Historia

ADALBERTO DE MAGUNCIA († 1137)

Adalberto, arzobispo de Maguncia desde 1111 hasta 1137, jugó un importante papel en la controversia de las investiduras laicas. Era hijo de un conde de Saarbrucken, se hizo eclesiástico, encontró muy pronto entrada en la cancillería imperial y después de haber arrebatado Enrique V la corona a su padre en 1105, fue elegido canciller y logró gran influencia sobre el rey. Defendió con ardor los derechos reales frente al papa y a él en particular debió Enrique la victoria sobre el papa Pascual II durante su campaña italiana (111). En reconocimiento fue nombrado arzobispo de Maguncia, pero desde entonces se volvió encarnizado enemigo del emperador. Este, al saber que se había unido con los sediciosos príncipes sajones, le hizo prender y destituir, pero en 1115 Adalberto fue liberado por los ciudadanos de Maguncia y pronunció entonces el entredicho contra Enrique. Continuamente previno la guerra civil y ni siquiera se doblegó al verse por repetidas veces expulsado de Maguncia. Aun después de haber resuelto el litigio entre el papa y el rey por el concordato de Worms (1122), no cesó en sus maquinaciones contra el emperador. Después de la muerte de Enrique (1125) trabajó con ahínco la elección de Lotario, que era el candidato del papa, al que había ofrecido hacer grandes concesiones en favor de la Iglesia, que después de elegido no cumplió y aun cuando Adalberto intentó encender de nuevo la guerra civil, fracasó en su empresa. Como en toda época de luchas civiles político-religiosas, este personaje ha sido diversamente juzgado según las opiniones del historiador que reseñaba sus hechos. Para los partidarios el papado, Adalberto de Maguncia fue, sobre todo después de la dieta de Worms, un paladín decidido de los derechos de la Iglesia; para los partidarios del laicismo imperial, fue considerado un monstruo capaz de toda suerte de perfidias e iniquidades.