Historia

AGAPITO II († 955)

Agapito, papa entre 946 y 955, era romano de nacimiento y como su predecesor Marino II debió su elevación al trono papal (10 de mayo del año 946) a Alberico, el auténtico amo de Roma. Aunque atrapado por el poder de Alberico, revindicó en el exterior la autoridad de su sede con éxito. Intervino en la prolongada disputa sobre el arzobispado de Reims, del que Heriberto de Vermandois había expulsado al legítimo depositario, Artoldo, para dárselo a su hijo Hugo. La disputa entre los dos prelados alcanzó dimensiones de guerra civil, siendo Artoldo ayudado por Luis IV de Francia. Agapito también se puso del lado de Artoldo al principio, pero fue engañado por las protestas formales de un clero de Reims para que cambiara su decisión. Tras ser convencido por Artoldo, el asunto fue llevado a un sínodo celebrado en Ingelheim en 948, siendo el veredicto final en favor de Artoldo y confirmado por Agapito en un sínodo en Roma (949). Cuando Berengario II, marqués de Ivrea, intentó unir a toda Italia bajo su cetro, el papa y otros príncipes italianos apelaron a Otón I, quien llegó hasta Pavía, esperando ser coronado emperador; pero Agapito, influenciado por Alberico, se apartó de él. En el año 954 Alberico tomó juramento a los nobles romanos de que cuando el trono papal quedara vacante elegirían a su hijo Octaviano, lo que sucedió cuando Agapito murió en diciembre del año 955, siendo elevado su sucesor al cargo con el nombre de Juan XII.


Bibliografía:
Epistolæ et Privilegia, en MPL, iii., en Bouquet, Recueil, ix. 226-234, y en Jaffé, Regesta, i. 459-463; Bower, Popes, ii. 314-315; R. Köpke y E. Dümmler, Kaiser Otto der Grosse, Leipzig, 1876.