aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.
8 Mejor es poco con justicia, que gran ganancia con injusticia.
9 La mente del hombre planea su camino, pero el SEÑOR dirige sus pasos.
10 Oráculo hay en los labios del rey; en el juicio no debe errar su boca.
11 El peso y las balanzas justas son del SEÑOR; todas las pesas de la bolsa son obra suya.
12 Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque el trono se afianza en la justicia.
13 El agrado de los reyes son los labios justos, y amado será el que hable lo recto.
14 El furor del rey es como mensajero de muerte, pero el hombre sabio lo aplacará.
15 En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de lluvia tardía.
16 Adquirir sabiduría, cuánto mejor que el oro, y adquirir inteligencia es preferible a la plata.
17 La senda de los rectos es apartarse del mal; el que guarda su camino preserva su alma.
18 Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.
19 Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres que dividir el botín con los soberbios.
20 El que pone atención a la palabra hallará el bien, y el que confía en el SEÑOR es bienaventurado.
21 El sabio de corazón será llamado prudente, y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.
22 El entendimiento es fuente de vida para el que lo posee, mas la instrucción de los necios es necedad.
23 El corazón del sabio enseña a su boca y añade persuasión a sus labios.
24 Panal de miel son las palabras agradables, dulces al alma y salud para los huesos.
25 Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte.
26 El apetito del trabajador para él trabaja, porque su boca lo impulsa.
27 El hombre indigno urde el mal, y sus palabras son como fuego abrasador.
28 El hombre perverso provoca contiendas, y el chismoso separa a los mejores amigos.
29 El hombre violento incita a su prójimo, y lo guía por camino que no es bueno.
30 El que guiña los ojos lo hace para tramar perversidades; el que aprieta los labios ya hizo el mal.
31 La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia.
32 Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.
33 La suerte se echa en el regazo, mas del SEÑOR viene toda decisión.

17 1 Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad, que una casa llena de banquetes con discordia.
2 El siervo prudente prevalecerá sobre el hijo sin honra, y con los hermanos participará de la herencia.
3 El crisol es para la plata y el horno para el oro, pero el SEÑOR prueba los corazones.
4 El malhechor escucha a los labios perversos, el mentiroso presta atención a la lengua detractora.
5 El que se mofa del pobre afrenta a su Hacedor; el que se regocija de la desgracia no quedará sin castigo.
6 Corona de los ancianos son los hijos de los hijos, y la gloria de los hijos son sus padres.
7 No convienen al necio las palabras elocuentes; mucho menos al príncipe los labios mentirosos.
8 Talismán es el soborno a los ojos de su dueño; dondequiera que se vuelva, prospera.
9 El que cubre una falta busca afecto, pero el que repite el asunto separa a los mejores amigos.
10 La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento que cien azotes en el necio.
11 El rebelde sólo busca el mal, y un cruel mensajero se enviará contra él.
12 Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros, que con un necio en su necedad.
13 Al que devuelve mal por bien, el mal no se apartará de su casa.
14 El comienzo de la contienda es como el soltar de las aguas; deja, pues, la riña antes de que empiece.
15 El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación al SEÑOR.
16 ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría cuando no tiene entendimiento?
17 En todo tiempo ama el amigo, y el hermano nace para tiempo de angustia.
18 El hombre falto de entendimiento se compromete, y sale fiador a favor de su prójimo.
19 El que ama la transgresión, ama la contienda; el que alza su puerta, busca la destrucción.
20 El de corazón perverso nunca encuentra el bien, y el de lengua pervertida cae en el mal.
21 El que engendra un necio, para su tristeza lo engendra, y el padre del necio no tiene alegría.
22 El corazón alegre es buena medicina, pero el espíritu quebrantado seca los huesos.
23 El impío recibe soborno bajo el manto, para pervertir las sendas del derecho.
24 En presencia del que tiene entendimiento está la sabiduría, pero los ojos del necio están en los extremos de la tierra.
25 El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura para la que lo dio a luz.
26 Ciertamente no es bueno multar al justo, ni golpear a los nobles por su rectitud.
27 El que retiene sus palabras tiene conocimiento, y el de espíritu sereno es hombre entendido.
28 Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, por prudente.

