Alejandro de Hales (Halensis o Alensis, Halesius o Alesius), famoso teólogo inglés y uno de los primeros filósofos cristianos del siglo XIII, nació en Hales, Gloucestershire, y murió en París el 21 de agosto de 1245. De los acontecimientos de la primera etapa de su vida solo quedan las escasas tradiciones de que fue instruido para la Iglesia, teniendo sucesivamente varios nombramientos eclesiásticos, llegando finalmente a la dignidad de archidiácono. En esta posición adquirió riqueza, sin, como Roger Bacon tiene cuidado de insinuar, perder su honestidad. Como muchos otros ingleses de la época, renunció a su carrera en su país natal para continuar sus estudios en París, la gran escuela de teología y metafísica. En París ocupó una cátedra y dio clases con mucho éxito. En 1222, la primera fecha en su historia establecida por cualquier autoridad, renunció nuevamente a su carrera y entró en la orden de los franciscanos. Aunque los frailesmendicantes eran, por principio y por circunstancias accidentales, adversos a la preparación filosófica, no podían renunciar a la oportunidad ofrecida por la presencia de un distinguido maestro entre ellos. Alejandro asumió el puesto de profesor entre los franciscanos y se debió en gran parte a su habilidad, que la orden fue capaz de establecerse como cuerpo docente, en oposición a los profesores seculares de la universidad. Lleno de años y honores, Alejandro renunció a su cátedra en 1238, para ser sucedido por su alumno, Juan de Rochelle, y se retiró en la posición de hermano de la orden.
Mapa del escolasticismo y misticismo medieval
Alejandro ha adquirido un lugar entre los escritores medievales, principalmente por los accidentes de su posición histórica. Fue uno de los primeros en abordar la tarea de exponer el sistema cristiano con el conocimiento no solo de todo el corpus aristotélico, sino también de los comentaristas árabes. Así inició los largos y espinosos debates que surgieron por el intento de amalgamar la fe cristiana con una idea metafísica radicalmente divergente. También fue el primero en dar a la enseñanza de las órdenes una autoridad que solo podía lograrse por la abrumadora capacidad de los miembros individuales. El carácter de su enseñanza se puede aprender de la vasta Summa Theologiæ, 'quæ est plus quam pondus unius equi', en el lenguaje despectivo de Roger Bacon, obra realizada a petición de Inocencio IV, aprobada con vehemencia por un cónclave bajo Alejandro IV, y completada por los trabajos conjuntos de otros miembros de la orden. La Summa se imprimió por primera vez en 1475 en folio y pasó por varias ediciones. Se trata de una obra independiente que proporciona una triple serie de autoridades: las que afirman, las que niegan y las que reconcilian o juzgan. Esas autoridades no solo proceden de la Biblia y de los Padres sino también de los poetas y filósofos griegos, latinos y árabes, además de los teólogos. En su primera parte trata la doctrina de Dios y sus atributos; en la segunda la creación y el pecado; en la tercera la redención y la expiación y en la cuarta y última los sacramentos. Entre las doctrinas desarrolladas especialmente y fijadas por Alejandro están la del 'thesaurus supererogationis perfectorum' y del 'character indelibilis' del bautismo, confirmación, ordenación, etc. La reputación de Alejandro le aseguró los honorables títulos de 'Doctor Irrefragabilis', 'Doctor doctorum', 'Theologorum monarcha', y similares, pero su laboriosa obra solo tiene valor histórico. En ningún punto de interés general proporciona alguna pista que haya sido fructífera para los pensadores posteriores, ni fue de gran efecto como discusión estimulante incluso en su propia época. Roger Bacon comenta sarcásticamente que los mismos franciscanos no se preocuparon por ella, sino que permitieron que el enorme manuscrito se pudriera y corrompiera.
Bibliografía:
J. B. Hauréau, De la philosophie scolastique, vol. i., París, 1850; A. Stöckl, Geschichte der Philosophie, vol. ii., Mainz, 1865; A. Neander, Christian Church; iv. 420-519; J. E. Erdmann, Geschichte der Philosophie, i. 133, 431, Berlín, 1877; Moeller, Christian Church, 328, 414, 428.