Historia
ABSALÓN (1128-1201)
Durante todo ese tiempo Absalón se ocupó de construir fortalezas y proveer vigilancia para la costa, realizando a veces peligrosos viajes invernales para inspeccionar las defensas, con el aspecto de un vikingo pero el espíritu de un cruzado. Al mismo tiempo trabajó para lograr la paz interna y atraer para el rey a los partidarios de las facciones derrotadas, además de reformar y extender el monasticismo. Trajo a Dinamarca a su antiguo compañero de estudios Guillermo, canónigo de Santa Genoveva en París, colocándolo sobre los canónigos de Eskilsö cerca de Roskilde, cuya casa más tarde movió a Ebelholt cerca de Arresö, ayudando a construir su nueva iglesia y embelleciéndola ricamente. Tras la muerte de su padre (c. 1157) la disciplina eclesiástica había decaído entre los benedictinos de Sorö, por lo que Absalón trajo monjes cistercienses de Esrom para restaurarla, haciéndola una de las más ricas abadías cistercienses. Él y su compañero fueron enterrados en la gran iglesia que él había comenzado a construir en 1174. En 1162 acompañó a Waldemar a St. Jean de Laune sobre el Saône, donde Federico Barbarroja solemnemente reconoció a Víctor IV como papa legítimo y desterró a Alejandro III y sus seguidores. A Absalón no le agradó este resultado, queriendo que Waldemar rehusara dar el juramento de lealtad al emperador e induciéndole a retirarse de la sesión en la que Alejandro había sido denunciado. También protestó después, cuando Víctor IV quiso consagrar un obispo para Odense, apoyándole los obispos de Viborg y Börglum y la mayoría de las comunidades monásticas, mientras que el arzobispo Eskil de Lund, que tomó la misma posición, tuvo que pasar siete años en el exilio en Clairvaux. Los obispos de Sleswick, Ribe, Aarhus y Odense se pusieron del lado imperial.
Absalón tomó parte activa en las campañas contra los wendos entre 1164 y 1185, recibiendo de sus contemporáneos el título de pater patriæ. En 1167 el rey le concedió la ciudad de Havn (Copenhague), construyendo una fortaleza que fue de gran importancia para el desarrollo del comercio. Intervino en el establecimiento de un sistema de diezmos, que originó mucha tensión. Los alborotos en la jurisdicción de Eskil (quien ya se había reconciliado con el rey) le indujeron a dejar su arzobispado, nombrando a Absalón como su sucesor. Este último aceptó aunque a regañadientes, siéndole permitido retener su sede de Roskilde durante trece años tras la toma de posesión de su arzobispado en 1178. Como arzobispo se retiró cada vez más de la actividad política para dedicarse a los intereses de la Iglesia. La participación de los daneses en la tercera cruzada se debió sin duda a su influencia. Fue un firme defensor del celibato clerical, siendo la pureza de su vida universalmente admirada. También es reconocido por haber impulsado la uniformidad litúrgica. A su deseo, Saxo, uno de sus clérigos, se encargó de escribir su Historia Danica, una de las más importantes fuentes de la historia danesa.
Bibliografía:
J. Langebek, Scriptores rerum Danicarum medii ævi, 9 vol., Copenhague, 1774-87; H. J. F. Estrup, Life (en danés), Soröe, 1826, traducción alemana, Leipzig, 1832; Saxo Grammaticus, Historia Danica, parte i., ed. P. E. Müller, parte ii., ed. J. M. Velschow, Copenhague, 1839-58.