Historia

ALEJANDRO VI (c. 1431-1503)

Alejandro VI (Rodrigo Lanzol) fue papa desde el año 1492 hasta el 1503. Nació en Játiva, cerca de Valencia, en 1430 o 1431 y murió el 18 de agosto de 1503 en Roma.

Alejandro VI, detalle de un fresco por Pinturicchio,
1492–94; en el Vaticano
Sus padres fueron don Jofre de Borja y doña Isabel de Borja, hermana del papa Calixto III. Siendo éste cardenal se lo llevó a Roma, todavía niño, otorgándole ricos beneficios eclesiásticos. Estudió en Bolonia derecho canónico y se graduó de doctor con tales méritos que le llamaron "eminentísimo y sapientísimo jurisconsulto". Obtuvo dos canonjías, una en Segorbe y otra en Játiva, siendo en 1445 notario apostólico y en 1456 su tío le hizo cardenal-diácono. En 1457 fue nombrado vice-canciller de la curia romana, gobernador del ducado de Spoleto y legado en la Marca de Ancona. También poseyó los obispados de Valencia, Oporto y Cartagena, posiciones que le procuraron una inmensa riqueza que gastó en lujos ostentosos y vida licenciosa. Un vislumbre de su vida en ese periodo se aprecia en una carta de Pío II del 11 de junio de 1460 reprochándole su participación en una indescriptible orgía en Siena, reprendiéndole por no buscar otra cosa más que el placer. Tuvo al menos siete, o posiblemente nueve, hijos como cardenal, cuatro de los cuales, Juan, César, Gioffré y Lucrecia, que le nacieron de su amante Vannozza Catanei, fueron objeto de su predilección. Sixto IV le nombró abad Sublacense, obispo Albanense y Portuense y legado a latere en España, adonde fue para reconciliar a la infanta doña Isabel, después reina de España, con su hermano Enrique IV, rey de Castilla. En junio de aquel año fue a Valencia y de allí pasó a Castilla, tras haber visitado Játiva, su patria chica; en Madrid presidió una junta o concilio que se celebró en 1473, para cortar el abuso que se había introducido de ordenar a muchos sin saber latín. Desde el 7 de abril de 1473 a 1479 fue obispo de Barcelona y el papa Inocencio VIII lo elevó, el 9 de julio de 1482 de obispo que era de Valencia a la dignidad de arzobispo, haciendo metropolitana a dicha iglesia. A la muerte de Inocencio VIII alcanzó la cima de su ambición siendo elegido papa el 11 de agosto de 1492. Se cree que alcanzó el puesto gracias a la simonía y otras prácticas corruptas. Uno de los actos más trascendentes de su política fue la promulgación de la célebre bula, por la que dividía las tierras comprendidas a derecha e izquierda de las Azores en el Atlántico, después del descubrimiento de América, entre España y Portugal, por medio de una línea llamada después alejandrina.

Caricatura francesa de Alejandro VI
Caricatura francesa de Alejandro VI
Alejandro era incuestionablemente un hombre de grandes dones, capaz, elocuente, versátil y vigoroso de mente y cuerpo; pero todas esas cualidades estuvieron contaminadas por la inmoralidad de su vida, que no fue diferente en su etapa de papa que en la de cardenal, lo cual puede afirmarse con plena seguridad, aunque ciertas acusaciones específicas hechas por sus contemporáneos, tales como el incesto con su hija Lucrecia, no sean más que calumnias. Las protestas de poderes seculares como España y Portugal contra la inmoralidad de la corte papal cayeron en saco roto, al igual que las denuncias de Savonarola. Las primeras fueron acalladas con promesas, las últimas por la excomunión (12 de mayo de 1497), cuando Savonarola quiso levantar a toda Italia contra el papado.