18 1 El que vive aislado busca su propio deseo, contra todo consejo se encoleriza.
2 El necio no se deleita en la prudencia, sino sólo en revelar su corazón.
3 Cuando llega el impío, llega también el desprecio, y con la deshonra viene la afrenta.
4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; arroyo que fluye, la fuente de sabiduría.
5 No es bueno mostrar preferencia por el impío, para ignorar al justo en el juicio.
6 Los labios del necio provocan contienda, y su boca llama a los golpes.
7 La boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su alma.
8 Las palabras del chismoso son como bocados deliciosos, y penetran hasta el fondo de las entrañas.
9 También el que es negligente en su trabajo es hermano del que destruye.
10 El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo.
11 La fortuna del rico es su ciudad fortificada, y como muralla alta en su imaginación.
12 Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo, pero a la gloria precede la humildad.
13 El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza.
14 El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad, pero el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?
15 El corazón del prudente adquiere conocimiento, y el oído del sabio busca el conocimiento.
16 La dádiva del hombre le abre camino y lo lleva ante la presencia de los grandes.
17 Justo parece el primero que defiende su causa hasta que otro viene y lo examina.
18 La suerte pone fin a las contiendas y decide entre los poderosos.
19 El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza.
20 Con el fruto de su boca el hombre sacia su vientre, con el producto de sus labios se saciará.
21 Muerte y vida están en poder de la lengua, y los que la aman comerán su fruto.
22 El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEÑOR.
23 El pobre habla suplicando, pero el rico responde con dureza.
24 El hombre de muchos amigos se arruina, pero hay amigo más unido que un hermano.

19 1 Mejor es el pobre que anda en su integridad que el de labios perversos y necio.
2 Tampoco es bueno para una persona carecer de conocimiento, y el que se apresura con los pies peca.
3 La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el SEÑOR.
4 La riqueza añade muchos amigos, pero el pobre es separado de su amigo.
5 El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras no escapará.
6 Muchos buscan el favor del generoso, y todo hombre es amigo del que da.
7 Todos los hermanos del pobre lo aborrecen, ¡cuánto más sus amigos se alejarán de él!; los persigue con palabras, pero ellos se han ido.
8 El que adquiere cordura ama su alma; el que guarda la prudencia hallará el bien.
9 El testigo falso no quedará sin castigo, y el que cuenta mentiras perecerá.
10 Al necio no conviene la vida de lujo; mucho menos a un siervo gobernar a los príncipes.
11 La discreción del hombre le hace lento para la ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.
12 Como rugido de león es la ira del rey, y su favor como rocío sobre la hierba.
13 El hijo necio es ruina de su padre, y gotera continua las contiendas de una esposa.
14 Casa y riqueza son herencia de los padres, pero la mujer prudente viene del SEÑOR.
15 La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma ociosa sufrirá hambre.
16 El que guarda el mandamiento guarda su alma, mas el que menosprecia sus caminos morirá.
17 El que se apiada del pobre presta al SEÑOR, y El lo recompensará por su buena obra.
18 Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte.
19 El hombre de gran ira llevará el castigo, porque si tú lo rescatas, tendrás que hacerlo de nuevo.
20 Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio el resto de tus días.
21 Muchos son los planes en el corazón del hombre, mas el consejo del SEÑOR permanecerá.
22 Lo que es deseable en un hombre es su bondad, y es mejor ser pobre que mentiroso.
23 El temor del SEÑOR conduce a la vida, para dormir satisfecho sin ser tocado por el mal.
24 El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará.
25 Golpea al escarnecedor y el ingenuo se volverá astuto, pero reprende al inteligente y ganará conocimiento.
26 El que asalta a su padre y echa fuera a su madre es un hijo que trae vergüenza y desgracia.
27 Cesa, hijo mío, de escuchar la instrucción, y te desviarás de las palabras de sabiduría.
28 El testigo perverso se burla de la justicia, y la boca de los impíos esparce iniquidad.
29 Los juicios están preparados para los escarnecedores, y los azotes para la espalda de los necios.

