Historia

AGUAYO Y MANRIQUE, JUAN DE DIOS

Juan de Dios Aguayo y Manrique, ermitaño, nació en Cabeza del Buey, a mediados del siglo XVII y murió en Córdoba, en los primeros años del siglo XVIII. Se conoce muy poco de este anacoreta; se dice que, en sus primeros años, asistió como palaciego a la corte del monarca Felipe IV; Aguayo y Manrique, segundo marqués de Santaella (creado por el mismo Felipe IV en el año 1649) tuvo benévola acogida en la corte de la galantería y de las letras. Poco tiempo después, tal vez por desengaños amorosos, quizá porque el espectáculo de la corrupción cortesana y la vida licenciosa de las grandezas llevase a su alma el desaliento, ya, por último, como creen muchos, porque las propias inclinaciones del marqués, su carácter contemplativo, su virtud austera y su misticismo le alejasen de las pequeñeces mundanas, el hecho es que Aguayo se retiró a vivir, vida solitaria y eremítica, en las famosas ermitas de Córdoba, donde murió.