Historia

ADSO († 992)

Adso fue uno de los más prominentes abades reformistas del siglo X. Pertenecía a una noble familia de las montañas Jura, haciéndose monje en Luxeuil y yendo más tarde a un monasterio de Montier-en-Der, a 192 kilómetros al sudeste de París, en la diócesis de Châlons-sur-Marne, reformado hacia el año 935 por el abad Alberto, a quien sucedió en 967 o 968. Puso el fundamento de una nueva basílica, de la cual todavía quedan restos (comp. Sackur, Die Cluniacenser, ii. 391), llevando a cabo la reforma en otros monasterios, como San Benigno en Dijon. Como sus amigos Abbo de Fleury y Gerberto de Reims (comp. Havet, Les Lettres de Gerbert, páginas 6,74, París, 1889), tenía interés por el saber y la investigación, contando en su biblioteca con libros de Aristóteles, Porfirio, Terencio, César y Virgilio. Se vio impulsado a escribir libros, especialmente vidas de santos, pudiéndose encontrar varias obras de esta clase en ASM (ii y iv; copiadas en MPL, cxxxvii. 597-700).

La más famosa obra de Adso es la primera de todas, una Epístola ad Gerbergam reginam, de vita et tempore Antichristi, compuesta antes del año 954 en la que se opone a la noción que entonces prevalecía de que la aparición del Anticristo era inminente. La obra fue muy leída, sufriendo muchas mutilaciones e interpolaciones (comp. MPL, ci. 1289-98); su forma original ha sido restaurada por E. Sackur, en Sibyllinische Texte und Forschungen, páginas 104-113, Halle, 1898. El siguiente es un pasaje de tal obra:

'El Anticristo nacerá del pueblo de los judíos (...) de la unión de un padre y una madre como todos los hombres, y no, como dicen algunos, de sólo de una virgen. Será, pues, enteramente concebido en el pecado, en el pecado será engendrado y en el pecado nacerá. Al comienzo de su concepción el diablo entrará en el útero materno, por virtud diabólica será alimentado en el vientre de la madre, y el poder del diablo estará siempre con él. Y así como en la madre de nuestro Señor Jesucristo descendió el Espíritu Santo y lo llenó de su virtud, de modo que fuese concebido de Espíritu Santo y que santo y divino naciera, así el diablo entrará en la madre del Anticristo y la colmará por completo, la circundará, se apoderará de ella, la poseerá por dentro y por fuera de modo que, gracias a la cooperación diabólica, ella lo conciba por obra de hombre y el que nazca sea totalmente inicuo, malvado y corrupto. Y por esto será llamado hijo de la perdición (...) Dispondrá de magos, brujos, adivinos y encantadores que, por inspiración diabólica, lo educarán en todas las iniquidades, falsedades y artes maléficas.'


Bibliografía:
Vita S. Bercharii, patrón de Montier-en-Der, ch xi., en MPL, cxxxvii. 678-679, y en MGH, Script., iv. (1841) 488; Histoire littéraire de la France, vi. 471-492; A. Ebert, Allgemeine Geschichte der Litteratur des Mittelalters im Abendlande, iii. 472-484, Leipzig, 1887; E. Sackur, Die Cluniacenser, vol. i., Halle, 1892.