Historia
ACACIO DE CESAREA († 366)
Acacio de Cesarea, el Tuerto, fue uno de los más influyentes obispos que tomó una posición intermedia en la facción que se opuso al credo niceno durante la controversia arriana. Fue discípulo de Eusebio, sucediéndole en el cargo de obispo en Cesarea. Tomó parte en el sínodo de Antioquía celebrado en la primavera del 341 y en otro que tuvo lugar en Filipópolis en el 343. En el concilio de Sárdica que se celebró en el mismo año fue señalado como uno de los dirigentes del partido opositor y amenazado con la destitución. La oposición nicena tuvo una posición común hasta el año 356. A la muerte de Máximo de Jerusalén (350 o 351) Acacio ayudó a que la vacante fuera ocupada por Cirilo, quien pertenecía al ala opuesta del partido, la que luego sería conocida como homoiusiana o semi-arriana. Que Acacio rompiera con Cirilo y procurara su deposición (357 o 358) se debe en parte a la rivalidad entre las dos sedes y también al cambio de actitud de las distintas facciones bajo Constancio (351-361). Las dos facciones cayeron y Acacio se convirtió en el dirigente del partido oficial de la corte, el que posteriormente sería denominado homoiano. En el año 355 parece que fue uno de los pocos orientales que representaron al emperador en el concilio de Milán y según Jerónimo su influencia con Constancio fue tan grande que tuvo mucho que ver con el ascenso de Félix como obispo de Roma en lugar del desterrado Liberio. Después de que el denominado segundo concilio de Sirmio (357) evitara totalmente los términos en controversia sin decir nada sobre la ousia (sustancia), fue indudablemente Acacio quien en el concilio de Antioquía (358) influyó en Eudoxio para que aceptara este compromiso. En el sínodo de Seleucia (359) tuvo un papel prominente. En obvio acuerdo con los delegados imperiales parece que favoreció lo que Ursacio y Valente intentaron hacer en el sínodo de Rímini, la aceptación de la denominada tercera fórmula de Sirmio ("similar 'homoios' según las Escrituras... similar en todo"). Ciertamente él y su facción condenaron el anomoios (distinto), pero omitieron 'en todo', que concordaba tan poco con los auténticos conceptos de Acacio. El concilio acabó en cisma, destituyendo la mayoría homoiusiana a Acacio y otros dirigentes homoianos. Pero tenía contactos en la corte y en las discusiones en Constantinopla que siguieron a las mantenidas en Seleucia, los deseos imperiales, representados por Acacio, Ursacio y Valente, prevalecieron. Pudo celebrar su victoria al año siguiente en el concilio de Constantinopla y dominar la situación en Oriente. Con la muerte de Constancio también feneció esta doctrina imperial y bajo Joviano (363-364) Acacio aceptó el credo niceno que era ahora el de la corte. Su nombre aparece entre los firmantes que en el sínodo de Antioquía presidido por Melecio (363) aceptaron la fórmula nicena en el sentido de homoios kat' ousian (similar en sustancia). Con el ascenso del arriano Valente (364) la situación cambió una vez más y Acacio también lo hizo. Junto con sus adherentes fue desposeído por el sínodo homoiusiano de Lampsaco (365) tras lo cual se pierden las noticias sobre su paradero. Fue un escritor voluminoso, pero nada queda salvo la fórmula de Seleucia, un fragmento en Epifanio de su polémica contra Marcelo y citas aisladas en algunas catenæ.
Junto con Eunomio y Aecio proporcionó una dialéctica acabada al arrianismo. En sus polémicas contra el credo niceno pusieron gran énfasis en que el Padre es ingenerado, no dependiendo para su existencia de sí mismo ni de otro, lo cual no puede decirse del Hijo. También insistieron en la completa comprensibilidad de Dios.
Bibliografía:
Tillemont, Mémoires, vi. 1699; M. Le Quien, Oriens Christianus, iii. 559, París, 1740; Fabricius-Harles, vii. (1801) 336, ix. (1804) 254, 256; James Raine, Priory of Hexham, vol. i., Newcastle, 1864; Hefele, Conciliengeschichte, i. 677, 712, 714 sig., 721 sig., 734-735; DCB, i. 11-12.