20 1 El vino es escarnecedor, la bebida fuerte alborotadora, y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio.
2 Como rugido de león es el terror al rey, el que lo provoca a ira peca contra su propia alma.
3 Es honra para el hombre eludir las contiendas, pero cualquier necio se enredará en ellas.
4 Desde el otoño, el perezoso no ara, pide en la cosecha, y no hay nada.
5 Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre, y el hombre de entendimiento lo sacará.
6 Muchos hombres proclaman su propia lealtad, pero un hombre digno de confianza, ¿quién lo hallará?
7 El justo anda en su integridad; ¡cuán dichosos son sus hijos después de él!
8 El rey que se sienta sobre el trono del juicio, disipa con sus ojos todo mal.
9 ¿Quién puede decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?
10 Pesas desiguales y medidas desiguales, ambas cosas son abominables al SEÑOR.
11 Aun por sus hechos da a conocer un muchacho si su conducta es pura y recta.
12 El oído que oye y el ojo que ve, ambos los ha hecho el SEÑOR.
13 No ames el sueño, no sea que te empobrezcas; abre tus ojos y te saciarás de pan.
14 Malo, malo, dice el comprador, pero cuando se marcha, entonces se jacta.
15 Hay oro y abundancia de joyas, pero cosa más preciosa son los labios con conocimiento.
16 Tómale la ropa al que sale fiador del extraño; y tómale prenda por los extranjeros.
17 El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre, pero después su boca se llenará de grava.
18 Los proyectos con consejo se preparan, y con dirección sabia se hace la guerra.
19 El que anda murmurando revela secretos, por tanto no te asocies con el chismoso.
20 Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en medio de las tinieblas.
21 La herencia adquirida de prisa al principio, no será bendecida al final.
22 No digas: Yo pagaré mal por mal; espera en el SEÑOR, y El te salvará.
23 Pesas desiguales son abominación al SEÑOR, y una balanza falsa no es buena.
24 Por el SEÑOR son ordenados los pasos del hombre, ¿cómo puede, pues, el hombre entender su camino?
25 Lazo es para el hombre decir a la ligera: Es santo, y después de los votos investigar.
26 El rey sabio avienta a los impíos, y hace pasar la rueda de trillar sobre ellos.
27 Lámpara del SEÑOR es el espíritu del hombre que escudriña lo más profundo de su ser.
28 Lealtad y verdad guardan al rey, y por la justicia sostiene su trono.
29 La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la honra de los ancianos, sus canas.
30 Los azotes que hieren limpian del mal, y los golpes llegan a lo más profundo del cuerpo.

21 1 Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del SEÑOR; El lo dirige donde le place.
2 Todo camino del hombre es recto ante sus ojos, pero el SEÑOR sondea los corazones.
3 El hacer justicia y derecho es más deseado por el SEÑOR que el sacrificio.
4 Ojos altivos y corazón arrogante, lámpara de los impíos; eso es pecado.
5 Los proyectos del diligente ciertamente son ventaja, mas todo el que se apresura, ciertamente llega a la pobreza.
6 Conseguir tesoros con lengua mentirosa es un vapor fugaz, es buscar la muerte.
7 La violencia de los impíos los arrastrará, porque se niegan a obrar con justicia.
8 Torcido es el camino del pecador mas el proceder del limpio es recto.
9 Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con mujer rencillosa.
10 El alma del impío desea el mal; su prójimo no halla favor a sus ojos.
11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; pero cuando se instruye al sabio, adquiere conocimiento.
12 El justo observa la casa del impío, llevando al impío a la ruina.
13 El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no recibirá respuesta.
14 Una dádiva en secreto aplaca la ira, y el soborno bajo el manto, el furor violento.
15 El cumplimiento de la justicia es gozo para el justo, pero terror para los que obran iniquidad.
16 El hombre que se aparta del camino del saber reposará en la asamblea de los muertos.
17 El que ama el placer será pobre; el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
18 El impío es rescate para el justo, y el pérfido está en lugar de los rectos.
19 Mejor es habitar en tierra desierta que con mujer rencillosa y molesta.
20 Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, pero el necio todo lo disipa.
21 El que sigue la justicia y la lealtad halla vida, justicia y honor.
22 El sabio escala la ciudad de los poderosos y derriba la fortaleza en que confiaban.
23 El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias.
24 Altivo, arrogante y escarnecedor son los nombres del que obra con orgullo insolente.
25 El deseo del perezoso lo mata, porque sus manos rehúsan trabajar;
26 todo el día codicia, mientras el justo da y nada retiene.
27 El sacrificio de los impíos es abominación, cuánto más trayéndolo con mala intención.
28 El testigo falso perecerá, mas el hombre que escucha, hablará siempre.
29 El hombre impío muestra audacia en su rostro, pero el recto asegura su camino.
30 No vale sabiduría, ni entendimiento, ni consejo, frente al SEÑOR.
31 Se prepara al caballo para el día de la batalla, pero la victoria es del SEÑOR.

