Francis Ellingwood Abbot, unitario y filósofo americano, nació en Boston, Massachusetts, el 6 de noviembre de 1836 y murió en Beverly, Massachusetts, el 23 de octubre de 1903.
Francis Ellingwood Abbot
Era hijo de Joseph Hale Abbot, maestro en Boston, y Fanny Ellingwood (Larcom) Abbot, descendiente de Roger Conant de Salem. Criado en una familia de energía intelectual y firme puritanismo, su juventud estuvo marcada por una brillante cultura y austeridad de conciencia. Preparado en Boston Latin School y por tutoría privada, se graduó en Harvard College en 1859. Luego se casó (3 de agosto) con Katharine Fearing Loring, de Concord, Massachusetts, y en noviembre se unió a Harvard Divinity School, pero lo dejó en septiembre de 1860 para hacerse cargo de una escuela de muchachas en Meadville, Pensilvania. Al mismo tiempo asistió a Meadville Theological School, graduándose en 1863. Tras un año en Beverly, Massachusetts, fue pastor de la iglesia unitaria en Dover, New Hampshire, en junio de 1864. Basando su fe en la intuición presente libre, en el espíritu de Divinity School Address de Emerson, encontró una limitación de credo en la constitución de la conferencia nacional unitaria de 1865 que se refería a sus miembros como 'discípulos del Señor Jesucristo', luchando en vano para que se adoptara una terminología más libre. En 1867 creó The Freee Religious Association. Aunque era un ardiente teísta que compartía los principales ideales éticos cristianos, sostenía que el 'cristianismo' históricamente significaba sujeción a la autoridad de Cristo como Mesías, que halló forma definitiva en el sistema autoritario del catolicismo romano. La religión libre debe sustituir 'Dios en Cristo' por 'Dios en la humanidad.' Dudando de sus posibilidades ministeriales procuró una cátedra de filosofía en la recién fundada universidad Cornell, fracasando a pesar de las recomendaciones que le respaldaban. Un puesto similar en Harvard, apadrinado por Francis Bowen, 1866, fue impedido por oposición teológica. Redargüido por la lógica y la conciencia, Abbot dimitió de su puesto de pastor el 15 de marzo de 1868; pero una mayoría de los miembros procuraron retenerlo cambiando el nombre de The First Unitarian Society of Christians por el de First Independent Religious Society. Sin embargo, la acción legal de una minoría hizo que la mayoría, por consejo legal, reclamara la propiedad bajo el primer nombre, por lo que Abbot dimitió de nuevo el 1 de octubre. Durante un tiempo subsistió enseñando, aunque daba discursos públicos en el ayuntamiento. En septiembre de 1869 aceptó una invitación de Independent Church de Toledo, Ohio, cuando le aseguraron que eliminarían el nombre unitario. Allí editó Index, un semanario que promovía la religión libre. Esta empresa le supuso deudas, trasladándose a Cambridge, Massachusetts, en 1873, editando Index desde Boston hasta 1880. Tras enseñar en Nueva York en 1880 fundó una escuela clásica para muchachos en Cambridge en 1881, pero en 1892 renunció al recibir un legado que le permitió dedicar su tiempo a la investigación filosófica. Desde 1872 luchó vigorosamente en contra de una enmienda de la constitución nacional que declaraba a Cristo el gobernante y a la Biblia el control de la vida nacional, organizando grupos de resistencia locales en 1876 agrupados en National Liberal League, de la que fue presidente hasta 1878, dimitiendo porque la organización favorecía la libertad de enviar por correo literatura odiosa a sus principios éticos. En 1894 salió de The Free Religious Association por negarse a reconocer su independencia de todas las religiones históricas.
Su capacidad filosófica se mostró en artículos en North American Review (1864, 1868) y por su tesis para el doctorado en Harvard en 1881. Su Scientific Theism (1885) captó la atención en Europa y apareció en traducción alemana (1893). Esta obra condena duramente el subjetivismo del idealismo y sobre la base de una teoría realista del conocimiento argumenta que ya que la ciencia halla un sistema auto-existente y auto-determinante de relaciones objetivas reales de cosas objetivamente reales, y ya que sólo la inteligencia puede crear tales sistemas de relaciones, el universo debe ser inteligente en sí mismo, un ser infinito con auto-conciencia. Tras sustituir a Josiah Royce en Harvard en 1888, Abbot publicó una condensación de sus clases en The Way Out of Agnosticism (1890), argumentando que la filosofía impulsa a la fe a la personalidad real, finita y relativa en el hombre e infinita y absoluta en la naturaleza. Royce le atacó en International Journal of Ethics (octubre de 1890) con una 'amonestación profesional' contra Abbot por incompetente pretencioso en filosofía, que, sin la capacidad lógica o erudición histórica, basaba su pensamiento en un crudo malentendido de la teoría de los universales de Hegel, lo que hirió a un hombre profundamente concienzudo y ocasionó de Abbot una indignada respuesta que no se publicó. Se dirigió a las autoridades de la universidad al sentirse calumniado en su capacidad 'profesional', escribiendo Prof. Royce's Libel, a Public Appeal to the Board of Overseers, 1891, y Public Remonstrance to the Board of Overseers, 1892, que tampoco le publicaron. El episodio fue vigorosamente discutido por otros en Nation y la actitud de Royce suscitó la célebre afirmación de Mrs. Jack Gardner: 'Uno debería estar seguro de sus propios modales antes de atacar la moral de otro.' Los diez años siguientes los dedicó Abbot a la elaboración final de su pensamiento en una forma técnica abstrusa en The Syllogistic Philosophy. Poco depués de termimar esa obra, en el décimo aniversario de la muerte de su esposa, fue hallado muerto sobre su tumba con signos de haberse administrado un veneno. The Syllogistic Philosophy se publicó en dos volúmenes en 1906. La desgracia de Abbot fue haber vivido veinte años antes de su debido tiempo. Su aguda y sutil crítica del idealismo, tan ofensiva a sus contemporáneos americanos, demostró luego ser aceptable, mientras que su insistencia en la unidad de la razón y la experiencia, la de genio y espécimen y la objetividad del silogismo habrían recibido la atención merecida. Indudablemente le debió más a Hegel que a sí mismo, teniendo por costumbre subestimar las dificultades de su propia idea, aunque en general fue un filósofo de talento.