Historia

ALBERTO V DE BAVIERA (1528-1579)

Alberto V, duque de Baviera, nació en Munich el 29 de febrero de 1528 y murió en esa ciudad el 24 de octubre de 1579.

Alberto V de Baviera
Era hijo del duque Guillermo IV, a quien sucedió en 1550. Los gobernantes de Baviera habían permanecido fieles a la Iglesia católica durante el progreso de la Reforma, pero a pesar de sus esfuerzos, las nuevas ideas ganaron muchos adherentes entre la nobleza y las clases populares. Alberto fue educado en Ingolstadt bajo buenos maestros católicos. En 1547 se casó con una hija del emperador Fernando I, terminando así con la rivalidad política entre Austria y Baviera. Alberto quedaba ahora con las manos libres para dedicarse al objetivo de establecer el catolicismo en sus dominios. Incapaz por naturaleza de adherirse apasionadamente a ningún principio religioso y entregado a una vida de ocio y placer, tomó la vía de la represión porque estaba convencido de que el catolicismo estaba inseparablemente unido a la prosperidad de la casa de Wittelsbach. Tomó poco cuidado personal en los asuntos de gobierno, prefiriendo delegarlos en sus consejeros, entre los cuales durante la primera etapa de su gobierno, se encontraban dos católicos sinceros, Georg Stockhammer y Wiguleus Hundt. Este último formó parte importante en los sucesos que desembocaron en el tratado de Passau (1552) y la Paz de Augsburgo (1555).

El verdadero comienzo de la Contrarreforma en Baviera se puede fechar en el año 1557, cuando los jesuitas se establecieron por primera vez en el ducado. Al llamarlos a Baviera, Alberto y sus consejeros actuaban por el deseo de usar sus servicios como educadores, para elevar la estancada condición moral e intelectual del clero. Los jesuitas rápidamente se hicieron dueños de la universidad de Ingolstadt y a través del canciller Simon Thaddäus Eck ejercieron una considerable influencia en la corte.

Mapa de la Contrarreforma
Mapa de la Contrarreforma
Con la ayuda de Eck obtuvieron el control sobre la educación de la juventud y del clero, resistiendo por su predicación y escritos a la difusión de las ideas reformadas entre el pueblo. Hasta 1563 la concesión todavía formaba parte del programa de los dirigentes, quienes esperaban que concediendo la comunión en dos especies a los laicos y la abolición del celibato para el sacerdocio traería de nuevo a muchos al rebaño. Pero los acontecimientos políticos determinaron el abandono de la política conciliatoria. En 1563 Joaquín, conde de Ortenburg, introdujo la Confesión de Augsburgo en sus dominios, que él consideraba un feudo dentro del imperio. Alberto percibió en este acto una seria amenaza a la integridad de Baviera, tomando posesión del principado. Desde este momento la religión reformada, al estar íntimamente asociada con la insubordinación, fue objeto de implacable persecución. La oposición de la nobleza fue rápidamente vencida y la conformidad a las enseñanzas de la Iglesia católica quedó implantada bajo pena de exilio. A través de frecuentes visitaciones entre el clero y el pueblo, la reorganización del sistema escolar, el establecimiento de una fuerte censura y la imposición sobre todos los oficiales públicos y profesores de universidad de un juramento a las decisiones de Trento, se logró erradicar completamente la Reforma en Baviera antes de 1580. El progreso de la Contrarreforma en el Imperio tuvo un fuerte apoyo en Baviera. Alberto hizo de su territorio un refugio para los súbditos católicos de los gobernantes protestantes, aconsejando al emperador Maximiliano II que no hiciera concesiones a los protestantes. A su muerte Baviera era una fortaleza del catolicismo en Alemania y, después de España, el más formidable oponente de la fe reformada en Europa.


Bibliografía:
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