Historia

ACUÑA, ALFONSO CARRILLO DE (1410-1482)

Alfonso Carrillo de Acuña, arzobispo español, nació en Carrascosa del Campo en 1410 y murió en Alcalá de Henares el 1 de julio de 1482.

Alfonso Carrillo de Acuña
Alfonso Carrillo de Acuña
Fue uno de los que más figuraron en la revuelta historia de Castilla durante la segunda mitad del siglo decimoquinto. Fue obispo de Sigüenza y arzobispo de Toledo. Muy amigo, y hasta privado y ministro del rey Enrique IV, cayó en desgracia por haber sospechado el monarca, tal vez sin fundamento, que era Acuña demasiado amigo de la nobleza rebelde y aun que se había vendido al rey de Aragón. De todas suertes, el arzobispo Acuña a quien, por lo que de su historia se sabe, eran de necesidad absoluta la privanza y predominio palaciegos, cuando se vio rechazado por Enrique IV, corrió a ponerse al lado de D. Alfonso, que le acogió con grandes muestras de afecto, y a cuyo lado permaneció gozando de gran favor desde aquella fecha, 1453, hasta el fallecimiento del mismo. Muerto D. Alfonso, Acuña, perseverando en su conducta de buscar siempre la sombra y el arrimo del trono, se puso a las órdenes de Isabel la Católica de cuya corte formó parte desde 1468. Pero como creyese que el cardenal Mendoza lograba antes que él y con más profusión que él las mercedes del trono, Acuña, envidioso de su rival, se sublevó contra Isabel la Católica y tomó parte activa, peleando como soldado aguerrido, en la batalla de Toro, acaecida en el año 1476, y continuó peleando no sin ocasionar considerables pérdidas y frecuentes descalabros a las tropas reales durante dos años. Al cabo de ese tiempo la reina Isabel no vaciló en que se entablasen negociaciones de paz con el obispo y le volvió a su gracia, previa la entrega, por parte del revoltoso prelado, de todas las fortalezas de que se había hecho dueño. Desde esa fecha, o sea desde 1478, no se sabe que continuase Acuña sus aventuras guerreras y parece que se consagró a cumplir, con sosiego y tranquilidad, las obligaciones de su cargo.