22 1 Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro.
2 El rico y el pobre tienen un lazo común: el que hizo a ambos es el SEÑOR.
3 El prudente ve el mal y se esconde, mas los simples siguen adelante y son castigados.
4 La recompensa de la humildad y el temor del SEÑOR son la riqueza, el honor y la vida.
5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso; el que cuida su alma se alejará de ellos.
6 Enseña al niño el camino en que debe andar, y aún cuando sea viejo no se apartará de él.
7 El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor.
8 El que siembra iniquidad segará vanidad, y la vara de su furor perecerá.
9 El generoso será bendito, porque da de su pan al pobre.
10 Echa fuera al escarnecedor y saldrá la discordia, y cesarán también la contienda y la ignominia.
11 El que ama la pureza de corazón tiene gracia en sus labios, y el rey es su amigo.
12 Los ojos del SEÑOR guardan el conocimiento, pero El confunde las palabras del pérfido.
13 El perezoso dice: Hay un león afuera; seré muerto en las calles.
14 Fosa profunda es la boca de las mujeres extrañas; el que es maldito del SEÑOR caerá en ella.
15 La necedad está ligada al corazón del niño; la vara de la disciplina la alejará de él.
16 El que oprime al pobre para engrandecerse, o da al rico, sólo llegará a la pobreza.
17 Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi conocimiento;
18 porque te será agradable si las guardas dentro de ti, para que estén listas en tus labios.
19 Para que tu confianza esté en el SEÑOR, te he instruido hoy a ti también.
20 ¿No te he escrito cosas excelentes de consejo y conocimiento,
21 para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad, a fin de que respondas correctamente al que te ha enviado?
22 No robes al pobre, porque es pobre, ni aplastes al afligido en la puerta;
23 porque el SEÑOR defenderá su causa, y quitará la vida de los que los roban.
24 No te asocies con el hombre iracundo; ni andes con el hombre violento,
25 no sea que aprendas sus maneras, y tiendas lazo para tu vida.
26 No estés entre los que dan fianzas, entre los que salen de fiadores de préstamos.
27 Si no tienes con qué pagar, ¿por qué han de quitarte la cama de debajo de ti?
28 No muevas el lindero antiguo que pusieron tus padres.
29 ¿Has visto un hombre diestro en su trabajo? Estará delante de los reyes; no estará delante de hombres sin importancia.

