Historia
ABERNETHY, JOHN (1680-1740)

National Galleries of Scotland
En ese tiempo sus inclinaciones eran hacia el estudio de la medicina. Fue persuadido por sus padres y otros amigos para dedicarse a la teología. Ante esta decisión, fue a la universidad de Edimburgo. Su distinción en la universidad de Glasgow y sus logros sociales le precedían. Inmediatamente fue admitido en el círculo más íntimo de la sociedad culta de Edimburgo. La tradición invariable es que se destacó como conversador, provocando la admiración de los profesores serios (por ejemplo, del profesor Campbell) y el más peligroso homenaje de los chispeantes ojos de las bellas damas.
Dejando de lado patriótica y modestamente las oportunidades presentadas en Escocia, al final de su curso teológico regresó a Coleraine. Allí siguió sus estudios en privado. En poco tiempo fue autorizado por su presbiterio para predicar el evangelio. Pero siendo aún menor de veintiún años, se dirigió a Dublín para obtener las ventajas de un estudio más clásico y teológico. Cuando se fue a la capital, fue 'llamado' por la iglesia (presbiteriana) en Antrim; pero después de predicar en Wood Street, Dublín, esa congregación procuró asociarlo como co-pastor con el reverendo señor Boyse, a quien se tenía en alta estima. Hubo entonces competencia entre las dos congregaciones. Según el uso y la costumbre, se dejó que el sínodo decidiera. En el intervalo, la competencia se complicó por una tercera 'llamada' a la muerte de su padre, de la congregación de Coleraine de su padre. El sínodo se determinó a favor de Antrim, siendo ordenado allí el 8 de agosto de 1703. Su admirador biógrafo (Duchal) habla de la cantidad y calidad del trabajo realizado en Antrim que pocos podrían haber logrado. Trabajó y fue testigo de lo que podría haber hecho un apóstol primitivo. Por la gran capacidad de su intelecto, unido a un talento inigualable de percepción y fluidez de expresión, estaba facultado para el debate; y tal vez no haya tribunales eclesiásticos en la cristiandad que ofrezcan mejores oportunidades para un disputador capaz, que los sínodos y las asambleas generales de las iglesias presbiterianas. Pero él era más que un polemista. Toda su alma y corazón estaban encendidos con celo en favor de sus compatriotas ignorantes y supersticiosos; y está claro al leer Records que elevó a toda la iglesia presbiteriana irlandesa a un nivel de deber más alto que nunca.
Cuando llevaba nueve años en Antrim, lo llamaron a Londonderry, pero se regocijó cuando el sínodo lo retuvo en su cargo original. En 1712, la sombra más oscura de su vida cayó abrumadoramente sobre él: la muerte de su esposa, cuyo apellido de soltera era Susannah Jordan, dejando un hijo y tres hijas. Su Diary, cuyos pasajes se dan en Life de Duchal, que comenzó en esta fecha (febrero de 1712–13), revela cuán intensa fue su desolación y tristeza, y cuán anhelante y devoto fue su 'caminar con Dios'. Su apasionada, por compasiva, preocupación por los católicos fue muy notable y su trabajo abundante. En 1717 estuvo nuevamente involucrado en llamamientos competitivos para él como ministro. Primero llegó una llamada de la congregación de Usher's Quay, Dublín, junto con el reverendo Arbuckle. Luego, casi simultáneamente, una llamada similar de la antigua congregación en Belfast. Ante ambas, Antrim deseaba retener a su querido pastor. Como antes, el sínodo decidió el asunto y lo asignó a Dublín. Esto provocó en Abernethy una agitación y perplejidad extraordinaria. Después de permanecer tres meses en Usher's Quay en una visita experimental o de observación, sintió que Antrim tenía el primer llamamiento sobre él y resolvió en consecuencia, a pesar de la designación del sínodo general. Cuando su resolución de permanecer en Antrim se supo, fue como si un terremoto eclesiástico sacudiera a la Iglesia presbiteriana irlandesa.
La desobediencia a una decisión de la corte suprema de la iglesia nunca se había oido o soñado. Pero Abernethy se mantuvo firme; y de menos a más, el asunto se convirtió en una afirmación de resistencia a la mera autoridad, o, en última instancia, 'el ejercicio tiránico del poder eclesiástico.' Sus convicciones fueron coloreadas, si no formadas, por el famoso sermón del obispo Hoadly sobre Kingdom of Christ. En adelante, defendió sin concesiones la llibertad religiosa, y repudió las competencias de los tribunales de la iglesia, superiores o inferiores. El ministro de Antrim promulgó sus nuevas ideas en una asociación de presbiterianos de ideas afines, llamada The Belfast Society. El resultado fue una división del campo presbiteriano en dos, conocida históricamente como suscriptores y no suscriptores. Abernethy estaba a la cabeza de los segundos.
En 1719, las opiniones y sentimientos de Abernethy encontraron expresión memorable en un sermón sobre el texto: 'Que cada uno esté convencido plenamente en su propia mente' (Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir.[…]Romanos 14:5), en el que reivindicaba noblemente el juicio privado y la libertad cristiana; pero fue como combustible echado al fuego. Los celos aumentaron rápida y furiosamente. Amenazaba una brecha o cisma. Para detenerlo, si era posible, publicó Seasonable Advice to the contending Parties in the North. Fue acompañado con un Preface por Boyse y Chappin, de Dublín, y otros. El esfuerzo fue en vano. En 1726, los no suscriptores se 'separaron' del ministerio y membresía de la iglesia presbiteriana irlandesa, y formaron en un presbiterio separado. Siguieron dolorosas contiendas. No hay duda de que, consciente o inconscientemente, Abernethy sembró la semilla cuya cosecha tuvo que ser cortada completamente por el ilustre doctor Henry Cooke un siglo después. Pero los presbiterianos no suscriptores todavía existen como unitarios.
En 1730 aceptó una llamada de la congregación de Wood Street en Dublín, a la muerte de Boyse. Y aquí su fama como orador del púlpito le devolvió su influencia original. Sus sermones ahora se destacaban por su patetismo. Aquí se casó con la señorita Boid (o Boyd) y nuevamente fue feliz en su elección.
En 1731 se produjo la mayor de todas las controversias en las que se involucró Abernethy. La ocasión fue el famoso Test Act; pero la lucha creció hasta exigir la derogación de todas las pruebas y discapacidades. La posición adoptada fue 'contra todas las leyes que, debido a las meras diferencias de opiniones religiosas y formas de culto, excluían a los hombres íntegros y capaces de servir a su país.' Había que razonar con la iglesia episcopal, que consideraba 'cismáticos' a los presbiterianos, y con otros que tenían que estar convencidos de que era posible que los 'disidentes protestantes' y los católicos fueran 'hombres de integridad y capacidad.' John Abernethy fue un nombre venerable para todos los liberales y arrianos. Las obras de Abernethy, además de sus escritos eclesiásticos, todavía son notables. Sus Discourses on the Divine Attributes y sus Posthumous Sermons (4 volúmenes) aún se valoran. En su colección de Tracts (1751) se bate con el propio Swift triunfalmente.
Bibliografía:
J. S. Reid, Presbyterian Church in Ireland, 2 vol., Edimburgo, 1834-37; DNB, i. 48-49.