Historia
ADHEMAR DE MONTEIL, AIMAR († 1098)
Aimar Adhemar de Monteil, prelado francés, obispo de Puy, murió el 1 de agosto de 1098 en Antioquía a consecuencia de la peste. Antes de abrazar el estado eclesiástico estuvo dedicado al servicio de las armas. Fue el primero que se presentó en el concilio de Clermont en 1095 para pedir al papa Urbano II que decretara la primera cruzada, excitando el entusiasmo de la nobleza y alto clero, como Pedro el Ermitaño había despertado el de los plebeyos. Organizada ésta, salió para Tierra Santa con Raimundo, conde de Toulouse, y el papa le nombró jefe de la expedición, su legado y vicario, batiéndose denodadamente contra los musulmanes, especialmente en los sitios de Nicea y Antioquía. Contribuyó poderosamente a estimular y organizar el ejército cristiano, empresa difícil tratándose de tropas tan heterogéneas como numerosas (600.000 hombres). Valiéndose de lo que sus biógrafos llaman fraudes piadosos, consiguió que el ejército cristiano obligase a los musulmanes a levantar el sitio de Antioquía. Para excitar el ardor en sus soldados y reanimar su espíritu un tanto abatido, hizo creer que él había descubierto la lanza con que fue herido Jesucristo y que San Jorge y San Demetrio peleaban en las filas del ejército cristiano. Los historiadores elogian tanto su valor en los combates y su carácter caballeresco, como su bondad y fervor religioso. Torcuato Tasso le otorgó un lugar de honor en su Jerusalén libertada. En memoria de este prelado, sus sucesores, los obispos de Puy, ostentan en sus armas una espada junto al báculo episcopal. Se le supone generalmente autor de la oración Salve Regina, que se llamó entonces Antifona de Podio.