23 1 Cuando te sientes a comer con un gobernante, considera bien lo que está delante de ti,
2 y pon cuchillo a tu garganta, si eres hombre de mucho apetito.
3 No desees sus manjares, porque es alimento engañoso.
4 No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar en ellas .
5 Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas, como águila que vuela hacia los cielos.
6 No comas el pan del egoísta, ni desees sus manjares;
7 pues como piensa dentro de sí, así es. El te dice: Come y bebe, pero su corazón no está contigo.
8 Vomitarás el bocado que has comido, y malgastarás tus cumplidos.
9 No hables a oídos del necio, porque despreciará la sabiduría de tus palabras.
10 No muevas el lindero antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos,
11 porque su Redentor es fuerte; El defenderá su causa contra ti.
12 Aplica tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras del conocimiento.
13 No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá.
14 Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol.
15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, mi corazón también se me alegrará;
16 y se regocijarán mis entrañas cuando tus labios hablen lo que es recto.
17 No envidie tu corazón a los pecadores, antes vive siempre en el temor del SEÑOR;
18 porque ciertamente hay un futuro, y tu esperanza no será cortada.
19 Escucha, hijo mío, y sé sabio, y dirige tu corazón por el buen camino.
20 No estés con los bebedores de vino, ni con los comilones de carne,
21 porque el borracho y el glotón se empobrecerán, y la somnolencia se vestirá de harapos.
22 Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando envejezca.
23 Compra la verdad y no la vendas, adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.
24 El padre del justo se regocijará en gran manera, y el que engendra un sabio se alegrará en él.
25 Alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz.
26 Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
27 Porque fosa profunda es la ramera, y pozo angosto es la mujer desconocida.
28 Ciertamente como ladrón acecha, y multiplica los infieles entre los hombres.
29 ¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las contiendas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?
30 De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclados.
31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente,
32 pero al final como serpiente muerde, y como víbora pica.
33 Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón proferirá perversidades.
34 Y serás como el que se acuesta en medio del mar, o como el que se acuesta en lo alto de un mástil.
35 Y dirás: me hirieron, pero no me dolió; me golpearon, pero no lo sentí. Cuando despierte, volveré a buscar más.

24 1 No tengas envidia de los malvados, ni desees estar con ellos;
2 porque su corazón trama violencia, y sus labios hablan de hacer mal.
3 Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza;
4 con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y deseable.
5 El hombre sabio es fuerte, y el hombre de conocimiento aumenta su poder.
6 Porque con dirección sabia harás la guerra, y en la abundancia de consejeros está la victoria.
7 Muy alta está la sabiduría para el necio, en la puerta no abre su boca.
8 Al que planea hacer el mal, lo llamarán intrigante.
9 El tramar necedad es pecado, y el escarnecedor es abominación a los hombres.
10 Si eres débil en día de angustia, tu fuerza es limitada.
11 Libra a los que son llevados a la muerte, y retén a los que van con pasos vacilantes a la matanza.
12 Si dices: Mira, no sabíamos esto. ¿No lo tiene en cuenta el que sondea los corazones? ¿No lo sabe el que guarda tu alma? ¿No dará a cada hombre según su obra?
13 Come miel, hijo mío, porque es buena; sí, la miel del panal es dulce a tu paladar.
14 Sabe que así es la sabiduría para tu alma; si la hallas, entonces habrá un futuro, y tu esperanza no será cortada.
15 No aceches, oh impío, la morada del justo, no destruyas su lugar de descanso;
16 porque el justo cae siete veces; y vuelve a levantarse, pero los impíos caerán en la desgracia.
17 No te regocijes cuando caiga tu enemigo, y no se alegre tu corazón cuando tropiece;
18 no sea que el SEÑOR lo vea y le desagrade, y aparte de él su ira.
19 No te impacientes a causa de los malhechores, ni tengas envidia de los impíos,
20 porque no habrá futuro para el malo. La lámpara de los impíos será apagada.
21 Hijo mío, teme al SEÑOR y al rey, no te asocies con los que son inestables;
22 porque de repente se levantará su desgracia, y la destrucción que vendrá de ambos, ¿quién la sabe?
23 También éstos son dichos de los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno.
24 Al que dice al impío: Justo eres, lo maldecirán los pueblos, lo aborrecerán las naciones;
25 mas los que lo reprenden tendrán felicidad, y sobre ellos vendrá abundante bendición.
26 Besa los labios el que da una respuesta correcta.
27 Ordena tus labores de fuera, y tenlas listas para ti en el campo; y después edifica tu casa.
28 No seas, sin causa, testigo contra tu prójimo, y no engañes con tus labios.
29 No digas: Como él me ha hecho, así le haré; pagaré al hombre según su obra.
30 He pasado junto al campo del perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento,
31 y he aquí, estaba todo lleno de cardos, su superficie cubierta de ortigas, y su cerca de piedras, derribada.
32 Cuando lo vi, reflexioné sobre ello; miré, y recibí instrucción.
33 Un poco de dormir, un poco de dormitar, un poco de cruzar las manos para descansar,
34 y llegará tu pobreza como ladrón, y tu necesidad como hombre armado.

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