Historia

ABELL, THOMAS († 1540)

Thomas Abell, mártir católico inglés, murió ejecutado en 1540. Estudió en Oxford y obtuvo la maestría en 1516. No se sabe nada más de sus primeros años de vida, ni cuándo comenzó a servir a Catalina de Aragón, pero sin duda fue antes de 1528, cuando recibió un regalo de año nuevo del rey como capellán. Un año más tarde, Catalina lo envió a España en una misión delicada y bastante peligrosa ante el emperador Carlos V. Enrique VIII había instituido su demanda de divorcio ante la corte de legados en Inglaterra, descubriendo para su sorpresa que su caso estaba gravemente debilitado por el hecho de que, además de la bula original de dispensa para el matrimonio, Julio II había concedido un breve, que respondía completamente a algunas objeciones que el rey había esgrimido en cuanto a la suficiencia del otro documento. Este breve estaba en España, y decidió, si era posible, apoderarse del mismo mediante un ardid. Se ejerció gran presión sobre los asesores legales de Catalina y, por medio de ellos, fue inducida a escribir al emperador, pidiéndole encarecidamente que lo enviara a Inglaterra, ya que era de la mayor importancia para su causa, haciéndosele ver a Catalina que ninguna transcripción sería recibida como prueba. Abell fue el encargado de llevar esta carta a España; pero junto con ella llevó una suya propia al emperador, en la que indicaba que la reina le había pedido expresamente que le explicara que había escrito la carta bajo compulsión y que le rogaba particularmente que en ninguna manera entregara el escrito que ella le pedía. Por lo tanto, el emperador fue plenamente consciente de la posición de la reina y evitó cuidadosamente hacer cualquier cosa que perjudicara sus intereses reales.

Después de su regreso de la misión, Abell fue presentado por la reina a la rectoría de Bradwell-by-the-Sea, en Essex, donde fue instituido el 28 de junio de 1530. Para entonces la corte del legado en Inglaterra había sido disuelta y Enrique estaba buscando las opiniones de las universidades en su favor, que al obtenerlas se publicaron en documentos por la autoridad del rey para demostrar que el matrimonio con la esposa de un hermano fallecido no podía ser legalizado por dispensa papal. A una de estas publicaciones, Abell escribió una respuesta, titulada Invicta Veritas, que se imprimió en 1532 con el ficticio dato 'Luneberge' en la página del título, para evitar que los investigadores conocieran el rastro. También predicó audazmente en el mismo sentido y como consecuencia fue encerrado en la Torre, donde, como se sabe por una carta contemporánea, a él y a su compañero de prisión, el doctor Cook, párroco de Honey Lane, se les permitió, por un extraordinario descuido, decir misa ante el teniente. Durante su encarcelamiento se publicaron respuestas a su libro, que en vano pidió permiso para ver. Sin embargo, fue liberado en Navidad, con una orden judicial de no predicar de nuevo hasta después de la Pascua y durante unos meses estuvo nuevamente en libertad. Pero en julio de 1533 el Lord Canciller efectuó una orden contra él, si bien poco después, si no en ese momento, asistió a Catalina en su casa. Para entonces, el matrimonio con Ana Bolena ya se había celebrado y en diciembre del mismo año una delegación del consejo del rey, encabezada por el duque de Suffolk, se entrevistó con Catalina en Bugden para inducirla a renunciar a su título de reina y que aceptara el nombre de princesa viuda. Ella se negó firmemente a hacerlo y, al principio, la delegación procuró imponer un juramento a sus sirvientes, inconsistente con el que ya le habían prestado como reina. Suffolk y sus compañeros descubrieron que los sirvientes ya sabían cómo responder, aleccionados por los dos capellanes de Catalina, Abell y Barker. Despidieron a una parte de la casa, pusieron el resto en confinamiento y llevaron a los dos sacerdotes a Londres, donde estuvieron en la misma sombría fortaleza, de la que Abell había sido liberado solo doce meses antes.

Campana dibujada por Thomas Abell en la Torre
Campana dibujada por Thomas Abell en la Torre
En este momento, Elizabeth Barton, conocida popularmente como la Monja de Kent, había sido arrestada recientemente por su denuncia del segundo matrimonio del rey, y ya había confesado abiertamente en San Pablo que había empleado el engaño en sus profecías, desvaríos y trances. La oportunidad se usó sin escrúpulos para hacer que implicara a la mayor cantidad posible de personas a quienes no les gustaba el divorcio y el segundo matrimonio del rey, como partícipes con ella misma en una conspiración desleal, emitiéndose un acta contra ellos en el parlamento a principios del año siguiente. En ese acta se nombraba a Abell, no como uno de sus cómplices activos, sino culpable de ocultar la traición de Elizabeth, acusándosele también de haber alentado a la 'señora Catalina', después de su divorcio, en reclamar el título de reina y a sus sirvientes de llamarla así contra las órdenes del rey. En ese momento tuvo como compañero de prisión en la Torre a un fraile llamado Forrest, quien, como él, sufrió el martirio unos años más tarde y parece que aunque ambos se salvaron de momento, esperaban entonces morir juntos, lo cual se sabe por las cartas que se escribieron en la cárcel y que se imprimieron casi cincuenta años después en Historia Ecclesiastica de Martyrio Fratrum de Bourchier (Ingolstadt, 1583). Abell se vio privado de su beneficio de Bradwell, pero como el delito contra él en el acta era solo de encubrimiento, parece haber permanecido en la Torre seis años más. El 30 de julio de 1540 fue uno de un grupo de seis presos que fueron sacados de la Torre en cañizos, sufriendo en Smithfield. Tres de ellos eran protestantes herejes y fueron quemados en la hoguera; los otros tres, de los cuales Abell era uno, fueron ahorcados, decapitados y descuartizados por traición, siendo los cargos específicos la negación de la supremacía del rey y la afirmación de la validez de su matrimonio con Catalina de Aragón.

En la pared de su prisión en la Torre, durante su confinamiento, Abell grabó la imagen de una campana con la letra A en ella para representar su apellido, coronado por su nombre cristiano: Thomas. Este memorial de su cautiverio permanece y se muestra continuamente a los visitantes.