Historia

ALBAN DE VERULAM

Alban de Verulam fue un mártir bretón, a veces confusamente llamado 'el protomártir de los ingleses'. Beda (Hist. eccl., i. 7), siguiendo sin duda algunos hechos desconocidos de Alban, dice que mientras era pagano dio cobijo a un clérigo fugitivo durante la persecución de Diocleciano, quedando impresionado por el testimonio de su huésped, por lo que abrazó el cristianismo y cuando el funcionario fue descubierto se vistió con las ropas del fugitivo, entregándose a las autoridades en su lugar. Fue torturado y condenado a muerte, realizando milagros en el camino al patíbulo y siendo ejecutado el 22 de junio. El lugar de su martirio estaba cerca de Verulamium (St. Albans, Hertfordshire) y tras el establecimiento del cristianismo se construyó allí una magnífica iglesia en su memoria. Más tarde los relatos elaboraron la narrativa, confundiendo al personaje con otros de igual o parecido nombre. Se dice que el mártir sirvió siete años en el ejército de Diocleciano y que el nombre del clérigo era Amfibalo (primeramente por Godofredo de Monmouth), derivado de su capa (latín amphibalus). Parece cierto que una tradición del martirio de algún Alban existió en Verulamium, ya cuando Germán visitó el lugar en el año 429 (Vida de Constantino por Germano, I, 25), no habiendo razón para negar su verdad. Pero que el martirio tuvo lugar en la persecución diocleciana lo sugirió primero Gildas, siendo probablemente una conjetura. De Aarón y Julio de Carleon-on-Usk, cuyos nombres Gildas une al de Alban, no hay tradición local hasta el siglo IX.

En St. Albans se afirmaba que el cuerpo de Alban fue llevado por los daneses y recuperado por la intervención del sacristán Egwin, quien fue a Dinamarca y secretamente lo hurtó. En el siglo XII el convento de Ely pretendía tener el cuerpo, pero tras una investigación ordenada por Adriano IV renunció a su pretensión. Se dice que mientras se hacían unas excavaciones en Verulamium, en el tiempo del noveno abad, a finales del siglo X, se descubrió un libro anriguo en un muro de la ciudad romana, encuadernado en cortezas de roble y escrito en una lengua que nadie pudo leer sino un viejo sacerdote llamado Unwon. Declaró que contenía la historia de Alban escrita en lengua bretona antigua. Por mandato del abad el libro se tradujo al latín y cuando la tarea fue acabada, el volumen original se deshizo.


Bibliografía:
Haddan y Stubbs, Councils, i. 5-7; Wattenbach, DGQ, ii. 497; W. Bright, Chapters of Early English Church History, p. 6-9, Oxford, 1897.