Historia

AILLY, PIERRE D', (1350-1420)

Pierre d'Ailly (latín, Petrus de Alliaco), canciller de la universidad de París, posteriormente obispo de Cambrai y cardenal y uno de los eclesiásticos más distinguidos que procuraron restaurar la unidad de la dividida Iglesia durante el Cisma de Occidente (1378-1419), nació probablemente en Ailly-le-hautclocher, a 32 kilómetros al noroeste de Amiens, en el actual departamento de Somme, en 1350 y murió en Aviñón el 9 de agosto de 1420.

Pierre d'Ailly
Creció en Compiègne, en medio de la desolación causada por la guerra con Inglaterra y una insurrección de campesinos (la Jacquerie). Sin duda esto marcó en él un fuerte prejuicio contra Inglaterra, que demostraría posteriormente en su vida. Se matriculó en la universidad de París como estudiante de teología en el Colegio de Navarra en 1372, comenzando a dar clases sobre Pedro Lombardo en 1375. Sus clases (impresas como Quæstiones super libros sententiarum, Estrasburgo, 1490) le dieron reputación de pensador claro, ayudando a que el nominalismo de Occam predominara en la universidad. También se distinguió como predicador. El 11 de abril de 1380 se doctoró en teología. Su tratado para esa ocasión y otros ensayos escritos durante ese tiempo muestran ya su posición sobre la doctrina de la Iglesia, que llegó a su pleno apogeo por el cisma. La Iglesia, afirma, está fundada en el Cristo vivo, no en el Pedro que puede errar, y en la Biblia, no en el derecho canónico. Los males existentes pueden ser curados por un concilio general. Contra los que se oponían a esta idea de un concilio general escribió en 1387 una carta satírica "del diablo a sus prelados." En 1384 era director del Colegio de Narrara, donde tuvo entre sus alumnos a Jean Gerson, quien sería su fiel amigo. En 1389 fue nombrado canciller de la universidad y administrador de limosnas de Carlos VI de Francia, posición que le puso en estrecho contacto con la corte en París. Cuando el papa de Aviñón, Clemente VII, murió (1394), Francia, por influencia de d'Ailly, reconoció a su sucesor, el español Pedro de Luna (Benedicto XIII). Como recompensa éste lo consagró obispo de Puy (1395) y dos años más tarde obispo de Cambrai. En 1398 Carlos VI de Francia y Wenceslao de Alemania lo enviaron ante Bonifacio IX y Benedicto XIII para convencerlos que dimitieran, pero no tuvo éxito. Benedicto fue encarcelado en Aviñón por las tropas francesas hasta que se escapó a España (1403). En 1398 y de nuevo en 1408 Francia retiró su obediencia a Benedicto, aunque sin posicionarse por su rival. El intento de nacionalizar la Iglesia francesa falló, porque las autoridades civiles de aquel tiempo dirigían los asuntos eclesiásticos peor que el papa. En 1408 d'Ailly finalmente abandonó la causa de Benedicto. La añadidura de un tercer elemento de discordia por la elección de un tercer papa en el concilio de Pisa en junio de 1409 no concordaba con los deseos de d'Ailly, aunque en lo general estuvo a favor del concilio (comp. su Apologia concilii Pisani, en Tschackert, página 31 y sig.), si bien continuó escribiendo en pro de la reforma mediante otro concilio. Juan XXIII, el papa romano, quiso conciliarlo nombrándolo cardenal el 7 de junio de 1411 con el título de Cardinalis Sancti Chrysogoni, aunque él prefirió ser llamado "el cardenal de Cambrai". Asistió al concilio convocado en Roma por Juan XXIII en 1412, donde estuvo interesado en una reforma del calendario. En 1413 viajó a Alemania y a Holanda como legado papal, no dejando de escribir durante este tiempo.

Pero los servicios más importantes de d'Ailly en la historia de la Iglesia los ejerció en el concilio de Constanza, convocado el 5 de noviembre de 1414. Allí sostuvo la superioridad de un concilio general sobre el papa, defendiendo a la vez los privilegios del colegio cardenalicio contra el concilio. Tras la huida de Juan XXIII el 20 de marzo de 1415 el concilio no se suspendió gracias a Gerson y d'Ailly, teniendo el coraje de presidir la primera sesión sin el papa el 26 de marzo de 1415 y llevando adelante el orden de los asuntos de la asamblea. El concilio tenía que decidir tres puntos: (1) la causa unionis (abolición del cisma); (2) la causa reformationis (reforma de la iglesia en la cabeza y los miembros) y (3) la causa fidei (el caso de Jan Hus). D'Ailly fue muy activo en las dos últimas. Como presidente de la comisión sobre la fe examinó a Hus los días 7 y 8 de junio de 1415, estando presente en su condenación. Expuso sus ideas sobre la reforma, como diputado del colegio de cardenales, en la comisión de la reforma y en un escrito de noviembre de 1416 titulado De reformatione ecclesiæ (en H. von der Hardt, Magnum œcumenicum Constantiense concilium, i, parte viii, Frankfort, 1700). Sus ideas sobre el poder de la Iglesia ya se habían publicado en su De potestate ecclesiæ. Cuando en noviembre el concilio procedió a la elección de un nuevo papa, d'Ailly era un candidato, pero la oposición de los ingleses impidió su elección. Vivió en buenas relaciones con su competidor elegido, Otto di Colonna, y como legado suyo en Aviñón continuó influyendo en la iglesia de Francia hasta su muerte. D'Ailly fue siempre fiel a los intereses de su país, aunque fue más eclesiástico que francés, influyendo en el joven Lutero por sus dudas sobre la doctrina de la transubstanciación. En 1410 escribió una obra geográfica, Imago mundi, cuyo interés radica en que fue una de las fuentes de las que Cristóbal Colón extrajo su creencia en la posibilidad de un camino occidental a la India.


Bibliografía:
P. Tschackert, Peter van Ailli, Gotha, 1877; L. Salembier, Petrus de Alliaco, Lille, 1886; G. Erler, Dietrich von Nieheim, Leipzig, 1887; H. Finke, Forschungen und Quellen zur Geschichte des Konstanzer Konzils, p. 103-132, Paderborn, 1889; B. Bess, Zur Geschichte des Konstanzer Konzils, vol. i., Marburgo, 1891.