Alarico, rey visigodo, nació en Tomis de Estiria, región del alto Danubio, en 370 y murió en Cosenza de Calabria en 410. Su genealogía y ascendientes no pueden ser aclarados con exactitud histórica. A los 17 años de edad, fue considerado jefe (totkaif) de tribu por la muerte de su padre Badengaudo. Esta jefatura equivalía a la realeza o soberanía y el joven caudillo, afortunado en sus primeras contiendas contra los pueblos de Dalmacia, Iliria y regiones del norte de Macedonia, supo inspirar confianza a sus huestes. En el año 389, ya había obtenido Alarico quince victorias en otras tantas batalles. Sus gentes se denominaron visigodos (wisgohts), "hombres fuertes", mientras los romanos seguían conociéndolos con el nombre común de bárbaros, "extranjeros". Un obispoarriano de Macedonia, llamado Tefilao, inició a Alarico en sus doctrinas, abrazando éste y sus seguidores el arrianismo, pero conservando a la vez innumerables supersticiones del paganismo primitivo. El nombre de Alarico aparece en la historia durante el reinado de Teodosio, combatiendo primero contra dicho emperador y, después de hacer las paces, como general de un cuerpo de tropas godas auxiliares al servicio del imperio y como dueño de los territorios que los romanos le habían cedido en oriente. Alarico comprendió, a la muerte de Teodosio, que aquel momento era propicio para sus ambiciosos planes y al frente de sus soldados, en el invierno de 395, se dirigió a Constantinopla, invadió Tracia, Macedonia, Tesalia y penetró en Grecia, por el desfiladero de las Termópilas, destruyendo templos y ciudades y pasando a cuchillo a sus habitantes. Atenas fue saqueada, Corinto incendiada y todo el Peloponeso devastado. Estilicón, general en jefe del ejército romano de occidente, desembarcó al frente de sus tropas en Corinto y le obligó a retirarse a Arcadia y Epiro. Las rivalidades, cada día más acentuadas entre los hijos de Teodosio, facilitaban los proyectos de Alarico; Arcadio, para conquistar su apoyo en favor del imperio bizantino que regía, le nombró gobernador de Iliria [Magister militum per Illyricum (396)], con lo que aumentó el prestigio del jefe visigodo que, en 398, se hizo proclamar rey de los visigodos por sus soldados y empezó a madurar la invasión de Italia.
Mapa de las invasiones bárbaras
El 18 de noviembre de 401 emprendió la marcha, pasando los Alpes Julianos al frente de un fuerte ejército; empezó por sitiar a Aquileya y a fines de febrero del año siguiente apareció en las cercanías de Milán y atacó Rávena, siendo rechazado. Al tener noticias del movimiento ejecutado por los visigodos, Estilicón juntó tropas, llamando a las legiones del Rin y aun a los mismo bárbaros que vivían en las fronteras del imperio de occidente y le atacó y venció primero en Hasta y después en Pollenza, el domingo de Pascua de resurrección (6 de abril de 402), quedando prisioneros en poder de los romanos, en este último combate, la mujer y los hijos de Alarico, el cual pudo escapar con la caballería; en la retirada intentó sorprender a Verona, pero fue vencido de nuevo por Saulo, general de Estilicón, logrando, no sin muchas dificultades, refugiarse en Iliria, atravesando los Alpes Julianos. Estilicón, para llevar a cabo sus proyectos contra el imperio bizantino, procuró atraerse a Alarico, a quien con anterioridad había devuelto su familia prisionera, y el emperador Honorio le había señalado una pensión y le cedió Iliria (405), proponiéndole una alianza contra el emperador de oriente y prometiéndole el gobierno de varias provincias, además de una crecida suma de dinero. La proyectada expedición no llegó a realizarse por haber muerto asesinado Estilicón el 23 de agosto de 408. Alarico exigió a Honorio el cumplimiento de lo pactado; pero la corte de Roma se negó a ello, dando pretexto al visigodo para invadir de nuevo Italia. En esta campaña tomó Aquileya, Albino, Cremona y otras ciudades; pasó por Rávena, donde se había refugiado Honorio, sin atacarla, y, costeando el Adriático por la vía Flaminia, se presentó a las puertas de Roma en el invierno de 408, sin haber encontrado obstáculos en el camino. Los romanos compraron su libertad a subido precio, después de lo cual, se retiró con sus tropas a invernar en Toscana, donde se unieron la mayoría de los esclavos libertados, y recibió tropas de refuerzo, compuestas de hunos y godos, al mando de su cuñado Ataúlfo. Durante este tiempo proseguían en Rávena, corte de Honorio, las negociaciones para la paz definitiva. Alarico pedía los gobiernos de Venecia, Nórica y Dalmacia, una crecida pensión anual y el nombramiento de general de los ejércitos del imperio de occidente, condiciones que rechazaron Honorio y sus ministros. Nuevamente Alarico se dirigió a Roma (409) ocupó el puerto de Ostia para cortar el abastecimiento de víveres a los sitiados y por imposición suya el Senado nombró emperador al prefecto de la ciudad Prisco Atalo, que profesaba el arrianismo y había sido anteriormente pagano, quien a su vez le nombró Magister utriusque militiae y a su cuñado Ataúlfo Comes domesticorum equitum. Poco después se enemistó con Atalo, a quien depuso en el verano de 410 y entonces intentó reanudar las negociaciones con Honorio; pro habiendo en aquella época el godo Saro, enemigo acérrimo de los baltos, atacado un cuerpo de tropas de Alarico, y sabiendo que ministros y cortesanos aconsejaban al emperador la continuación de la guerra, rompió las negociaciones y por tercera vez se presentó delante de Roma decidido a tomarla.
La invasión de los bárbaros, acuarela de Ulpiano ChecaLa noche del 14 de agosto los esclavos de la arriana Proba le abrieron las puertas de la ciudad y por ellas penetraron los visigodos. Alarico ordenó a los suyos que respetaran los templos y las mujeres, concediéndoles tres días de saqueo si bien insistiendo en que no hubiera derramamiento de sangre, lo que no pudo evitar, pues excepto los templos de San Pedro y San Pablo y quienes allí se habían refugiado, el resto de la ciudad fue pasto del incendio y de la muerte. A los seis días, Alarico salió de Roma y se encaminó al sur de Italia, pero antes mandó a Toulouse 800 carros cargados de tesoros, producto del saqueo. Llegó hasta el estrecho de Mesina después de devastar Campania, Pullas y Calabria. Allí preparó una expedición para someter la isla de Sicilia, pero una tempestad dispersó las naves. Cuando estaba ocupado en organizar un ejército que desembarcara en África, le sorprendió la muerte. Le sucedió su cuñado Ataúlfo como rey de los visigodos, quien se reconcilió con Honorio, el cual le dio a su hermana Placidia por esposa.