Historia
ABRAHAM DE SANTA CLARA (1644-1709)

Museum Catharijneconvent en Vrije Universiteit, Ámsterdam
Abraham representa el catolicismo de su tiempo, no en su forma más noble sino en la más normal. Es fanático, intolerante, constante en su alabanza a los jesuitas y lleno de amargos reproches contra protestantes y judíos. Tenía nociones infantiles sobre la ciencia, aunque hace un hábil uso de su escaso equipamiento del saber. Tenía un perfecto dominio de cada artificio retórico y sabía cómo manejar los sentimientos de sus oyentes, apelando a su sensibilidad y creando vívidas imágenes ante sus mentes, sin desdeñar el recurso al humor. La sátira es su arma más fuerte, siendo un heredero directo de la antigua tradición satírica germana. Decía que el público se agolpa alrededor del orador si éste engalana sus discursos con fábulas y anécdotas, pero si el orador se limita a fustigar los vicios, la iglesia será siempre "el cuartel de las viejas". Ejerce la función de un crítico con la audacia de un fraile mendicante; ni su audiencia, ni la corte, ni sus hermanos del clero se libran. El tono burlesco que usaba al tratar los más serios asuntos era popular en el siglo XV y apto para aquella época, pero estaba fuera de lugar en la segunda mitad del siglo XVII. La fuerza del contraste se realza cuando se tiene en cuenta que Abraham fue designado predicador de la corte en 1677, dieciséis años después de que el mismo título lo ostentara Bossuet. Es justo recordar el nivel general de educación que había entre los católicos alemanes de su tiempo y ver que Abraham era más un animador que un predicador. Una edición completa de sus obras en veintiún volúmenes fue publicada en Passau y Landau (1835-54) y selecciones en Heilbronn (7 volúmenes, 1840-44) y Viena (2 volúmenes, 1846).
Una idea de su estilo oratorio lo muestra la alocución en la que quiere demostrar que los padres han de corregir a sus hijos:
'Todos los santos ángeles me agradan, a excepción de uno solo. El huésped que alimentó a Daniel en la cueva de los leones, era un ángel, y me agrada. El médico de Tobías, era un ángel, y me agrada. El mensajero enviado por Dios a la Santísima Virgen, era un ángel, y éste me place. El que llevó el salvoconducto a Lot, era un ángel, y éste me place. El centinela que está situado a la entrada del paraíso, es un ángel, y éste me place. Pero hay un ángel que no me place mucho; es el que retuvo el brazo de Abraham y que le dijo: "No extiendas tu mano sobre el muchacho y no le hagas daño." Yo ya sé que ésta era la orden del Altísimo, mas siempre que un padre o una madre levantan la mano sobre su hijo, estoy bien seguro que ningún ángel impedirá el golpe. Al contrario, todos los ángeles le darán ánimo con las severas palabras: "Extiende tu mano sobre el hijo".'
Bibliografía:
T. G. von Karajan, Abraham a Sancta Clara, Viena, 1867; W. Scherer, Vorträge und Aufsätze zur Geschichte des geistlichen Lebens in Deutschland und Oesterreich, Berlín, 1874; H. Mareta, Ueber Judas den Erzschelm, Viena, 1875; A. Silberstein, Denksäulen im Gebiete der Cultur and Literatur. Abraham a Sancta Clara, ib. 1879; E. Schnell, Pater Abraham a Sancta Clara, Munich, 1895; C. Blanckenburg, Studien über die Sprache Abrahams a Sancta Clara, Halle, 1897.