El principal objetivo de Alejandro, aparte de gratificar sus pasiones, fue el encumbramiento de sus hijos al poder y la riqueza. Mientras todavía era cardenal obtuvo el ducado español de Gandía para su hijo mayor Pedro Luis, quien fue sucedido a su temprana muerte por Juan. Alejandro otorgó a éste el ducado de Benevento, junto con los de Terracina y Preticorvo, pero unos días más tarde el 14 de junio de 1497 fue misteriosamente asesinado. Momentáneamente el papa se quedó perturbado, llegando a hablar de reformas en su corte e incluso de abdicación, pero sin resultados concretos. Conseguir un buen partido para Lucrecia fue un factor determinante en su política. El primer intento lo hizo con la familia Sforza. Ludovico el Moro, gobernador de Milán por su sobrino Giangaleazzo, deseaba la soberanía para sí mismo, pero tenía el impedimento del abuelo de la esposa de Giangaleazzo, Fernando de Nápoles. Para conseguir sus planes, Ludovico creó una liga a la que el papa se uniría por el matrimonio de Lucrecia con Giovanni Sforza de Pesaro. La liga se fundó el 25 de abril de 1493 e incluía, además de a Ludovico y Alejandro, a Venecia, Siena, Ferrara y Mantua. Fernando logró separar al papa de esta alianza, probablemente por la influencia de España, casando a la hija natural de su hijo Alfonso con Gioffre, el cuarto hijo de Alejandro. Sin embargo, la alianza con Nápoles puso al papa en aprietos. Ludovico, abandonado, exhortó a Carlos VIII de Francia a tomar la corona de Nápoles y juzgar a un papa simoníaco en el tribunal de un concilio general. Carlos llegó a Italia en el otoño de 1494 y el último día del año, siendo Alejandro incapaz de contenerlo, entró triunfalmente en Roma.

Bula de Alejandro VI, acerca del reparto de
Nápoles entre Francia y España.
Archivo de Simancas (Valladolid)
El papa estuvo de acuerdo en dejar pasar libremente a su ejército hacia Nápoles y reinstaurar a los cardenales de la facción contraria, a cambio de que Carlos le diera todos los signos externos de homenaje, tras lo cual continuó su viaje hacia Nápoles donde pudo ser coronado el 12 de mayo, tras la huida de Alfonso II. Sin embargo, Alejandro se unió a la liga fundada en Venecia el 31 de marzo para expulsarlo de Italia y apoyar a la casa de Aragón en la reconquista de Nápoles. En pago Alejandro pidió la mano de Carlota, princesa de Nápoles, para su hijo César, a quien había nombrado obispo de Valencia tras su propia elevación y cardenal un año más tarde. Era necesario divorciar a Lucrecia de su marido Giovanni Sforza y casarla con el hijo natural de Alfonso II, duque de Biscaglia, lo que se realizó en 1498. El matrimonio de César fracasó y tras dimitir como cardenal se casó con Charlotte d'Albret, hermana del rey de Navarra, siendo hecho duque de Valentinois por Louis XII, quien a su vez recibió permiso para divorciarse de su esposa.

Los planes de César para conseguir dominios temporales por cualquier medio los consiguió gracias a la expulsión o asesinato de las familias gobernantes de Romaña, otorgándole Alejandro el título de duque de Romaña en 1501. El odio de padre e hijo hacia la casa de Aragón fue más allá. El segundo marido de Lucrecia fue asesinado por orden de César en 1500 y un año después Alejandro se unió a la liga de Luis XII y Fernando de España para repartirse el reino de Nápoles entre ellos. Los años 1502 y 1503 marcan la cima de su dominio fundado en la sangre. Alejandro ya estaba pensando en pedir al emperador Pisa, Siena y Lucca para su hijo y hacerlo rey de Romaña y las Marcas cuando la muerte le sorprendió, llenando de júbilo a toda Roma, por un ataque de fiebre de malaria. El día 5 agosto cogió un enfriamiento mientras cenaba con el cardenal Corneto; el 12 del mismo mes caía en cama y el 18 sucumbía a un acceso de fiebre. Ingentes muchedumbres pugnaban por ver el cadáver del hombre cuya desmedida ambición, perfidia, crueldad y licencia, unidas a una codicia insaciable habían inficionado y envenenado al mundo.

La idea que tenían sus contemporáneos de lo que Alejandro era capaz, la proporciona un relato, largo tiempo creído, de que fue víctima de un veneno que él había preparado para matar a un cardenal cuyas posesiones codiciaba. Modernamente Alejandro ha sido considerado por algunos como un generoso pionero de la unificación de Italia, haciéndose intentos de convertirlo incluso en verdadero seguidor de Cristo; pero su indignidad es generalmente admitida, incluso por escritores católicos.


Bibliografía:
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