Historia
ALLEN, YOUNG JOHN (1836-1907)

La inventiva y capacidad de Allen se pusieron en práctica nada más llegar a China en julio de 1860. La interrupción de la guerra civil americana le obligó a auto-sostenerse. De hecho, durante quince años se sostuvo a sí mismo y a la misión. Aunque nunca abandonó la obra misionera sirvió como profesor y traductor para el gobierno chino. Como traductor de unos noventa volúmenes hizo mucho para satisfacer el deseo chino, renovado por el tratado de 1858 con Inglaterra, de conocer la historia, política y literatura del mundo. También editó para el gobierno Official News Gazette. En 1867 fundó Review of the Times, una revista semanal en chino dedicada a la comprensión de Occidente, periódico que llegaría a ser el órgano bajo su dirección de China Christian Literature Society. Durante cuarenta años fue el adalid de los periódicos contemporáneos en chino y obtuvo distinción como pionero del periodismo cristiano en oriente. Aunque pasó 18 años como empleado del gobierno chino, hacia el final de ese periodo se centró más específicamente en la obra misionera. En 1881 cortó todos los contactos oficiales con el gobierno, siendo superintendente de la misión china de su iglesia. Antes de asumir este nuevo cargo había fundado una congregación de casi cincuenta personas en Shangai y había abierto varias escuelas para muchachos. Su principal obra educativa fue el colegio anglo-chino en Shangai, que luego se incorporó a la universidad de Soochow, que fundó en 1882 para preparar chinos anglohablantes para puestos gubernamentales y comerciales. También estuvo involucrado en la fundación de McTyeire School para muchachas. Entre sus escritos originales en inglés pueden citarse The War Between China and Japan, en relación con el escrito del que Li Hung Chang le dio acceso a los documentos del gobierno, y su obra magna, Women in All Lands; or, China's Place Among the Nations. Fue enviado dos veces a la conferencia general de su iglesia en América como delegado de la misión china, representando a su denominación en una conferencia ecuménica en Londres.
De mirada chispeante, robusta constitución, gran bigote y poblada barba, mente aguda y fácil pluma, era poderoso en el estrado, en la sala de conferencias o en el estudio. Atacó el vendaje de los pies vigorosamente y defendió la causa de la mujer china. En sus esfuerzos para nacionalizar el cristianismo en China se dirigió a hombres de gran influencia, eruditos y gobernantes. Hizo toda su obra con cuidado y detalle, no dejando a su muerte ningún escrito inacabado, ninguna carta sin contestar y ninguna factura sin pagar.